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El Paladar
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­La única fecha del año en la que la decoración de la casa cambia durante unas semanas es la Navidad. No hace falta colocar un árbol para imbuirnos del espíritu navideño, bastan sencillos adornos o composiciones estratégicamente colocadas para recrear el ambiente.

En este línea, Blas Hernández Galindo, propietario de Cocoq, apunta que «la tendencia es distribuir pequeños detalles en todas las estancias. Ya casi no se llevan los tradicionales belenes o árboles. Nuestro decorador recomienda centrase en un aparador, una estantería, una mesa o, incluso, un rincón. Para ello quedan muy bien las composiciones de bolas o rellenar un jarrón que ya tengamos con objetos navideños».

El color plata es una apuesta clásica segura. JVB

Pero antes de entrar, lo primero que vemos es la puerta principal. Así que nada mejor para una bienvenida navideña que colgar en el dintel una corona de ramas, flores, bolas de papel o lazos.

Si la casa cuenta con una chimenea, una apuesta segura son las cenefas de hojas naturales, flores de pascua, grupos de piñas y los tradicionales calcetines para colocar los regalos.

Respecto a los objetos típicos de la Navidad, Blas Hernández explica que«este año lo más visto son las bolas con texturas, relieves, escamas o brillos, también se llevan las ramas de corales y las conchas doradas y plateadas». Y en cuanto a los tonos, parece que la alegría ha vuelto a las casas y con ella el derroche de color, donde la mezcla de tonos brillantes como el turquesa, rojo cereza, amarillo canario, mandarina, lima o azul brillante, inspirados en el pop y en las luces de neón, es un apuesta segura. Este estilo kitsch es la tendencia que sobresale en 2016.

los estilos escandinavo y natural se han impuesto en los últimos años

A quienes les guste algo menos estridente, también está de moda el estilo escandinavo, que refleja el frío del invierno del norte de Europa. Complementos blancos, de madera clara, materiales traslúcidos y metálicos son ideales para dar la sensación de nieve.
Fuera de estos dos estilos antagónicos, uno de los que lleva temporadas imponiéndose es el rústico. La idea es utilizar materiales simples para recrear la naturaleza.

Y si se trata de contraponer, alejado de lo campestre, el estilo maximalista es uno de los reyes de la Navidad. Basta con imaginar los grandes palacios del clasicismo europeo para imitar esta tendencia. El lujo palaciego combina tejidos brocados, terciopelos y telas metálicas con adornos donde el dorado y el negro son los centros de atención. Incluso el brillo de las piedras preciosas se cuela en este estilo.

Las tendencias son una idea, pero lo fundamental a la hora de vestir una casa de Navidad es que refleje la personalidad de quienes viven en ella.