El principal problema es el desconocimiento del ruido por parte de la mascota.
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El Paladar
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El Paladar

El factor sorpresa. Se trata de una explosión, por lo general, inesperada. La primera reacción es de susto. Para un perro que nunca antes ha escuchado petardos, es, además, un sonido nuevo y desconocido.

No lo entienden. Las personas están acostumbradas y comprenden qué está pasando. Un perro simplemente escucha un estruendo repentino. Esa falta de contexto no solo es motivo de alerta, sino que les hace creer que algo peligroso puede ocurrir.

Su capacidad auditiva registra frecuencias más altas y detecta sonidos que se emiten cuatro veces más lejos

La percepción física. El oído canino está mucho más desarrollado que el humano. Su capacidad auditiva puede registrar frecuencias mucho más altas y detectar sonidos que se emitan 4 veces más lejos.

Estos tres pilares son el origen de un terror que puede afectar al bienestar del perro. Conseguir que desaparezca es un proceso en el que debemos guiar a la mascota.

 Sabías que… 

Los perros ayudan a reducir el estrés infantil

Investigadores de la Universidad de Florida (Estados Unidos) aseguran que los perros de compañía ofrecen un valioso apoyo social a los niños cuando se encuentran estresados, tras constatar el efecto balsámico que les pueden ofrecer estos animales como mascotas.

El hallazgo que publica en su último número la revista Social Development puede tener implicaciones más a largo plazo ya que «puede servir para aprender a lidiar con el estrés de adultos», destaca Darlene Kertes, una de las autoras del estudio.

Para este trabajo, los investigadores reclutaron a unas 100 familias con mascotas que acudieron a su laboratorio universitario con sus perros. Y para sacar a la luz el estrés de los niños, de 7 a 12 años, tenían que hablar en público y completar un ejercicio aritmético con la mente, lo que puede generar una situación estresante que disparase los niveles de la hormona del estrés cortisol.

Los niños fueron asignados al azar para experimentar esta situación estresante junto a su padre y con o sin su perro, y los resultados de la investigación muestran que tener un perro de compañía presente cuando un niño está sufriendo una experiencia estresante disminuye su nivel de estrés.

Para combatir la ansiedad

La casa, su refugio. Aun estando en casa, los perros pueden pasar mucho miedo. Es importante un ambiente agradable en el hogar y, además, mantener al animal entretenido y calmado.

Relajar el espacio, cerrar cortinas, utilizar una luz tenue, poner música suave e incluso se puede emplear el olor relajante de algunas velas o ambientadores. Intentar que la atención del animal se centre en lo que está ocurriendo en la casa y olvide de los sonidos del exterior.

Para los casos más fuertes, es aconsejable habilitar un espacio concreto en alguna habitación alejada del ruido para que el perro se resguarde.

La empatía es la clave

La actitud es fundamental para que el animal sienta que el ruido puede ser molesto pero no peligroso. El animal debe sentir nuestra compañía para sentirse protegido. Para transmitirle tranquilidad hay que actuar con movimientos, tono de voz y gestos calmados. Si se le trata con excesivos mimos, notará que ocurre algo fuera de lo normal y puede ponerse nervioso.

Tiempo de aprendizaje

El proceso de adaptación debe ser progresivo para que el perro entienda poco a poco que los petardos son inofensivos. Es recomendable iniciarlo con suficiente antelación a los días de mayor ajetreo, por ejemplo, Fin de Año. Así podremos vivir un periodo de fiestas y fuegos artificiales disfrutando todos los miembros de la familia, incluida la mascota.

 

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