Ramón Díaz ocupa la presidencia de la Asociación Náutica desde el pasado noviembre. GABI VÁZQUEZ

Ramón Diáz (Jimena, 1957) se puso al frente de la asociación el pasado mes de noviembre tras ocupar el cargo de vicepresidente durante los últimos 25 años. Díaz conoce perfectamente las inquietudes del sector (es gerente de Náutica Viamar) y aboga por ampliar el número de amarres en las Pitiusas, ya sea con la construcción de nuevos puertos deportivos o la ampliación de los que hay. También cree que no se hace el esfuerzo suficiente para acabar con el intrusismo que sufren los empresarios náuticos.

¿Tras 25 años como vicepresidente de la Asociación de Náutica por qué se decidió a dar el salto a la presidencia?

—Porque ahora que estamos saliendo de una crisis dura creo que es el momento de hacer valer al sector náutico. Llevamos muchos años que a nivel político este sector no ha sido muy representativo y no me cabe duda de que es muy importante en la economía de las Pitiusas.

Llegó a la isla en el año 74, ¿cómo ha evolucionado la empresa náutica desde entonces?

—Ha evolucionado mucho y si hemos podido sobrepasar el tema de la crisis es debido al alto grado de profesionalidad de las empresas de las islas.

Las matriculaciones aumentaron un 31% el año pasado en Balears y han situado a las islas en el primer puesto en cuanto a representación en el mercado de las embarcaciones de recreo desbancando a Catalunya, ¿cuánta ‘culpa’ tienen las Pitiusas de estos buenos resultados?

—En Ibiza y Formentera el crecimiento ha sido más moderado, entre un 8,5 y un 9%, y un alto porcentaje de ese incremento ha sido para embarcaciones de alquiler. Pero ha sido el primer año después de cinco o seis que hemos tenido incremento, con lo cual es alentador y nos da bastantes esperanzas para este año.

¿Qué tipos de embarcaciones son las que más se matriculan?

—Las de esloras de 6 a 12 metros, son las que más se mueven en el mercado y suponen el 80% de las matriculaciones.

En cuanto a las previsiones para 2015.

—Más o menos como en 2014. Pero el problema es que tenemos un handicap muy importante, que es la falta de puestos de atraque lo que provoca que no se matriculen más barcos porque no hay donde poder ubicarlos. Si se encuentra algún atraque disponible está a un precio totalmente desorbitado.

¿Y qué cree que se puede hacer para solucionar esa falta de amarres?

—Estamos empujando a nivel político para que se construyan nuevos puertos, uno o dos, o ampliar los puertos existentes, lo que aliviaría esa presión que tenemos. Tenemos una falta espectacular de amarres los meses de verano y así es difícil vender barcos.

Ibiza y Formentera se encuentran muy saturadas de barcos, ahí está el problema de los fondeos y su falta de regulación…

—Es necesaria la regulación y no que venga cualquiera y se ponga donde quiera. Pero sí que es verdad que si hoy hay tanta embarcación fondeada es por la falta de atraques. De esta manera empujamos un poco al cliente que viene de la costa levantina o de la costa catalana a que fondee en cualquier sitio.

¿Cómo ve el caso de Talamanca?

—Lo mismo, Talamanca cada vez sufre más presión y los barcos son más grandes. Creo que la solución estaría en ofrecer más puntos de atraques en varias zonas de la isla.

¿Qué otros problemas sufren los empresarios de la náutica?

—Fundamentalmente, el intrusismo. En Ibiza, como estamos vadeando la crisis, hay profesionales de Levante o Catalunya que ven aquí negocio. Vienen sin darse de alta, sin permisos, facturan por debajo de coste, y hacen el trabajo a unos precios que son imposibles para los que cumplimos con la legalidad.

¿Y cómo se combate esto?

—Bueno, a nivel político estamos teniendo mucha ayuda y cada vez hay más control. Combatirlo es fácil porque dándose una vuelta por los puertos deportivos, que es donde trabajan, y haciendo un control semanal sería muy fácil atajarlo. Hay muchísimos ilegales y hace falta más control.

Ibiza vive desde hace unos años el fenómeno de los megayates, ¿cómo repercute su estancia en Ibiza en el sector náutico local?

—En el sector náutico repercute poco porque son barcos que tienen sus propios jefe de mecánicos, personal, cocineros, etc. Pero sí influye en la economía local, porque las empresas que se encargan de suministrarles mientras están atracados en la isla cada vez facturan más y los comercios se benefician de ello. Esta gente cuando va a los comercios arrasa, no mira los precios y ahí si se está notando. Creo que su estancia es buena para la restauración y el consumo en general.

¿Y está previsto un aumento de megayates esta temporada?

—Cada año va a más y esperamos que con el nuevo dique que se ha habilitado en el puerto para embarcaciones superiores a 50 metros haya entre un 10 y un 15%, de aumento. Además, la presión fiscal que sufren este tipo de embarcaciones en Italia las está haciendo emigrar. Muchos armadores de aquel país se han interesado por recalar aquí.

¿Está a favor o en contra de los party boats?

—Ni a favor ni en contra. Creo que deberían estar más regulados que ahora porque si no acabaremos espantando a los turistas. No es lógico que vayas a una playa y no puedas oír al de al lado o tu música por culpa de un barco que tiene la música a muchísimos decibelios.

En cuanto a la feria, este año cumple 23 años y aunque otros años se ha hablado de cancelarla ahí continúan ustedes, ¿la siguen organizando por tradición o porque realmente es rentable para el sector?

—No, no es rentable. La verdad es que los últimos años a todos los expositores les cuesta dinero y si la hacemos es por no dejarla perder porque somos conscientes de que el año que dejemos de hacerla luego va a costar muchísimo volver otra vez a organizarla. Los seis y siete últimos años han sido negativos a nivel económico, pero por otro lado este tipo de eventos hacen conocer a las empresas y los productos que se tienen. Y aunque no se hacen muchas ventas directamente en la feria hay clientes que vienen a ver los barcos e igual no compren ahora pero sí lo hacen más adelante.

¿La feria tiene interés entre los turistas o está enfocada solo al cliente local?

—Exclusivamente a la feria no viene gente de fuera, pero muchos turistas que están por la isla sí que se acercan a ver las novedades y las ofertas de barcos que hay.

¿Qué tipo de embarcaciones?

—Sobre todo embarcaciones pequeñas, los modelos de Benetau o Jeanneau en su gama de 6 metros son barcos que estan teniendo mucho tirón por la relación calidad y precio.

 

 

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