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El Paladar
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Mantener una piscina puede salir muy caro para nuestros bolsillos, pero si se siguen algunos consejos y pautas la factura se puede reducir sustancialmente: nada menos que entre el 25% y el 60%.

A veces basta con un poco de sentido común: el vaso de agua de la piscina es un circuito de agua cerrado que no necesariamente se ha de vaciar al acabar la temporada de baños. Es un error tirarla porque buena parte es recuperable, si bien es preciso cuidarla para que tenga una larga vida. Por ejemplo, colocando una cubierta al atardecer, bien de tela o de láminas de PVC. De esa manera, además de evitar que se evapore, se ensucia menos. Con esa inversión, los expertos, como Bartolo Cayetano, de Piscinas Jesús, aseguran que es posible ahorrar hasta un 30% de agua e, incluso, igual porcentaje de productos químicos.

Se puede economizar en la iluminación si se emplean las luces adecuadas. CONRAD WHITE

LED para ahorrar energía. Otra medida que permite ahorros muy significativos es la iluminación con lámparas LED. Con bombillas de 300 watios el consumo es enorme, casi prohibitivo, cada vez que se ilumina la piscina al caer la noche. Queda preciosa, pero la factura es astronómica. Cae vertiginosamente, sin embargo, cuando se sustituyen por LED de 24 o 48 watios. El ahorro llega hasta el 80%, además de ser mucho más duraderas: su vida útil alcanza las 100.000 horas, frente a las 1.000 horas de la iluminación convencional. Además, ¡pueden ser de colores!

Las bombillas LED ahorran hasta un 80% de energía en comparación con las convencionales. Y duran más

Mejor filtrado con vidrio. Dependiendo de cómo se filtre el agua, también se puede estar despilfarrando o ahorrando. Normalmente se emplea arena de sílice. Pero se recomienda, por ser más eficaz y barato, usar en los lavados de filtro el vidrio filtrante: es más poroso que el sílex y satura mucho menos, además de conseguir una mejor calidad del agua. Con este tipo de productos se puede llegar a ahorrar hasta un 25% de agua y otro 25% de productos químicos.

LA CIFRA

25%

de ahorro de agua si se usa vidrio filtrante

 Si en vez de sílex se utiliza vidrio filtrante, es posible ahorrar hasta un 25% tanto de agua como de productos químicos.

Bomba a diferentes velocidades. Respecto a las bombas, Cayetano hace la siguiente pregunta retórica: si un coche tiene diferentes velocidades, ¿por qué no las va a tener la bomba de una piscina? Acostumbran a contar solo con una cuando, según los expertos, es aconsejable que se pueda adaptar la velocidad a los diferentes procesos y funciones de la válvula y el filtro, pues se puede llegar a lograr un ahorro del consumo eléctrico del 65%. Es más, también se reduce hasta un 60% el ruido de la máquina, al disminuir los decibelios que produce de 80 a 40.

Con aparatos de electrolisis se evita la manipulación de cloro. CONRAD WHITE

El filtrado lento es más eficaz. Además, es mucho más eficaz una filtración lenta que una rápida, pues se atrapan más impurezas. Dentro de los tipos de bombas, también se aconseja que se adapte a las necesidades. Comprar una grande, con mucha potencia, puede convertirse en un despilfarro importante e innecesario. Suele ser un error habitual. Antes de adquirirla hay que pensar que por el hecho de que nos la podamos permitir eso no significa que estemos haciendo la compra más idónea.

Con el filtrado lento mejora la calidad del agua y, además, se ahorra un 65% de energía eléctrica

A más electrolisis, menos uso de sustancias químicas. Otra importante medida de ahorro (y que evita la manipulación de sustancias) es la utilización de la electrolisis salina y un dosificador de PH en vez de verter directamente sobre el agua los productos químicos. Basta con añadir una pequeña cantidad de sal (cinco gramos por litro de agua) en el vaso de la piscina para que, gracias al aparato de electrolisis, se produzca hipoclorito sódico (cloro) directamente en el agua, lo que evita tener que manipular y almacenar esa sustancia en nuestras casas.

Para evitar que la piscina se ensucie, se aconseja el uso de cubiertas.
CONRAD WHITE

Más saludable y menos olor. Con la dosificadora de PH se consigue el mismo resultado: minimizar la manipulación y almacenaje de productos químicos. Ahorro y seguridad. De estas dos maneras se obtiene un agua de mayor calidad, más saludable y que huele menos a cloro, además de eliminar los problemas que pueden provocar tanto el exceso como el defecto de productos químicos vertidos en la piscina. Los expertos, no obstante, siempre advierten de que hay que desterrar la idea de que echar mucho cloro es lo mejor.

La domótica: la piscina en el bolsillo. De momento es relativamente cara, pero la domótica es, en esencia, otra manera de ahorrar a largo plazo. Cada vez es más sencillo controlar desde una aplicación del teléfono móvil todas las funciones relacionadas con la piscina, desde la electrolisis hasta la bomba. Se realiza mediante una conexión wifi, para lo que es preciso acoplar un pequeño sensor a cada aparato. Dentro de poco tiempo será mucho más asequible.