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El Paladar
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Diseñador. El diseñador valenciano Miquel Suay (Xátiva, 1972)  proviene de un ambiente familiar muy artístico y vinculado con la moda. Tras finalizar sus estudios de diseño y dirección de empresas, se incorporó a la compañía familiar Creaciones Suay, dedicada a la confección de ceremonia y comunión desde hace ya más de 30 años. Desde su cargo de director creativo, lidera una plantilla integrada por 24 personas y se ha hecho un hueco entre los grandes diseñadores españoles desfilando sus colecciones por todo el mundo.

—Empezó hace diez años como diseñador de moda masculina, ¿cuándo y por qué decidió dar el salto a la moda femenina y a los vestidos de novia?
—En realidad, siempre he estado  muy vinculado a la moda para ceremonia y sobre todo para las novias.  Esto te permite trabajar con los procesos creativos mas artesanales propios de la alta costura. El mundo femenino me atrae por la libertad creativa que te ofrece en contraposición con las limitaciones de la moda masculina. Diseñar vestidos de novia tiene un plus de emoción, de ilusión que no sientes con otras prendas.

—¿En estos años hacia dónde ha evolucionado el estilismo de Miquel Suay?
—Creo que la evolución ha sido hacia el equilibrio entre el concepto arty y la vestibilidad de las prendas. Inicialmente era más radical en el concepto estético, ahora mismo soy igual de radical en la confortabilidad y el uso cómodo de las prendas. Esto me ha llevado al uso necesario de nuevos materiales y tejidos más tecnológicos, ligeros y elásticos, por lo que son más acoplables, con mejor tacto para su contacto con la piel.

—En cuanto a las colecciones de novias, presenta para 2016 Epifany, ¿en que se ha inspirado?
—Me he inspirado en un concepto muy libérrimo que en su día aprendí de uno de los escritores en lengua inglesa más extraordinarios: James Joyce. Las ‘Epifanías de Joyce’ se tratan de apuntes tomados a lo largo de toda su carrera, pequeñas notas, escenas, fragmentos o simples retazos de diálogos tomados aquí y allá, entresacando detalles significativos y cazando al vuelo ramalazos de luz. Esta es la idea pero extrapolada a mi experiencia y  a la colección de novias Epifany

—¿Qué cambios hay con respecto a 2015?
—Los cambios son importantes, pues la colección del 2015 se creó sobre un patrón de inspiración clásica. Con esto quiero decir que toda la colección estaba centrada en reinterpretar un concepto estético con una coherencia en el conjunto. En el caso de la colección 2016, hablamos de un conjunto de piezas sin conexión estilística entre ellas, pero que reflejan extraordinarias cada una por separado.

—¿En qué se diferencian las novias de 2015 a las de hace 15 o 20 años, por ejemplo?
—Imagino que en la edad, ya que ahora se casan más tarde. También en la personalidad, antes las novias se dejaban influenciar por su entorno familiar, ahora mismo son ellas las que deciden todo y tienen claro lo que quieren. Están mucho más informadas y con más cultura de moda.

—Su reconocimiento mundial le ha llevado a visitar las grandes pasarelas internacionales, ¿cómo se digiere todo este éxito?
—Con satisfacción por el trabajo realizado y con mucha responsabilidad por seguir siendo tan creativo como el primer día.

—Con tanto viaje, ¿tiene todo el tiempo que querría para poder trabajar con tranquilidad?
—Pues la verdad es que me gustaría tener más tiempo. Pero en cualquier caso mi trabajo es algo muy vocacional, muy intrínseco. Esto me lleva a estar siempre alerta a la búsqueda de nuevas ideas, es un non stop de buscar y buscar conceptos creativos.

—¿Influye a la hora de diseñar que haya nuevos mercados interesados en sus creaciones tan distintos al español?
—Nuestro estilo es muy moda, muy global, muy trend, por tanto el tipo de público que nos escoge tiene alta cultura de moda. Es sorprendente ver como se entusiasman y el feedback tan positivo que recibimos de los italianos y los ingleses a nuestras propuestas.

—Lo digo porque las diferencias culturales y estéticas deben invitar a hacer cambios, ¿no?
—Si, pero como ya he mencionado la globalización e internet están haciendo que las propuestas deban ser globales.

—España está a la vanguardia en el diseño de los vestidos de novia, ¿de 0 a 10 qué nota pondría a los diseñadores nacionales?
—Un aprobado.La verdad es que tenemos que ponernos las pilas o en poco tiempo nos ganarán la posición.

—¿Qué creadores han sido para usted los que le han inspirado?
—Realmente he tenido muy presentes a Balenciaga y a Alexander McQueen.

—¿Es sana la competencia en su negocio?
—Los últimos años de crisis el tema se ha complicado, todo el mundo busca su hueco de manera feroz. En general la mayoría son buenos profesionales, pero siempre existe el porcentaje de tiburones y tiburonas que saltan de un lado al otro las reglas sin despeinarse. Por suerte, la mayoría sabe quienes son.

—¿Se fijan mucho en lo que hacen otras firmas y en las tendencias que tienen más éxito?
—Por supuesto. El análisis de la competencia es una obligación en cualquier empresa o actor que compita en un mercado.

—Los novios para usted nunca han sido actores secundarios en una boda,  ¿qué tendencias se llevan en la moda nupcial masculina?
—En nuestro caso siempre hemos dado la misma importancia al novio que a la novia.  Se puede comprobar en nuestras propuestas para él, ya que se supone que es un día especial para ambos y el protagonismo debe ser a partes iguales. Las tendencias son los negros y azules, los patrones que estilizan y alargan la figura con escotes pronunciados. También muy elegantes con chalecos al tono con algunos detalles de fantasía pero muy discretos.

—Las estadísticas han dado un vuelco en los últimos años y dicen que en España cada vez se casa menos gente por la iglesia y más por lo civil, ¿influyen estos datos a la hora del diseño de los vestidos?
—Sí, por supuesto. No es muy viable llevar una cola de dos metros en una boda de jardín. En cualquier caso la estructura de las colecciones está muy segmentada para intentar cubrir todas las necesidades.

—¿Se han perdido elementos en los vestidos que antes eran indispensables en una ceremonia católica?
—Sí. Las mantillas cada vez se usan menos.

—¿Qué es lo más difícil a la hora de innovar?
—Mantener el equilibrio entre el espíritu de un vestido de novia y la novedad. Cuando innovas dentro de un mundo que tiene una base tradicional, lo difícil es acertar y que se acepten tus propuestas. Pues siempre que innovas en cierto modo te alejas de la tradición.­­­­

—¿Por dónde se empieza cuando inicia el trabajo de una nueva colección?
—Se empieza por algo que te ha emocionado, que te ha cambiado tu manera de pensar o por algo que conoces y quieres compartir y comunicar o algo que resulta novedoso

—Usted es valenciano, ¿encuentra inspiración en el Mediterráneo? ¿Es en una ceremonia católica?
—Por supuesto, el mediterráneo es una inspiración para mi. La cultura y estilo de vida mediterránea tiene abundantes e infinitos recursos donde poder explorar y buscar nuevos conceptos .

—¿Qué le parece la Moda Adlib?
—Me gusta, me transmite muy buenas sensaciones, muy buen rollo.

—¿Cree que la Moda Adlib ha alcanzado su mayoría de edad en el sector de las novias?
—Creo que todavía tiene mucho recorrido esta en un fase inicial de su curva de crecimiento. De hecho dentro de nuestras  propuestas  2017  se podrá encontrar una mini colección de vestidos con este concepto.