Participaron unos setenta niños y jóvenes
La Regata Fundación Julián Vilás Ferrer se celebró en Ibiza los días 21 y 22 de mayo

La actividad es imparable antes de que se inicie la II Regata Fundación Julián Vilás Ferrer.

Las tareas como el montaje de las velas, la limpieza de los barcos o la revisión de los chalecos salvavidas forman parte de la rutina de los setenta niños y jóvenes, de ocho a veinte años, que echarán al mar su barco en las clases «Optimist», «Laser» y «Snipe».  Todos lucharán con las condiciones que el viento y el agua les impongan para llegar a la meta.

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Dani Lloyd prepara un barco antes de la II Regata Fundación Julián Vilás

Dani Lloyd, de once años, ya es todo un veterano, lleva seis en el agua y espera que en el futuro el mar sea su profesión. Este joven asegura que lo que más le gusta es tener que estar «todo el tiempo atento, y por supuesto, el contacto con la naturaleza».

Quien ya ha conseguido que su afición sea hoy su trabajo es Sebastián Vidal, instructor desde 1992, del Club Náutico de Ibiza. Para el monitor «ver como progresan los chavales y que con el esfuerzo consiguen títulos» es una de sus mayores satisfacciones.

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Para Marta López lo más bonito es saber adaptarse al mar

Para Marta López, de trece años, otra de las jóvenes regatistas, «lo más bonito es aprender a entender el mar, adaptarse a él y saber reaccionar en cada momento».

Cada vez falta menos para la salida y los instructores apuran los minutos para dar las últimas pautas a los participantes. Seguridad ante todo, es la consigna que se repite incesantemente.

Tanto es así que Juan Marí Marí, presidente del Club Náutico de Ibiza, insiste en que «quien no cumple las normas, ni participa en una regata, ni puede hacer un cursillo. Empeñado en que los niños amen la vela, Marí resalta que «existen barcos a disposición de quienes quieran iniciarse en este deporte, aunque no sean socios del Club».

Compañerismo, amistad, adaptación al medio son valores que tanto Marí como Vidal destacan de este mundo, que llevó a Julián Vilás Ferrer a ser unos de los impulsores de lo que hoy es la Escuela de Vela. Años después la Fundación que lleva su nombre sigue apoyando a los niños que quieren iniciarse en el mar.