The Pi Brothers hacen una música original fusionando diversos estilos y utilizando instrumentos de viento, teclados, guitarras y sintetizadores para lograr un sonido potente en directo que invita a bailar. Producen en su propio estudio todo el material que utilizan y pre-graban para sus actuaciones dotándoles de un potente ritmo y ‘punch’ electrónico. Su ilusión es ser músicos de jazz y poder tocar en grandes salas o festivales en busca del salto al éxito. De momento son la salsa electrónica de cualquier evento o fiesta que requiera buena música.

—¿En un sitio donde hay tanto dj y tanta música electrónica, un grupo como vosotros es como de otro planeta?
—Patrick: En cierta forma sí,  nuestra música tiene la capacidad de tener ese sonido, esa precisión, potencia, punch sonoro pero con instrumentos en vivo. Esta  fue la idea de que fue creciendo y fueron sucediendo cosas buenas. No diría que es la clave del éxito ya que el éxito es  relativo  sino la clave de que esté funcionando este asunto.

—¿Qué tipo de música hacéis?, ¿cómo la definiríais?
— Escudero: Creo que tenemos nuestra movida respecto a la música electrónica, no sé muy bien como definir lo que hacemos, es una mezcla de funky y electrónica. Somos amantes y músicos de jazz, hacemos una mezcla con un poco de todo lo cuál no es nada fácil en Ibiza, un lugar dominado por la música de baile.
—P: El sonido de nuestro grupo, se parece a un Dj así que no estamos tan inciertos en este planeta. Producimos el cien por cien del material en nuestro estudio y todo lo que suena en nuestro show está grabado y potenciado por nosotros mismos desde el punto de vista musical. No es lo mismo de un DJ que trae un disco o un USB y lo pincha.
—Vosotros sois músicos  profesionales. ¿Cómo contempláis el hecho de que un DJ se apodere de la música de otros y la pinche la transforme, la remezcle etc.?
—P: Si al remezclarla hace un trabajo con dignidad y con respeto al autor original me parece bien porque  cualquier trabajo creativo, serio y honesto es bueno. El problema es que hay muy poca gente que hace cosas serias, honestas y auténticas al respecto. La manipulación o el protagonismo que toma el DJ que utiliza música de otros para potencia su propia figura no me parece correcta
—E: Hay gente que dice que Ibiza es la capital de la música y es la ciudad, probablemente, con menos músicos de Europa.  Cuando se habla de música en general en la isla se están refiriendo solo a la electrónica. Hay pocos músicos,  si vas  a una jam-session de jazz o lo que sea, siempre ves a los mismos tanto si hacen  reggae, jazz o rock .

—Tenéis como base el jazz que es una música que aglutina todos los estilos y es como un cajón desastre ¿Esto en una ventaja?
—P: Pienso que ayuda muchísimo porque que te da un panorama bastante general y, además, el jazz es sinónimo de libertad, nos gusta también hacer cosas de rock, pop u otras corrientes o géneros. Tenemos un sentido musical más amplio que nos permite volcar estilos en el jazz.
—E: Estilos como el jazz o el flamenco te abren la cabeza a nivel rítmico, melódico y armónico.

—Los músicos de jazz no buscan que la gente baile sino que escuche música de verdad, vosotros buscáis que la gente se mueva ¿Es un poco de contrasentido o es lo que hay que hacer para comer?
—E: En este proyecto no hacemos jazz porque no somos un grupo de jazz. Es un estilo que se bailaba  en unas épocas aunque la mayoría de los amantes del jazz nunca fueron a bailar, más bien a escuchar.
—P: Utilizamos elementos que confluyen en una música bailable que potencia esa sensación para que la gente le dé ritmo. El público se fija mucho en los cambios de instrumentos que hacemos y toda la actividad que hay en el escenario que es bastante intensa durante todo el show.

—¿Cuántos instrumentos utilizáis cuando actuáis?
—E: Voces, guitarra, bajo,  el vocoder y un pequeño teclado con sampler y sonidos de piano eléctrico.  Toco la trompeta, pianos acústicos siempre en teclados, no llevamos un piano de cola, sino un clásico Fender Rhoder o el Hammond cuya sonido y estética es importante.

—¿Cuánto hay de pregrabado y  directo puro en vuestro show?
—P: Depende del tema pero hay un cincuenta por ciento de directo y pregrabado pero lo marca la fuerza  y la intensidad que pones para sudar la camiseta, hacer todo lo posible en el escenario y eso es lo que  hacemos más allá del porcentaje.
—E: La gracia nuestra es que con unas bases artesanales que producimos, y no bajamos de Internet, se hacen cosas en directo con lo que siempre el uno o el otro está tocando un instrumento en directo que la da calidez al show.  Intentamos hacer algo importante que no se pase de volumen ni desequilibre la canción.

—¿Es difícil para un grupo como vosotros tener éxito en Ibiza?
—E y P: Triunfar siempre es difícil.

—¿Más que para un DJ?
—P: Tenemos un montaje, necesitamos un espacio y ocupamos otro físicamente con otro volumen y requerimientos y esto complica la logística y el negocio
—E: A veces nos llaman para tocar en un sitio que es una cabina de Dj y no podemos. A la hora de viajar también  llevamos cosas, raps pesados mientras que un DJ se apaña con un pen drive que tiene 32 gb de música y le da para  diez noches de sesión. En el aspecto logístico nos llevan ventaja pero cuando tenemos el montaje acabado conseguimos más expresión, variedad y mucha más dinámica.

—El sonido de la música electrónica es muy plano y necesita de algo más que tenga melodía.
—E: Hace seis años no era tan radical  y posiblemente dentro de cuatro años todos los DJs tendrán un batería o músicos en directo acompañándolos.
—P: Es una fórmula que no es infinita y ya tiene años de uso. Desde 1986 hay música electrónica.

—¿Qué os falta para tener éxito, vender discos o estar en Internet?
—P: Poder hacer conciertos en lugares más grandes o en festivales aunque sean de música electrónica, o alguien que nos diera un puntapié y nos lanzara a la fama.
—E: Una plataforma con dinero que estuviera detrás empujando sería fundamental.

—¿Dónde os gusta más tocar en un lugares abiertos, en una discoteca o club o en un festival?
—E: Todo tiene sus cosas porque en un sitio pequeño el acercamiento de la gente es importante y mola, en un beach club es muy guay pero se suele tocar más bien siempre de día, en una discoteca por la noche también es bueno por el sistema de luces.
—P: La noche también tiene su magia con respecto a esta música. Hace años cuando tocábamos en Blue Marlín Ibiza y cuando llegaba la noche en septiembre y se encendían las luces se creaba otra dimensión.
—E: Es como ir al teatro  de día, no es lo mismo que el ambiente en una sala con todo apagado.

—¿La música electrónica ha venido para quedarse o es una moda pasajera de dos décadas?
—P: La gente que es creativa, seria y honesta con lo que hace seguirá adelante con cualquier estilo o con lo que elija, sea electrónico o rock. Y la que no tenga seriedad, honestidad y creatividad perecerá. Esta electrónica más superficial  tiene fecha de caducidad. Las cosas más profundas perdurarán
—E: La música es como cualquier idioma vivo, todo los lenguajes cambian palabras y cada año aparecen  vocablos nuevos, más los que nos inventamos. No sabemos bien lo que puede pasar con la electrónica en el futuro. Miles Davies grabó su último disco a finales de 1991, se público en el 92, en ese disco Miles incluye ya un rapero y tiene unas bases solidas de jazz. Si  lo escuchas hoy en día suena como si lo hubiera terminado de grabar ayer y son casi 25 años. Esto apunta a que la música no tiene edad.