Javier Gómez, Toni Tur Sendic y Raúl Luna confían en volver pronto a la restauración de los cuatro llaüts

Se han pasado toda la vida entre maderas, planos y velas. Y todavía siguen dedicando horas a golpear los tablones de los barcos que caen entre sus manos. Sendic, Nito Misses y Juan Lluch son ejemplos de perseverancia en un oficio casi en vías de extinción.

Toni Tur Sendic tenía dieciocho años cuando dibujó los planos del Rinxol y se los llevó al mestre d’axia, Jaume Guasch, que vivía cerca de sus casa. «Dijo que el llaüt iba a quedar muy pequeño, me dio unas plantillas para hacer uno mayor y me dejó cortar las maderas en su taller. Luego lo monté en mi casa debajo de un árbol”. Así durante tres veranos, con la única ayuda de su abuela, que de vez en cuando le sujetaba alguna tabla. Desde entonces, se escapa todas las tardes que puede al campo donde le aguardan Rinxol, Argentino, Dos Hermanos y el veterano San José (1927). Los cuatro llaüts esperan pacientemente volver al agua cuando Sendic y sus socios, Raúl Luna y Javier Gómez acaben la restauración del mítico balandre Reina del Mar.

Juan Lluch está inmerso en el "Llumi Vara"
Juan Lluch está inmerso en el “Llumi Vara”

Los tres tienen su trabajo y la reparación de los llaüts es una manera de eliminar el estrés. «Este tipo barcos son parte de la historia de la isla, con ellos se transportaba material y, por supuesto, se pescaba. Es una pena que no se conserven o que algunos estén abandonados en un garaje», señala Sendic.

Por ello, estos entusiastas, recomiendan probar la experiencia de navegar y, si es posible, realizar trabajos de conservación, en embarcaciones tradicionales, «a ver si se pone de moda».

Quien sí se ha dedicado profesionalmente al trabajo de mestre d’axia es Juan Lluch. Con quince años ya trabajaba en este oficio y ahora, cuatro décadas después, todavía le siguen llamando para reparar lo que el mar ha dañado. «He hecho de todo, desde un barco entero hasta pequeños arreglos, como este Llumi Vara que con calafatear unas zonas y reparar alguna avería estará listo para volver a pescar».

Según Juan Lluch «debe haber en la isla cuatro o cinco profesionales como yo», aunque se muestra esperanzado con el futuro, «en Santa Eulària y en Sant Antoni se están formando jóvenes, espero alguno de ellos tome el relevo».

Las maquetas son la pasión de Nito Misses
Las maquetas son la pasión de Nito Misses

Con casi noventa años, Nito Misses asegura que lo más complicado es dibujar el plano así que fue lo primero que aprendió. A los trece años y estaba ayudando a los carpinteros. «El primer barco en el que trabajé lo hicimos en Dalt Vila y lo bajamos en carro hasta el mar. Su pasión por los barcos le ha llevado a construir maquetas de llaüts con el mismo detalle que si fueran reales.

Todos confían en que la madera conviva mucho tiempo con la fibra de vidrio.

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