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El Paladar
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Hay enlaces matrimoniales que viene marcados por la personalidad de los contrayentes, su nacionalidad, costumbres y familia. En algunos casos  hay que combinar gustos y hábitos de diferentes países lo que hace más atractiva y divertida la boda, aunque ello conlleva combinar gustos gastronómicos, rituales y adaptar la celebración al lugar que se elige.
Francesco Giuseppe Arlati, cirujano y cardiólogo de Milán y Cristina de los Reyes, socióloga de Madrid, celebraron recientemente el acto solemne del matrimonio en la parroquia de Jesús con un festejo que aunó tradiciones italianas y españolas en el evento religioso y festivo que tuvo lugar a la entrada de la iglesia.  La pareja pidió al sacerdote madrileño Rude, amigo de la familia, que oficiase esta ceremonia, una idea que se repite asiduamente en la actualidad. Y para la decoración del altar y el recinto religioso eligieron a Emi Udagawa y Edurne que lo engalanaron con parras, siguiendo la costumbre italiana.
El Coro Rociero de Sant Antoni  cantó la misa rociera y posteriormente sevillanas y bulerías a la entrada de a iglesia, una tradición más española a la que los novios se sumaron bailando. La ‘Colla de Jesús’ hizo el paseíllo a los recién casados con danzas nupciales payesas que imitaron los contrayentes. Ambas ideas musicales se han convertido en un ritual festivo  que confluyen en muchas bodas de españoles, residentes y extranjeros que se celebran en la isla. ‘Patoz’ y ‘Cris’ se sumaron a esta idea de arraigo ibicenco.

Ambas familias e invitados coincidieron en el código de vestir: smoking, traje italiano y chaqués para los hombres y vestidos largos o de boda para las mujeres.
El festejo posterior rompió las reglas de la boda tradicional y aunó gustos gastronómicos y fiesta hispano-italiana en el restaurante Sa Punta de Talamanca. Un grupo de músicos italianos y españoles amenizó la velada con canciones de moda internacional, standares españoles, napolitanos y temas  del norte de Italia que interpretaron el propio ‘Patoz’, su hermano Leopoldo y su padre, el pintor Mario Arlati. Un trío que suele actuar de forma improvisada en celebraciones especiales en su restaurante de Milán. Esta forma de conmemoración marcó la pauta diferenciadora de la fiesta a la que asistieron personajes, famosos, médicos y amigos de diferentes países en una velada de total fraternidad.