Después de la fiesta de ayer, hoy me ha tocado trabajar fuerte. Hasta ahora, no había hecho una sesión dura de ejercicio. Esto se va poniendo serio y cada vez me cuesta más. ¡Tanto tiempo sin hacer ningún deporte se nota!

He llegado al gimnasio que el Grupo Policlínica tiene en Sa Residència, en Jesús. Allí me estaba esperando Jordi Bonet, el entrenador personal que me va a guiar, que se acaba de incorporar a la Unidad de Salud y Deporte de Nuestra Señora del Rosario. Eso de tener entrenador personal, siempre me ha sonado muy bien, pero nunca había pensado que yo, ¡sí yo!, iba a tener uno para mi solita. Veremos que tal la experiencia…

Antes de comenzar, hablamos sobre mi estado, y todo lo que ya sabéis… tres hijos, cero deporte, etc, etc. Así que en su primera evaluación me dijo que no sólo estoy flácida, sino que también tengo falta de tono muscular, por no haber hecho deporte nunca. Así que para corregir esta situación tendré que hacer bastantes ejercicios que me ayuden a tonificar. ¡Lo temo!

También coincide con la fisioterapeuta, Marina Costa, que me había dicho que tenía que tenía la zona pélvica mejor de lo que se esperaba, así que Jordi sugiere comenzar poco a poco con abdominales y a correr.

Entrenamiento personal

Así, que a subir a la cinta. ¡No me gusta nada! Correr, no es mi actividad preferida, y en la cinta, menos. Pero bueno, cuando veo que algo me cuesta mucho pienso #YoPuedo #Esfuerzo y así me animo.

Como Jordi lo sabe, ha puesto la cinta a velocidad corta para que o me cueste mucho el primer día.

El siguiente ejercicio es de TRX. Me explica que es un sistema de entrenamiento basado en la suspensión, donde se aprovecha el peso de nuestro propio cuerpo para conseguir ejercitar de manera completa la musculatura corporal. Para ello utilizamos unas cintas de goma que enganchadas a las espalderas, nos sirven para hacer ejercicios con los brazos.

Tengo que reconocer que los ejercicios con los brazos me cuestan un poco, ya que no tengo mucha fuerza ¡No lo entiendo, sólo con coger a los niños, las sillas y todo no sé cómo no tengo un bíceps como Popeye! Al principio me cuesta porque tengo que controlar mucho el equilibrio, pero cuando llevo varias series, empiezo a adaptarme. Y ¡me gusta!

Cuando ya me estoy acostumbrando, cambio de ejercicio. Ahora, sentadillas. Luego abdominales. Jordi me repite incesantemente lo importante que es apretar bien el abdomen hacia dentro y apoyar bien la espalda en la esterilla.

Cuando ya estoy que no puedo más. Otra vez, a la espaldera a seguir con los ejercicios de brazos. De tanto esfuerzo, me tiemblan un poco.
Y después de unos minutos… llega lo mejor… Estiramientos. Estiro todo el cuerpo, en algunos ejercicios me ayuda mi entrador personal.
Ahora sí me encuentro genial. Una ducha y ¡a casa! Que tengo que preparar la cena a los niños.

¡Ah! Y lo del entrenador personal me encanta.

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