Mogambo se llama así por la película del mismo nombre

Pocos puertos del mundo acogen embarcaciones tan espectaculares como las que se pueden ver en Ibiza y Formentera durante el verano. Las complicadas maniobras de atraque que tienen que hacer los barcos más grandes con Dalt Vila de fondo parecen más propias de un rodaje que de la realidad. El espectáculo está asegurado.

El barco Prince Abdulaziz no deja nunca de sorprender aunque lleve varias temporadas repitiendo la misma maniobra y más cuando unos minutos después de su entrada o salida aparece su inseparable Al Diriyah. El impresionante megayate fue el más grande y lujoso fabricado en el siglo pasado y durante veinte años nadie le bajó de ese pedestal. Hoy con sus 147 metros de eslora y 18 de manga está entre los diez más grandes del mundo.

Construido en Dinamarca en 1984, fue remodelado en 2005, y aunque no han trascendido imágenes de su interior, sí se sabe que el vestíbulo es similar al del Titanic -otro barco de película- un gran espacio con una espectacular escalera, decorado con muebles clásicos.

Las maniobras de atraque son todo un espectáculo
Las maniobras de atraque son todo un espectáculo

El megayate fue encargado por el Rey Fahd, a su muerte fue heredado por Abdul Aziz bin Fahd, que cuenta entre sus favoritas con las islas Pitiusas. Este barco que, además de por su gran tamaño destaca por las dos enormes chimeneas azules, puede alcanzar un velocidad máxima de 22 nudos aunque la de crucero es de 18. Para alimentar los dos potentes motores diésel, el depósito tiene capacidad para 400.000 litros. Y como complemento, en su cubierta tiene un helipuerto con su correspondiente helicóptero.

Mucho más pequeño, comparado con el Prince Abdulaziz, es Al Diriyah con 78 metros de eslora y 11 de manga.  Y si de películas se trata, el Mogambo, se llama así porque su dueño es un fan del filme homónimo. Con un nombre de un clásico de cine, en el megayate no podía faltar una gran pantalla  para disfrutar de las sesiones cinematográficas.

El barco, de 74 metros de eslora, se construyó en 2012 en los astilleros alemanes de Nobiskrug . La decoración interior combina el clasicismo con las líneas limpias y depuradas, que junto a los grandes ventanales ofrece una gran amplitud en los espacios.

El exterior sobresale por el casco gris sobre el que se asienta una mezcla superestructura blanca sobre la que cruza una franja gris que va desde la popa hacia la terraza y que hace que el yate se pueda reconocer fácilmente.
Mogambo navega cómodamente a una velocidad de crucero de 14 nudos y puede alcanzar una máxima de 17 nudos.

El Mogambo está disponible para el alquiler, sólo hay que tener la cantidad suficiente para poder permitirse disfrutar de este barco de película.

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