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El Paladar
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Jorge Hidalgo (Jorge Conexión) es un artista polifacético. Cantante, bailarín, compositor, productor y músico son algunas de sus facetas más destacadas, a las que se suma otra gran pasión: la fotografía. Desde muy pequeño comenzó a idear sus propias coreografías. Pero siempre iba más allá: creaba escenarios e incluso escribía en su Olivetti el programa de la actuación, que entregaba a los amigos y familiares que se convertían en su público.

¿Cómo concibe el mundo del arte en general?
Para mí hay un hilo que conecta la música, la danza y el cine (entendido como interpretación, expresión corporal, sonido…), y lo he sentido así desde que era muy pequeño. Siempre tuve mucha intuición para estos ámbitos, y desde muy niño tenía mucho criterio para el cine.

¿Cuándo se empieza a relacionar con el mundo de la danza de forma profesional?
Cuando tenía 16 años me topé con un certamen de danza en Sevilla, donde vivía, en el que se iban a dar becas para una escuela de danza, la conseguí y estuve allí unos tres meses. En seguida empezaron a surgirme oportunidades de trabajo que me motivaron: era mi llegada a un escenario real, más allá de los que había estado imaginando durante mi infancia. Luego me trasladé a Madrid.

Un proceso creativo está detrás del hilo musical de Lío Ibiza.

¿Y qué hizo allí?
Empecé a conocer gente, y me fueron surgiendo diferentes trabajos, entre ellos actuar como bailarín en la gira de UPA Dance, una serie de danza que se llamaba Un Paso Adelante. Fue una casualidad, no tuve que hacer casting. Fui a ver la grabación de la serie y, en uno de los descansos, que eran muy largos, entré en una sala de ensayos e hice algún ejercicio. El director de la gira pasó por allí, preguntó por mí y me contrató. Siempre me han ido surgiendo las cosas de forma muy natural.

¿Qué vino después?
En los años posteriores a la gira con UPA Dance fu trabajando con varios artistas, y siempre componiendo música y haciendo arreglos. Estuve vinculado a una productora, y en 2010 publiqué mi primer álbum, ‘Envidia’. Por aquel tiempo conocí a la que hoy es mi mujer, Sfía Alegría, que es cantante, que un año después fue contratada por Joan Gràcia para cubrir una baja en Lío. Yo estaba entonces en Sevilla, pero vine a visitarla y ese fue mi primer contacto con el local.

¿Qué le pareció?
Sinceramente, no estuve muy atento a lo que ocurría. Solo fui a ver a el lugar en el que trabajaba mi mujer. Al año siguiente me trasladé con ella, que fue contratada de nuevo por Lío, a Eivissa, donde traje mi estudio portátil y continué trabajando en mi segundo álbum. Un día, Joan Gràcia me propuso hacer unos arreglos musicales y la temporada siguiente me convertí en director musical de Lío. La verdad es que me apetecía muchísimo trabajar con gente.

«Siempre he tenido mucha intuición para la música,     la danza
y el cine»

¿Cómo es trabajar con Joan Gràcia, el director artístico del Lío Ibiza?
Desde el principio, Joan me dijo que quería que yo trabajara a mi manera. El trato entre él y yo es muy humano. Nuestras conversaciones van más allá de la profesión, hay mucho respeto y nos entendemos muy bien.

¿Cuáles son sus funciones como director musical?
Soy el productor musical de todo lo que suena durante los espectáculos de Lío. Todas las músicas están creadas desde cero, instrumento por instrumento. Lío tiene unos 40 números al año, y son shows de variedades que abarcan desde la música clásica, el soul, jazz… Un cruce de culturas increíble. Hay unos diez cantantes por temporada, con los que hay que trabajar también. Y este año hemos incorporado la banda de música en vivo, que es otra dificultad añadida.

Jorge y Sfía Alegría tocando juntos en el escenario de Lío Ibiza este año.

En octubre acaba la temporada, ¿cuándo empiezan a trabajar en el concepto del año siguiente?
En diciembre Joan Gràcia ya empieza a darnos información de lo que espera en la siguiente temporada. Me transmite el concepto y empezamos a intercambiar ideas. La música que suena en Lío no es la que conocemos, sino canciones que se reinventan, a los que se dan nuevas sonoridades. Así que voy produciendo la música, haciendo arreglos, grabando los coros… Voy acumulando mucho material. Esto lleva mucho trabajo detrás.

¿La gente valora el trabajo que hay detrás de la producción musical?
Es curioso que, con la cantidad de información que hay actualmente sobre la música, la gente no da valor a lo que hay detrás. Hay mucho tiempo que no se ve, pero que está invertido en que todo salga bien.

¿Ha estudiado música?
Soy autodidacta, tanto en la música como prácticamente en todo lo que hago. No he estudiado solfeo, trabajo mucho por intuición y oído. Es una visión más libre, por decirlo de alguna manera. Los músicos de la banda tienen todos estudios de solfeo, pero eso no nos crea barreras, nos entendemos perfectamente.

¿Qué es lo mejor de trabajar en Lío?
Cada año es un bonito reto, ya que conlleva trabajar un amplio abanico musical y con diferentes artistas. Me llena trabajar con tanta gente. Para mí es primordial el trabajo en equipo, donde el trato humano es esencial. No hay que olvidar nunca que los valores van más allá de la profesión.