Disc jockey e icono de la Ruta del Bakalao. La Movida celebra mañana en Santa Gertrudis su décimo aniversario con un invitado muy especial. Chimo Bayo surgió de la denostada Ruta del Bakalao para vender 1 millón de copias de su canción ‘Así me gusta a mí’, de la que este año se cumple el 25 aniversario. Mañana ofrecerá un repaso a sus temas más conocidos para, asegura, «irnos todos de bareta».

—¿Cómo se lleva ser un icono de una época?
—Con mucha naturalidad. Yo tengo claro quién soy y no soy el Chimo Bayo que ve otra gente, pero sí que me siento muy querido. Son ya tres generaciones que conocen a Chimo Bayo y esto me motiva en cada actuación para intentar hacerlo mejor. Cada actuación es como si fuera la primera.

—Ahora se le conoce, se le respeta y valora, pero hace unos años Valencia podía estar en la vanguardia musical pero se la conocía por los «golfos y degenerados» de la Ruta del Bakalao. ¿Dónde está el equilibrio?
—Tienes toda la razón. Lo que pasó es que en esa época éramos bastante transgresores y cuando una cosa se masifica lo normal es que haya problemas. Hubo mucha presión política y gente que decidió que muchos jóvenes divirtiéndose juntos tenía que ser malo. Pero fíjate allí en Eivissa como lo siguen haciendo y muy bien. Nosotros sacamos partido del legado de los disc jockeys más antiguos, le añadimos la técnica y otro estilo de pinchar e hicimos la música accesible al gran público. A veces me veía en televisión y sí que me sentía estigmatizado; lo que hacemos los disc jockeys es que se divierta la gente y parecía que éramos todos unos delincuentes. De ahí viene también la canción Diablo que acabo de sacar. Trata de que todos tenemos un demonio dentro y hay que saber convivir con él o saber cuando tienes que imponerte. Y el que diga que no tiene un diablo dentro es que tiene dos.

«En vez de pensar en ahorrar para casarse y comprar un piso, la gente salío a divertirse»

—Ahora mismo, ¿crees que se reconoce lo que hicisteis por la música?
—Tuvimos un aliento muy fresco en 2013 cuando el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM) hizo una exposición sobre la Ruta del Bakalao. Esta exposición batió el récord de asistencia de la historia del MuVIM y de todos los museos de Valencia en ese año. A partir de ese momento mucha gente se plantea si eso es cultura o no. Como digo a veces en broma, nuestra generación cambió el ajuar por el ‘hu ha’. Literalmente en vez de ahorrar para casarse y comprarse un piso, la gente decidió salir a la calle a bailar y divertirse.

—¿Con qué te quedas de ese momento a nivel personal?
—Para mí fue el momento perfecto para desarrollar un estilo de pinchar y en un sitio donde normalmente los djs no hablaban yo decidí tomar otro camino.

«Sigo siendo el mismo chaval que baja de la cabina a la pista para bailar con la gente»

—¿Y qué música ponías?
—Me gusta el Electronic body music, la electrónica oscura y todo tipo de vanguardia. Pero en una noche pinchabas también house, acid, techno, rock, pop, industrial… hay tiempo en una noche para pasarte por todos los estilos. Esto es algo que nos caracterizó a mí y a mis coetáneos, viajar por diferentes estilos de música, no pinchar toda la noche lo mismo.

—En 1991 vendes 1 millón de copias de ‘Así me gusta a mí’ y después le siguen un puñado de canciones que son casi himnos generacionales.
—Lo hice porque me salió de dentro, no me planteaba vender discos ni nada: me iba bien como dj, estaba en el Templo, una gran sala, pero por algún lado alguien me dice «¿por qué no grabas una disco con estas canciones que cantas?». Yo entonces cantaba la letra sobre una base instrumental pero entramos en el estudio y creamos la música de ‘Así me gusta a mí’ que es una canción muy diferente a todo lo que existía. A partir de ese momento comencé a vender discos pero yo sigo siendo el mismo chaval que salía de la cabina para bajar a la pista de baile con la gente. Soy una especie de bohemio sentimental, tengo una educación de compartir y es un orgullo esta época que viví con tanta gente que aún me recuerda con cariño.

—¿No se le subió a la cabeza?
—Soy una persona muy normal, siempre tengo tiempo para hablar con todo el mundo. Quizá por una cuestión de empatía con la gente que vivió aquello conmigo. Yo no soy un producto, es algo que me inventé y la gente me apoyó. Es quizá de lo último romántico que hay en esto. Yo animo a la gente a que no le de miedo decir que iba a la ruta del bakalao, había un momento en que parecía que si ibas es que eras mala persona, pero la educación y la empatía que teníamos. ¡Y lo bien que nos lo pasábamos era magnífico! Ojalá la gente pudiera recuperar la empatía y el buen rollo de la ruta sin caer en la nostalgia.

—Y ahora lo cuentas en una novela: ‘No iba a salir y me lie’. ¿Cómo surge la idea.
—Emma Zafón contactó conmigo hace un año un medio y me gustó la idea de escribir algo sin caer en la nostalgia. Hemos hecho algo muy chulo y novedoso, una novela histórica de ficción que forma parte de la historia de Valencia.

«Ojalá se pudiera recuperar la empatía que había en la Ruta del Bakalao»

—¿Y cuánto hay de realidad y cuánto de ficción en el libro?
—Yo te respondería con la letra de una de mis canciones: «esta sí, esta no; esta me gusta, me la como yo» [risas].

—¿Es una reivindicación de la ruta o es simplemente el escenario para contar una historia?
—No pretende ser una historia de la ruta, pero todos los sitios que se nombran, los disc jokeys que se citan o las canciones que se asignan a un pasaje son reales. Luego hay una trama entre dos amigos que se encuentran en el entierro de un amigo y deciden revivir la ruta del bakalao. Es una historia kamikaze, absolutamente divertida y con unos personajes llevados al límite; no os vais a quedar con ganas de nada.

—¿Qué tal la acogida?
—La editorial Roca está muy contenta porque nunca uno de sus libros había tenido esta repercusión. Es una editorial independiente y visionaria. Nosotros estamos muy contentos porque cuando estábamos a mitad la enviamos a un montón de editoriales y como ocurrió con Así me gusta a mí no lo quería nadie. Ellos apostaron por nosotros desde el principio y nos dio un empujón para terminarla, además coincidiendo con el 25 aniversario del Así me gusta a mí.

—¿Que va a pasar el sábado en Santa Gertrudis?
—Que nos vamos a ir de bareta todos juntos.