Frescos, coloridos y sabrosos. Así son los reyes del verano, cócteles que llegan a todos los rincones del beach club a cualquier hora del día: como aperitivo antes de comer, para poner la guinda a un buen banquete, para acompañar la puesta de sol o como fin de fiesta, ya de madrugada.

Los cocteleros, en su afán por sorprender a los clientes, buscan nuevos horizontes para combinar en el vaso. Mezclas imposibles, nuevos productos en forma de flores o minifrutas y verduras, licores de otro continente, presentaciones de impacto… La mixología permite casi todo, y es uno de los puntos fuertes de todo beach club que se precie. Cada detalle cuenta: desde el sabor hasta el espectáculo a la hora de prepararlo.

Los cócteles afrutados son los que más éxito tienen verano tras verano. La sandía y la fresa, frutas preferidas para muchos clientes, dan pie a coloridas creaciones que entran por la vista, primero, y por el gusto muy poco después. Pero no faltan el icónico mojito, el daiquirí o la piña colada. Hay clásicos que no pasan de moda.