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El sector de la gastronomía en Eivissa está mejorando mucho en los últimos tiempos, según el presidente de la Asociación de bares, restaurantes y cafeterías de la Pimeef, Pedro Ortiz. La difícil situación económica afecta directamente a los restaurantes de la isla, especialmente debido al descenso en la llegada de turismo español que se está notando en estas primeras semanas de temporada turística. «Es un perfil de turista al que le gusta salir por las noches a cenar, comer en un restaurante...», afirma Ortiz. A pesar del pesimismo generalizado, el representante de los restauradores envía a su sector un mensaje positivo e invita a todos los profesionales a apostar por la calidad. «Quizá en otros ámbitos dar un paso hacia el sacrificio cueste más, pero nosotros estamos acostumbrados».
Ibiza - Diana Blesa Las instituciones ibicencas comienzan a darse cuenta de la importancia de la gastronomía a la hora de promocionar la isla. Esta es la impresión que tiene el presidente de los bares, restaurantes y cafeterías asociados a la Pimeef, Pedro Ortiz, aunque asegura que debería hacerse mucho más trabajo en esta dirección. A pesar del difícil contexto que rodea a este y otros sectores, Ortiz opina que a los restauradores les será más fácil que a otros profesionales dar un paso más hacia el sacrificio y aguantar este periodo de vacas flacas.
— ¿Podría explicar cuál es la situación actual del sector de la hostelería y la restauración en las Pitiüses? — En general, es preocupante. Una situación que tiene especialmente dos causas: la mala calidad del transporte aéreo y marítimo y la existencia de ofertas mucho más baratas en otros destinos incluso peninsulares. Hace ya cuatro años dije que el precio del transporte para Eivissa tanto aéreo como marítimo era desorbitado en relación a otros destinos. No tiene sentido que ir a Londres, Berlín o Roma valga 20 euros y a un español le cueste más de 300 venir a la isla. Y no solamente el precio, sino que también hay que añadir que las frecuencias son malísimas.
— ¿Cómo afecta esta situación económica al turismo español que viene a Eivissa? — Hace un par de meses dije a mis compañeros del sector que se iban a llevar una sorpresa con el turismo español, turismo que nos viene salvando en los últimos años y que había ido creciendo. Bueno, pues la crisis también ha llegado al bolsillo de los españoles y afecta a ciudades grandes como Madrid, Barcelona y otras que son emisoras de turismo hacia Eivissa. Cuando acabe la temporada, las cifras demostrarán que el turismo español se ha resentido mucho, y para el sector de la hostelería es fundamental. Porque es un turismo al que le gusta salir por las noches a cenar, comer en un restaurante... Nos da un nivel de trabajo importante, cosa que con otros perfiles no sucede.
— ¿Cómo se percibe desde dentro del sector la afección de la crisis en la sociedad ibicenca? — El otro día hablaba con un compañero que tiene un restaurante en la playa y le comentaba que si observas un domingo su terraza, te das cuenta de que el porcentaje de clientes ibicencos es muy alto. Esto también se ha visto afectado, y es normal. Si el señor que tiene una tienda vende menos, cuando abre la caja y ve los resultados toma decisiones. Si la caja está alegre, optará muchas veces por ir a comer a un restaurante; si no, probablemente se quede en casa. Así que la situación económica también ha afectado directamente a la población de aquí, se pierde el optimismo y con él se van también muchas veces las ganas de salir.
— Este contexto económico ha producido cambios en los restaurantes... — Ha bajado el nivel de clientes y, los que se animan a salir, se gastan un poco menos. Eso ha sucedido porque se trata de una crisis general, y también porque en Eivissa de diez años a esta parte están ganando dinero cinco o seis empresarios. Como empresarios, no tengo nada contra ellos, pero se han movido hacia una línea de clientes que no beneficia para nada a nuestro sector.
— El sector había propuesto, para luchar contra la crisis, mantener los precios de 2008, ¿se ha llevado adelante esta propuesta? — A principios de año recomendé a nuestros asociados, porque la situación se veía venir, que mantuvieran los precios. Que no los subieran, pero que tampoco los bajaran, porque bajar es algo muy peligroso para el futuro. Recomendé que lucháramos por la calidad: si hasta ahora del uno al diez estábamos en un nueve de calidad, ahora intentar dar el doce. Respecto a los precios, fue un acuerdo ya no sólo de mantenerlos sino incluso de no sellar las cartas de 2009, con el fin de que el cliente vea que es cierto que no hemos aumentado las tarifas.
— ¿Cómo ve el nivel de la restauración en la isla? — El nivel de la gastronomía ha subido mucho. No el producto, que ya era bueno, sino la manera de tratarlo, el modo de cuidar al cliente... Ahora hay muchos restaurantes en los que dan servicios espectaculares. En el ámbito general, si el trato es muy agradable y bueno, puedes incluso distraerte un poco de la comida y el cliente se lleva una visión global positiva.
— La temporada turística ya está aquí, ¿es pronto para ofrecer datos? — Es pronto, pero hasta el momento está sucediendo lo que esperábamos: está viniendo menos gente, está gastando menos dinero... Y en absoluto nos beneficia la publicidad que se da de la isla en algunos medios: por ejemplo, la semana pasada en Antena 3 se emitió un reportaje de los que ofrece cada año de Eivissa, en el hablaba en un 70 por ciento de sexo, drogas y alcohol. Yo no sé qué posibilidades tienen las instituciones de luchar contra eso, pero al menos tendrían que hacer reportajes alternativos ofreciendo los muchos otros atractivos que tiene la isla: la gastronomía, el patrimonio, las playas y también el ocio pero de lugares serios. Reportajes como el emitido son destructivos, y es vergonzoso que se permita esto.
— ¿Parece que el verano seguirá en la misma dinámica ralentizada para el sector de la hostelería y la resturación? — Sí, pocos milagros va a haber. Y con esos cuarenta días que vienen los yates (que bienvenidos sean) no se salva la temporada. Hay que tener en cuenta que de una década a esta parte se ha producido un desarrollo que ha provocado la disminución de la temporada. Hay un tipo de turismo que viene a algo determinado, y esto ha quitado esos seis o incluso siete meses de temporada que ha llegado a conocer la isla. Yo debo ser muy torpe, porque con sesenta días de trabajo no he aprendido a vivir los 365 días del año. Me encantaría que uno de los que lo consiguen me explicara cómo se hace...
— ¿Con qué barreras puede encontrarse Eivissa a la hora de superar la situación actual? — La crisis no sólo es aquí: mis compañeros de profesión de Valencia, Madrid o cualquier otra ciudad lo están pasando mal también. Pero ellos tienen una defensa de muchos más meses, cuando aquí casi no tenemos tiempo. Es un perjuicio tremendo. Aquí vivimos del turismo y hemos ido acortando los tiempos, esto nos lleva ahora a una situación peligrosísima. Deberían plantearse determinados puntos y pensar los motivos de habernos quedado con tan breve temporada.
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