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El Paladar
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Charo Ruiz presentó su nueva colección primavera-verano 2018 en las terrazas de Vara de Rey ante un selecto grupo de invitados. La diseñadora desgrana en esta entrevista las claves de esta presentación y la evolución internacional de su marca.

¿Como definiría su nueva colección ‘Slow Ride’?
La calificaría como una colección de ‘todo con todo’, y con ello me refiero a que puedes utilizar distintas prendas de forma transversal y combinarlas entre sí. Presentamos tejidos diferentes con voile, algodón y tul, que son la base de mi colección, y otros tejidos nuevos. Lo interesante es que puedes mezclar el tul con una falda de guipur, por ejemplo. Está pensada para que en la tienda puedas mostrar un poco de todo al cliente y combinar ‘todo con todo’. Es intercambiable

¿En que se ha inspirado?
Como siempre, me inspiro trabajando. Parto de un maniquí al que voy probando tejidos y formas y a medida que vas creando y viendo el resultado decides cómo quieres el escote, las formas y cómo diseñar el modelo definitivamente. Las ideas y la creatividad fluyen sobre ellas mismas. No me puedo inspirar en la playa; cuando estoy en el taller me viene la inspiración.

¿Cuántas prendas componen esta colección?
Entre los modelos de calle, fiesta y playa hay más de un centenar de prendas de las que hemos exhibido solo 30 en la pasarela. Es una selección de lo que consideramos que puede gustar más a los compradores y al público.

«Las ideas y la creatividad fluyen sobre ellas mismas. me inspiro trabajando sobre un maniquí»

¿Con que pieza icónica se queda de este nuevo trabajo?
Hay muchas que me encantan y que me las pondría, no puedo elegir con una sola. Sin embargo hay un vestido muy trabajado con mucho guipur que me gusta particularmente. Suelo ponerme las prendas para ver si son cómodas y cómo sientan al cuerpo. Trabajo mucho las transparencias y no puedo utilizar diseños exagerados en ese aspecto, pero puedo combinar un short con un vestido transparente.

¿Se ha desmarcado de Adlib o inicia un nuevo camino?
No es que me desmarque sino que la propia necesidad y el desarrollo actual de la empresa me obliga. No he desfilado en Adlib porque he de presentar la colección al completo y es muy amplia. Tengo clientes de showrooms de Nueva York, Londres, Italia, Madrid… y de muchos puntos que vienen a ver la colección y he de mostrar lo máximo para que puedan elegir. La consellera Marta Díaz está haciendo una buena labor con todos los diseñadores y la pasarela Adlib pero no puedo desfilar solo con diez prendas. Nos pareció sumamente importante hacer un desfile propio.

¿Hay un resurgir de la moda de Ibiza en general?
Hay diseñadores que se han puesto las pilas y mejoran sus diseños. En nuestro caso intentamos presentar algo muy diferente partiendo siempre de la base de nuestro estilo y materiales. Son diseños muy trabajados y difíciles de conseguir, por ello mantenemos algunos de ellos pero cambiamos cada año. Un vestido que sienta igual de bien a una joven de 14 años y a una señora de 90 es difícil de conseguir.

¿Y cómo lo logra?
Es complicado, pero he visto lucir un mismo modelo a la jovencita y la señora mayor simplemente adaptando a su estilo la prenda. Trabajamos también otros diseños como colección alternativa. Este año hemos desarrollado una línea trikki , son vestidos muy interesantes con guipur, también con un tul bordado de Italia para vestidos de fiesta.

En este desfile también ha presentado una nueva tienda.
Está en el edifico del Montesol, un lugar que para mi representa mucho, en la calle Compte de Roselló. Es una tienda en la que hemos puesto mucha ilusión, muy bonita y destinada a la ropa más trabajada y de fiesta de la colección. En la otra habrá más ropa de calle y playa con precios diferentes. De esta forma flanqueamos con la otra tienda de Vara de Rey los dos lados del edificio de Montesol.

¿Vestidos de novia también?
Habrá de todo porque la colección es muy amplia. Hemos hecho vestidos blancos que no estaban pensados para novias pero cuando visualizas el resultado final ves que cualquier se puede casar con uno de ellos. Mis diseños de novia no son clásicos y encorsetados sino prendas ligeras, frescas, para chicas guapas, divertidas y jóvenes con otra mentalidad. Hay tres vestidos de novias en esta colección que son geniales.

Usted ha partido de un taller artesanal hasta montar una pequeña industria.¿Le gustaba más cuando vendía en es Canar un vestido de vez en cuando o ahora que vende miles de prendas?
Lo más romántico y divertido fue en 1978, cuando llegué a la isla y vendíamos en el mercadillo de es Canar; lo pasábamos muy bien y lo que vendíamos en un día nos daba para pasar una semana fantástica. Ahora estoy en un momento más creativo y comprometido con la moda. Tengo que esforzarme para hacerlo cada vez mejor con un gran equipo, muy joven, con modistas de 20 años que saben qué puntilla va o no. Sigue siendo un trabajo artesanal pero obviamente no lo puedo fabricar todo aquí actualmente. Lo hago en Portugal y Barcelona.

¿Está cómoda con el salto?
Llevo muchos años en esto y he crecido y desarrollado mi trabajo paulatinamente. Me hizo mucha ilusión este desfile en la nueva terraza del Montesol y de Vara de Rey. Llegué a la isla muy joven y parte de mi vida ha transcurrido en esta terraza, de la que tengo magníficos recuerdos. Aquí ocurría todo, era un punto de encuentro para desayunos, aperitivo, cafés, copas y podías encontrar a todo el mundo. Con las dos tiendas aquí estoy como en mi casa.

Ha estado acompañado de celebridades, clientes y amigas importantes. ¿Le pesa o halaga?
Hay gente como Mar Saura, que la conozco hace mucho tiempo, y otros famosos que visten de Charo Ruiz que conozco menos. Me halaga que gente famosa y con renombre como Nati Abascal hayan venido al desfile y puedan juzgar. Si les gusta, fenomenal, y si no, habrá que mejorar. No todo el mundo puede comprar mis diseños o simplemente no les gusta.

¿Su moda es asequible?
Mis modelos son muy complicados y llevan mucho trabajo y materiales que tienen un coste elevado, quizá por eso me mantengo en el marcado. Mis diseños caros están justificados, hay otros más económicos y asequibles pero tienen menos puntilla o menos trabajo. Con cosas muy económicas puedes aportar poca creatividad porque ya estás limitada por los costes del material. Eso solo lo pueden hacer Zara o las grandes multinacionales. Cuando la gente quiere comprar algo diferente y que dure muchos años compran en Charo Ruiz.

¿Una camiseta puede costar cinco o tres euros?
Me parece fatal que existan esos precios. Es una falta de respeto al tejido y a la persona que lo ha trabajado. Por 3 euros no te pueden dar más que un trapo para limpiar. Una que lo lavas ya no sirve. No concibo vestidos por 12 euros. Los miras a fondo y tiene solo dos costuras. ¿Qué le pagan a la persona que ha confeccionado ese vestido?