Las bailarinas de Pachá no perdieron su sensualidad pese a lo terrorífico del maquillaje. SERGIO G. CAÑIZARES
[:es]Las bailarinas de Pachá no perdieron su sensualidad pese a lo terrorífico del maquillaje. SERGIO G. CAÑIZARES[:]

Ni zombies, ni momias, ni esqueletos. Las ‘catrinas’ han sido sin duda las protagonistas de la celebración de este Halloween, desplazando a otros disfraces más típicos de las culturas anglosajonas y enraizando así con el Día de los Muertos mexicano. Quizá no todo el que el pasado sábado usó este efectista maquillaje lo sabía, pero las ‘catrinas’ se inspiran en la imagen de la diosa precolombina Mictecacíhuatl, reina del noveno y último nivel del inframundo según la mitología azteca y conocida como ‘Señora de la Muerte’.

El staff de La Bodega. SERGIO G. CAÑIZARES
El staff de La Bodega. SERGIO G. CAÑIZARES

La imagen que hoy tenemos de ella se debe al personaje La Calavera Garbancera, del ilustrados mexicano José Guadalupe, que pronto se popularizó como ‘la Catrina’. La cara blanca, una boca cortada y cosida hasta los pómulos y las cuencas de los ojos simuladas con maquillaje negro son la base del maquillaje de este disfraz, complementado por cada uno con más o menos acierto, siendo la chistera uno de los complementos más agradecidos.
La Bodega fue quizá el sábado el máximo exponente de esta corriente, con más de una docena de miembros del staff perfectamente caracterizados como ‘Señoras de la Muerte’. Celebrando a la vez que Halloween su cierre de temporada, La Bodega montó fue una de las fiestas más destacadas de Vila, por la que también pasaron superhéroes como Thor y Spiderman o villanos como vampiros o soldados imperiales.

Pero si alguien sabe de tradiciones mexicanas es en El Deseo, en Jesús, donde además de los disfraces prepararon una auténtica ofrenda a los muertos mientras Cristina ambientaba la fiesta con música mexicana. Muchos fueron los niños de Jesús que pasaron a pedir golosinas mientras que a los mayores se les obsequiaba con un chupito de mezcal.
También pensando en los niños organizó Babylon su fiesta, con concurso de disfraces y juegos para los más pequeños. La mejor oferta en Santa Eulalia la completaba el restaurante Sansara, donde a ritmo de la música cubana en directo, una maquilladora convertía a niños y no tan niños en espectaculares ‘catrinas’. Guaraná fue el sitio elegido por numerosos ‘seres de ultratumba’ para terminar esta larga noche.

El personal del Cotton Club celebrando un soleado Halloween. SERGIO G. CAÑIZARES
El personal del Cotton Club celebrando un soleado Halloween. SERGIO G. CAÑIZARES

Pero no todas las fiestas fueron de noche y es que cabe destacar el mérito que tuvieron Marete, Christian y todo el equipo del Cotton Club para transformar este espectacular restaurante de Cala Tarida y un lugar aterrador, con un buen trabajo de maquillaje de todo el personal.
El pub Top 21 en Playa den Bossa, el gastrobar Café Mercat, que se volcó con esta celebración,  y por supuesto la discoteca Pachá fueron otros de los locales escogidos por los vecinos de Ibiza y muchos visitantes que aún disfrutan de sus vacaciones por aquí para celebrar Halloween, una tradición que llegó de fuera  para quedarse pero que ya  es, como se demostró el sábado, cada vez más local.