Antonia y Laly Riera: «Nos atrevemos con el color»

«Todo parece color de rosa, pero es una profesión dura, complicada, con mucha competencia y dificultades, pero divertida»

Laly y Antonia o Antonia y Laly comparten además del apellido, afinidad y pasión por la moda, diversión y simpatía a raudales y un espíritu jovial que forma parte de su encanto estilo de moda.

¿Qué propone Ibimoda para esta temporada a los novios?
Hacemos una colección de temporada que se presenta en las ferias de moda nupcial. Vendemos al mayor a clientes nacionales e internacionales con un año de antelación y desde hace unos años trabajamos también como pequeño atellier que atiende directamente a la pareja o a la novia en el taller y le diseñamos el vestido para su día grande.

­Ustedes atesoran una experiencia de varias décadas. ¿Qué ha cambiado?
Los tiempos han cambiado mucho, hay un alto porcentaje de bodas civiles que además se celebraban en la playa, el campo u otros lugares simbólicos. Este es un detalle que nos diferencia de otros lugares lo que implica que la ropa que hacemos sea más mediterránea, libre y con el ADN de Adlib que llevamos en la sangre.

­¿Hay que adaptar los vestidos a esta especial idiosincrasia?
No hay que adaptarlo a los ambientes ya que desde el momento que nos piden un vestido saben lo que proponemos y lo quieren. Hemos de adaptar el vestido a su talla y figura, es otra cosa que ha cambiado, ya que ahora hay mujeres que han tenido dos niños cuando se casan y las tallas son distintas.

¿Qué buscan por lo general las novias de Eivissa?
Buscan un tipo de ropa mas fresca y los hombres, casi todos ejecutivos, quieren quitarse la corbata y hasta la chaqueta lo que conlleva hacer solo pantalones, camisas de cuello Mao y a lo sumo un chaleco elegante o divertido que combine con el fular o las zapatillas. Confeccionamos a medida y en alta costura que es donde se ve el trabajo final.

Ustedes elaboran ropa para toda la familia. ¿También trajes exclusivos por pedido?
Elaboramos trajes exclusivos para los novios y toda la familia, madrinas, invitados y niños. Disponemos de una colección de trajes ya confeccionados pero hacemos ambas cosas y estudiamos los trajes que llevará cada uno para no repetir modelos y genero.

­¿Cómo definen su filosofía y estilo de moda?
Lo importante es hacer las cosas con gusto, mucha clase, de forma natural, en sintonía con el ambiente, la idea de Eivissa y Adlib. Al mismo tiempo, tratamos de divertirnos con nuestro trabajo para hacerlo más ameno y se refleje en la atención y presentación.

­¿Qué diferencia los vestidos para las novias ibicencas de lo que exportan a otros países?
Las novias ibicencas son más atrevidas y buscan cosas diferentes. Es un tema que tenemos muy en cuenta a la hora de diseñar trajes para los clientes locales y lo que exportamos a la Península y extranjero. El mismo vestido para Eivissa tienen que respirar más y ser transparente. No hacemos vestidos armados y recatados a nivel local, pero nos lo exigen fuera incluso para los chicos. Cero transparencias.

­Entonces hay que hablar de bodas blancas y transparentes.
Se puede contemplar esta filosofía, hay gente que lo pide expresamente con forro fino y transparente, incluso hay novias alemanas que se casan en su país y luego en la isla y quieren un vestido así.

­¿Siguen las tendencias de la moda internacional o tienen ya su propio estilo definido?
Todos estamos sometidos, en cierta forma, a unas tendencias de tejidos y materiales pero intentamos proponer nuestro estilo y no hacer lo que los demás. Hay que valorar lo que está de moda, ya que trabajas en esta industria.

­¿Con qué materiales trabajan básicamente?
Nos caracteriza mucho el guipur porque lo manejamos bien y casi lo bordamos de bonito. Las bases son siempre materiales nobles y naturales como el lino, los algodones y el tul, géneros que no te molesten cuando lo llevas y soporten bien el calor reinante casi todo el año.

¿Y en color?
Nos atrevemos con el color en los diseños y hasta hacemos novias en negro. Antiguamente se usaba el negro para las bodas porque las mujeres se pasaban media vida de luto por el fallecimiento de un familiar.

­¿Por qué siempre se tiende a utilizar tonos suaves como el color champagne y los crudos?
Para los acompañantes hacemos colores vivos como el rojo para que contrasten con el vestido de la novia que casi siempre es blanco o crudo.

­¿Qué colores proponen en su nueva colección?
Será una sorpresa que no le puedo adelantar.

­¿Un vestido de novia normal es caro o barato?
Es muy difícil definir que es caro o barato. Cambia mucho el precio de un vestido que ya está confeccionado a otro que se hace a medida y por pedido. Son más caros que los chinos y más baratos que Christian Dior.

­¿Ustedes han vivido una anécdota sorprendente con el vestido de una reina?
Sí, es algo muy particular que nos ocurrió en una ocasión. Llamaron de la embajada de Marruecos para saber si le podíamos enviar urgente un vestido muy bonito que podía ser de novia o de gala. Nos dieron la referencia y el modelo de un vestido que había abierto la pasarela Adlib meses antes para que estuviese en Marruecos en tres días. Lo preparamos en horas, lo enviamos a Madrid y a través de la valija diplomática llegó a tiempo para que le reina de Marruecos lo luciera en una fiesta privada. Son cosas increíbles pero pasan a veces.

­¿Tener una colección de vestidos disponible les da ventajas a la hora de vender
En una ocasión vino una clienta al taller por la mañana a pedir un vestido de novia. Le preguntamos cuándo se casaba y contestó: a las doce del mediodía. Teníamos solo tres horas y era viernes, día destinado entonces a los enlaces en el Ayuntamiento, así que tuvimos que correr y lo logramos. Es más fácil y cómodo para la novia y acompañantes.

¿Cuando acude una familia entera para que la vistan para el día nupcial como lo plantean?
Normalmente viene la novia, si le gusta lo que hacemos acude el novio, las madrinas, los padres y hasta los niños, pero te lo van contando poco a poco. A medida que nos van descubriendo y nos tienen confianza se van apuntando. Es lógico en gente que viene fuera y no conoce bien lo que hacemos. Hay que ganarse la confianza y mostrar el abanico de posibilidades.

­¿Es todo color de rosa en su profesión?
Todo parece color de rosa pero es una profesión dura, complicada, con mucha competencia; es incluso difícil conseguir telas blancas ya que la mayoría son amarillentas porque llegan sin acabar bien, pero es tan emocionante…