Uno de los participantes en la regata del año pasado hace su entrada en la Bahía de Portmany. VICENT MARÍ

La llegada de las embarcaciones que participan en la Ruta de la Sal supone desde hace ocho años un simbólico pistoletazo de salida de la temporada turística en el municipio de Sant Antoni de Portmany.
Los regatistas y sus acompañantes, junto a los participantes en la Vuelta a Ibiza BTT, no sólo favorecen la ocupación de los establecimientos turísticos  sino que revitalizan el puerto, el paseo y las calles del núcleo urbano de Sant Antoni durante un fin de semana en el que Portmany se convierte en el epicentro del turismo deportivo.
La bahía de Sant Antoni, corazón de la localidad, es el imán hacia el cual navegan durante días los regatistas. Una vez en la isla, disfrutan no sólo de las aguas, el paisaje y las instalaciones de Sant Antoni sino también de las actividades que se programan en torno a esta competición. Conciertos, entregas de trofeos, exposiciones, mercadillos, cenas o degustaciones son algunos de los eventos que comparten y disfrutan estos primeros visitantes de la temporada y los vecinos de Sant Antoni.

Deportes, como base

«En nuestro afán por renovarnos, por cambiar el modelo turístico y por atraer a un tipo de visitantes diferente, el deporte es fundamental»,  señala el concejal de Turismo de Sant Antoni, José Antonio Ferragut. «En este municipio se concentran a lo largo de todo el año un sinfín de pruebas deportivas de numerosas disciplinas y ese es uno de los puntos fuertes de Sant Antoni, una fortaleza que debemos aprovechar y hacer crecer», destaca el edil.
En su voluntad por contribuir a consolidar cada vez más esta cita deportiva y el turismo náutico, el Ayuntamiento de Sant Antoni colabora en la organización de la regata aportando las infraestructuras que permiten atender a los deportistas durante su estancia en la isla: la Carpa de la Sal y el Village de la Sal. Todo para que el puerto y la localidad sigan acogiendo a una prueba referente en el calendario  internacional de vela.