Al despedirse, está bien que el niño sepa quién le irá a buscar y en qué momento. Sergio G. Cañizares
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La educación infantil comienza para los niños al cumplir los tres años, y muchos padres se estrenan entonces con las rutinas que acompañan el comienzo del año escolar y la adaptación de los más pequeños a este nuevo ‘mundo’. Aunque el proceso se lleve de forma natural, algunos consejos pueden hacer que la salud emocional de los más pequeños no se resienta en esta fase de desarrollo.

Según explican Elizabeth Fodor y Montserrat Mora, especialistas en pedagogía en la primera infancia y autoras de la colección ‘Todo un mundo…’, lo normal es que al llegar al cole lloren, lo que significa que hay una buena vinculación afectiva con los padres.

Al principio, los niños pueden estar más irritables a causa del cansancio

«Al terminar la jornada escolar y durante los primeros días, también es usual que los niños salgan más irritables por el cansancio tanto físico como emocional que supone esta experiencia. También pueden estar más apegados a la madre o al padre ya que necesitan cerca su figura de referencia que les da seguridad», señalan Fodor y Mora.

En cuanto a los signos que puedan preocupar a los padres, las pedagogas señalan que pueden aparecer pequeños accidentes con el control de esfínteres o con nuevas costumbres referente a la alimentación. «Hay veces que los niños parecen estar más retadores hacia la madre o el padre, pero todo entra dentro de lo normal. En este caso los padres han de mantenerse firmes pero con ternura y comprensión ante las nuevas experiencias del más pequeño de la casa», aclaran.

Está bien preparar con el niño el material que necesitará para su primer día.

Pautas para disfrutar del cole

Para ayudar a padres e hijos a llevar lo mejor posible este tránsito del niño a la etapa escolar, Fodor y Morán sugieren seguir algunos consejos. En primer lugar, no hablarle continuamente del tema. La mayoría de los niños se enteran antes o durante el verano de que en septiembre comenzarán el colegio, ya sea por la compra del uniforme o del material escolar, pero no deberíamos marearles hablándoles continuamente del tema. El día antes se le dice: «Mañana por la mañana te acompañaré al colegio donde conocerás niños con muchas ganas de jugar». Elige la ropita que se va a poner o coloca el uniforme y el material necesario para su primer día junto a él/ella.

Los padres deben mostrar confianza plena en el colegio al que llevan a sus hijos.

Las pedagogas recomiendan también cuidar la entrada por la mañana. Es muy importante para el pequeño/a llegar al colegio de los primeros, especialmente para niños/as tímidos. Esto es válido para todo el curso. «Llegar tarde a una fiesta siempre es más duro que si uno llega de los primeros». Además, con una despedida corta y concisa será suficiente: colócate a su altura, mírale a los ojos, dile cuándo vas a venir a buscarle (por ejemplo: «después de la comida») o nombra a la persona que va a recogerlo, dale un besito y despídele con una gran sonrisa.

Es recomendable que, al despedirse, quien lleva al niño al colegio deje claro quién va a venir a buscarle dándole una consigna determinada: «Después de la merienda vengo a buscarte para ir a disfrutar juntos al parque». La madre y el padre han de llevar bien esta separación mostrando confianza plena en el colegio que han elegido para su hijo, así como en el/la maestro/a con quien dejan a su pequeño/a.

Recogerle de los primeros es otra de las pautas que pueden ir bien a los niños. Ver cómo los demás se van yendo con sus padres y que ellos se quedan esperando produce una incertidumbre innecesaria para tu hijo. Además, cuando recibimos al niño tenemos que ponernos a su altura, darle un abracito y un beso y preguntarle: «¿Has disfrutado aprendiendo juegos nuevos? Me encantaría que me enseñaras». Es muy probable que no te cuente nada de lo que sucede en el colegio, normalmente los niños no lo hacen en este momento. Nunca hay que llevar o comprar un regalito o golosina al niño, con un bocadillo o algo de fruta para merendar es suficiente.

Es aconsejable evitar el exceso de actividades extraescolares, permitiendo el juego libre de los niños para favorecer el desarrollo de su vida social.

Si se promete algo al niño, hay que procurar cumplirlo. Por ejemplo, si le decimos que va a venir a buscarlo el abuelo, hay que evitar cambiar de opinión. Si no es así, el niño se sentirá engañado y será más probable que se enfade, con justa razón.

Para conseguir que los niños cuenten algo sobre cómo han pasado el día, a veces hay que echar mano de algunos ‘trucos’. Durante la cena, desayuno o el momento en el que la familia esté reunida sin distracciones como la televisión o algún juego de ordenador, los padres podéis comenzar a hablar entre vosotros sobre cómo os ha ido el día. Esto hará que el niño sienta la necesidad de participar de vuestra conversación y será el momento en el que recordará diferentes anécdotas que le sucedieron durante el día y estará encantado de compartirlas con vosotros.

Cuando cuente algo de su día, los padres deben escuchar con atención al niño

Con paciencia y constancia, al fin el pequeño participará en la conversación con tal de captar la atención de sus padres. Estos son los momentos donde puedes recibir información sobre las alegrías y preocupaciones de tu pequeño y actuar en consecuencia, así como conocerle mejor. Cuando hable escúchale con mucha atención este procedimiento ayudará a mantener la vinculación afectiva y despertará el placer que supone la comunicación en familia.

Por otro lado, si es posible, es aconsejable evitar el exceso de actividades extraescolares. Con dos actividades a la semana será suficiente. Los niños necesitan jugar con otros niños libremente para favorecer el desarrollo de su vida social. Para él es más importante que compartas juegos al menos 20 minutos cada día que un exceso de actividades extraescolares.