Calidad y servicio para mantener firme el espíritu de la noche ibicenca. Pachá camina por 2015 como cuando nació hace 42 años, con la misma filosofía y las ganas de hacer vibrar y bailar a las miles de personas que cada noche de verano acuden al templo del ocio nocturno en Ibiza.

«Creo que calidad es la palabra que mejor nos define y también el servicio  que tratamos de aplicar desde el restaurante a la sala y a todos los espacios que tiene la discoteca»,

asegura Francisco Ferrer, director de Pachá, para quien la temporada está marchando «muy bien». «Está siendo un año muy bueno para todos, pero espero que tengamos los pies en la tierra, y que sepamos gestionarlo bien entre todos, porque aunque es muy bueno para la isla, estas temporadas son peligrosas si no se saben asimilar bien», reflexiona desde la experiencia Ferrer.

El público vibra en Pachá en una sesión de esta temporada. JULIÁN FARINA
El público vibra en Pachá en una sesión de esta temporada. JULIÁN FARINA

Pero el éxito no ciega a los responsables de Pachá. En absoluto. El trabajo sigue una misma dirección muy bien trazada: «Queremos que la gente sepa que esta en Pachá, los clientes vienen a buscarnos y sabemos que no es fácil contentarlos. Así que cada año necesitamos un toque de novedad sin descuidar nuestra esencia. Si algo no funciona, lo cambiamos para mejorar».
En este sentido, Pachá mantiene un line up similar al del año pasado con pequeños cambios donde los protagonistas son David Guetta, Solomun, Steve Aoki, Bob Sinclar, MK, Martin Solveig… Y por supuesto, Dj Piti, y la fiesta Flower Power, el espíritu y la esencia de la sala. Pachá reúne a un elenco de los mejores dj’s del momento, que para Francisco Ferrer son fundamentales en la noche, pero no decisivos porque en este caso la marca de las cerezas es ya de por si todo un gran reclamo.

«Digamos que los dj’s se pueden llevar un 60% de protagonismo, pero el éxito es  una mezcla de las dos cosas. La gente quiere venir a Pachá, pero está claro que según que dj haya genera más reservas y más preventa», opina Ferrer.

Este año se mantiene la tendencia de la temporada pasada y cada vez se reservan más mesas vips. Ferrer no cree que este tipo de cliente acabe desplazando al habitual de a pie. «Tenemos un espacio que se acondiciona en función de las reservas, pero no dejamos que coma el espacio general. Además, creo que el término vip es un poco subjetivo, es gente que paga el doble porque quiere tener una mesa reservada y un buen sitio en la sala», apunta Ferrer.