Un atardecer de este verano visto desde Dalt Vila. Sebastián Candela

El sector náutico balear navega a buen ritmo, por delante del resto de comunidades. Así, las últimas cifras dadas a conocer esta semana sobre la matriculación de embarcaciones, ofrecen un incremento en las islas del 9,67% con respecto al año pasado, bastante por encima de la media nacional, que alcanza un aumento del 3%.

«Estamos más contentos que el año pasado, porque notamos una mejoría», asegura Ramón Díaz, presidente de la Asociación Náutica de Pimeef, quien remarca que el 90% de las nuevas embarcaciones en las islas son de esloras de 8 metros o más pequeñas. Pero esta satisfacción no es plena para los empresarios, que ven en la falta de amarres para pequeñas embarcaciones en los puertos de Eivissa el principal escollo en la expansión de su actividad. «Sinceramente, creo que si hubiera espacio para los barcos más pequeños en los puertos deportivos de la isla podríamos haber aumentado la matriculación este año un 5 por ciento», lamenta Díaz, quien insiste además en lo caros que están los amarres. «Más del doble que en Mallorca y Menorca y diez veces más que en Castellón o Tarragona», asegura. Según Díaz, en Eivissa «si tienes mucha suerte» puedes encontrar un amarre de un barco de 8 metros por 2.000 o 3.000 euros al año, «aunque hay casos que se pegan hasta 4.000». «Por eso, se está perdiendo mucha afición y la gente que tiene un barco pequeño lo único que puede hacer es coger un remolque y echarlo al mar», señala Díaz, quien asegura que esta no es una afición de ricos: «A partir de 7.000 euros ya puedes tener un barco y hay muchas maneras de financiarlo».

Ramón Díaz, presidente de la Asociación Náutica
Ramón Díaz, presidente de la Asociación Náutica

La causa por la que se ha llegado a esta escasez de amarres para este tipo de embarcaciones no es otra, según el presidente de la patronal, que la apuesta de los puertos por los megayates, que han acabado arrinconando a los barcos pequeños y a los chárters.

Para Díaz, «con una mínima inversión se podrían adaptar algunos pantalanes existentes y lograr unos mil puntos de amarre más para estos barcos»; y espera como agua de mayo el traslado de los barcos de Formentera para que se ubiquen allí los pantalanes previstos para las embarcaciones pequeñas y los chárter. «Las autoridades políticas están concienciadas con este tema», asegura. De hecho, el presidente de la Asociación Náutica considera que la falta de amarres provoca muchos de los fondeos descontrolados que se ven muy a menudo en la costa pitiusa y ayudaría a mejorar el litoral. «Los barcos tienen los puertos deportivos para hacer sus descargas y para poder estar amarrados cómodamente».

Los nuevos propietarios de embarcaciones se han topado este año con problemas burocráticos en Capitanía Marítima. Según cuenta Ramón Díaz, los problemas de este organismo público para contratar personal han dejado a la plantilla mermada en más de un tercio. «Eso ha creado un colapso bastante importante a la hora de matricular los barcos y realizar otro tipo de tramitaciones, lo que ha provocado que la gente se tenga que ir a Mallorca o la Península para registrar los barcos», apunta Díaz. «La persona que se compra un barco quiere disfrutarlo cuanto antes, este verano, y no esperar al invierno», dice.

Las matriculaciones de embarcaciones de recreo subieron un 2,97 % en los siete primeros meses del año en comparación con el mismo periodo de 2015, según un informe de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN).

Entre enero y julio se matricularon 3.601 embarcaciones, 104 más que en esos mismos meses de 2015, con un mejor comportamiento de las esloras de entre 12 y 16 metros, que crecieron el 6,9 %; y con una mayor demanda de las embarcaciones de hasta 8 metros. El alquiler se mantiene como el segmento que mejor se comporta, con un 12,6 % más de matriculaciones de este tipo de embarcaciones hasta julio.

No obstante, la ANEN ha apuntado que el alquiler «ha ralentizado el crecimiento» de 2015, que a finales de ese ejercicio aumentó en un 55,6 %.

Por provincias, Balears, Barcelona y Alicante se mantienen por este orden a la cabeza del mercado de embarcaciones de recreo.