La temporada no está siendo, en líneas generales, tan exitosa como preveían los empresarios del sector del ocio y la restauración. Los aviones no llegan llenos del todo, hay hoteles con ofertas y descuentos de hasta el 40 % en pleno mes de agosto, los restaurantes no están llenos, los beach clubs no mantienen el desbordante éxito playero de 2016 y las boutiques y el sector textil, en general, no obtienen los resultados esperados.

La sensación generalizada en el sector del ocio nocturno es de saturación y sobreoferta, sobre todo en el sector de la restauración, donde se han abierto una veintena de nuevos locales de gastronomía de lujo, lo cuál está influyendo en una mayor diversificación de la oferta para el cliente. «No hay millonarios para todos, la tarta se reparte y el trozo del pastel que te toca es cada vez más pequeño» opinan algunos empresarios del sector.

La sensación generalizada en el ocio es de saturación y sobreoferta

El equilibrio entre el binomio oferta-demanda se ha roto en este verano loco, irregular, inédito y sorprendente de 2017. El difícil balance del gasto y los ingresos, en el sector de lujo especialmente, es imprescindible para mantener la salud del equilibrio económico local y este parece romperse por momentos. Un importante empresario de fama mundial advierte: «Ante la avalancha de la nueva oferta hay que reinventarse y conseguir ser el mejor, porque con el tiempo irán cayendo los que no alcanzan el nivel de exigencia que marca el turismo de lujo. Hay que tener cuidado con los precios, tienen que ser y estar acordes a lo que se ofrece».

El precio del éxito

El notable éxito de la marca Ibiza debe ser gestionado con la mesura y el rigor que exige su éxito mundial como destino turístico de primer orden en este momento, para evitar que sea algo pasajero que derive en un problema mayor si los visitantes no encuentran el grado de satisfacción de la correcta relación calidad-precio.

Fidelizar al cliente es uno de los retos más importantes de las empresas en la actualidad, una fórmula que hay que aplicar de forma global a la marca Ibiza. No hay que olvidar que tenemos un alto porcentaje de ‘turismo prestado’ que tarde o temprano buscará otros destinos más asequibles a sus bolsillos, aunque no tengan la magia de Ibiza. «Hay que cuidar la fama para no morir de éxito» advierte Javier Anadón, destacado empresario sanantoniense. Son muchas las voces que coinciden con esta apreciación que apunta a una importante reflexión sobre lo que estamos viviendo.

Pachá y Hï Ibiza

Pachá y la nueva discoteca del Grupo Palladium, Hï Ibiza, se han convertido en el centro de atención de la noche por diferentes motivos. La venta del imperio de ocio de Ricardo Urgell al Grupo Internacional de Inversiones Trilantic junto a los actos conmemorativos del 50 aniversario de Pachá han captado la atención del público local, los clubbers y los visitantes del ocio nocturno, que son cosas muy diferentes. La nueva dirección ha apostado por eventos de destacadas figuras internacionales como los pilares de su gran año de aniversario, cambios y nuevos proyectos.

Hï Ibiza y Pachá centran la atención de clubbers y público local

Hï Ibiza es la sensación del verano desde el día de su inauguración con un proyecto innovador y vanguardista, totalmente diferente al modelo de discotecas y clubes que ha triunfado en Ibiza en la últimas décadas. Una apuesta de club de lujo de carácter internacional que busca su hueco en la increíble oferta de las macrodiscotecas ibicencas.

Demasiados dj’s

Una ‘performance’ de la fiesta WooMooN en Cova Santa. Phantomography

En diferentes entrevistas con afamados dj’s de este suplemento se plantea la idoneidad de los line-up actuales en algunas fiestas de clubs. El número de dj’s participantes en algunos carteles es ridículo ya que no hay tiempo material en las horas que abre oficialmente un club para que todos pueda pinchar. Llama la atención que Marco Carola y Paris Hilton sean los únicos dj’s que pinchan de principio a fin en su fiesta y mantienen su control.
Los promotores utilizaron la idea de line ups masivos pensando que cada dj atraería a un número determinado de fans, con lo que lograban más público, podrían colocar a más artistas que representan y cobrar más comisión, pero no pensaron en el efecto perverso que este cartel de decenas de dj’s puede tener en un clubber o fan que quiere bailar o escuchar a su artista favorito. Con ello han convertido algunas fiestas en festivales encubiertos que tratan de garantizar el éxito de una evento de 50 nombres, muchos totalmente desconocidos que ni siquiera guardan relación con el estilo, forma de pinchar o nombre del evento.

Muchos clubbers y el público en general se preguntan si las nuevas estrellas de la música electrónica se han vuelto vagas pese a las cifras astronómicas que ganan o su creatividad no da para más de dos horas y media de set, programado y grabado en un estudio previamente en muchos casos. Los veteranos discjockeys, como los viejos roqueros, no lo ven con buenos ojos y se preguntan si saben de verdad pinchar con vinilos. En esta aspecto Wally López apunta lo aburrido que puede ser una sesión programada si no tienes el público adecuado y Richie Hawtin aboga por la creatividad y la improvisación basada en el binomio del futuro: hombre y máquina.