Un empresario mexicano, Bruce Grossman, quería homenajear a su esposa, Elsa, y para ello nada mejor que bautizar el megayate con Forever One, que se podría traducir, “ella es única, para siempre”.

Forever One, un yate único, "para siempre como ella". César Navarro
Forever One, un yate único, “para siempre como ella”. César Navarro

El barco tiene 55 metros de eslora que recorre varias líneas rojas, color distintivo de Coca Cola, una de las marcas de la embotelladora propiedad del magnate en América Latina.

La embarcación, que ha estado unos días en Ibiza, puede alojar diez invitados en cinco suites y una tripulación de doce personas.

También dispone de cinco cubiertas y una planta entera dedicada solo al matrimonio propietario en la que se incluye una zona al aire libre a popa y un gran salón.

Los invitados pueden disfrutar de un beach club, jacuzzi, gimnasio, e incluso, de un ascensor acristalado para llegar a todos los camarotes.