Toni Marí ‘Moreras’, es una auténtica personalidad. Toda la isla le conoce y él no para de saludar a todo el mundo con quien se encuentra. Empresario de restauración, trajo a Ibiza el concepto de beach club a principios de los noventa. Desde entonces las cosas han cambiado mucho. Además, promovió, y desde entonces preside, la Asociación de Restaurantes y Concesionarios de Playa del Municipio de Sant Josep.

Empecemos por el principio. ¿Qué es un beach club?
La idea surgió cuando fundé un establecimiento de este tipo en 1993. Se trataba de diferenciarse con el típico chiringuito de playa. Mi idea de beach club es un restaurante moderno, con un servicio exquisito, bien amueblado y con productos de primera calidad de la isla. Ese era el sentido. Fui pionero en el concepto, aunque en el servicio de restauración en las hamacas ya había alguno más.

Y ahora, más de dos décadas después ¿qué es un beach club?
Hoy cada uno lo interpreta como quiere. El tiempo ha ido cambiando las cosas y creo que se ha salido un poco de madre.

¿Puede haber un beach club sin música?
No. Pero no significa que la música tenga que estar alta o fuerte. Se puede tener música de ambiente, e incluso, que se pueda leer tranquilamente.

Precisamente la música es fundamental para muchos de estos establecimientos de playa.
Por supuesto, la música es primordial en los lugares de restauración que están en las playas, pero hay muchos niveles. No se puede suprimir la música. Un beach club sin música es un restaurante.

Entonces, ¿qué se podría hacer para saber qué se engloba bajo esta denominación?
Me gustaría que el Consell organizara una reunión para aclarar qué es un beach club. Cada día se abren más a lo largo de la costa. Creo que el Consell debería regular este tipo de establecimientos.

«La temporada ha ido muy bien. Firmaría para que las próximas fueran igual de buenas»

¿Qué peculiaridades tienen los beach clubs?
En la parte de la gestión son muy complicados, como todos los negocios de hostelería. Además están sometidos a muchos controles por parte de la Demarcación de Costas, los ayuntamientos, y más si están ubicados en un parque natural como es el caso de los que están en ses Salines.

Así que casi todos estos establecimientos tienen intereses comunes.
Sí, al principio el principal escollo eran las hamacas. Por ello, creamos la asociación, para respetarnos entre nosotros en las subastas de las hamacas. A ello se han ido sumando otros problemas como la falta de seguridad en las playas o la venta ambulante de todo tipo de productos, incluso bebida y comida.

El Ayuntamiento de Sant Josep sostiene que si la actividad principal de un beach club es la música, estos establecimientos deberían tener una licencia distinta a la de los restaurantes. ¿Qué opina de este asunto?

Pues no puedo opinar, porque oficialmente no sé nada. No tengo ninguna comunicación del ayuntamiento y sólo sé lo que he leído en medios de comunicación o me han comentado mis amigos.

¿Se imagina una Ibiza sin beach clubs?
Difícil. La gente viene a Ibiza para pasarlo bien, disfrutar de la playa y ponerse morena, así cuando llegan a su casa presumen delante del vecino del color que tienen. No se gastan 1.000 euros para verme a mí la cara, ni para visitar el patrimonio cultural que tenemos. Esta es la realidad.

«No tengo comunicación oficial del Ayuntamiento de Sant Josep sobre los tipos de licencias»

¿Se podría decir que este tipo de establecimientos atraen a una parte importante del turismo?
Sí, pero hay que tener en cuenta que estamos viviendo una etapa de favores. Quiere esto decir que los países competidores lo están pasando muy mal. Un ejemplo es Túnez, donde la gente iba a sus playas por un precio muy competitivo, y ahora no va nadie. Cuando se recuperen estos destinos, veremos qué ocurre, pero no sólo en los clubes de playa, sino en todos los sitios.

¿Cómo ha ido la temporada?
La temporada ha ido muy bien. Firmaría para que las próximas fueran igual de buenas.

No todo el mundo puede decir lo mismo…
Ibiza engaña mucho. Hay gente de fuera que viene y cree que esto es la gallina de los huevos de oro. Aquí hay unos 40 días para hacer dinero, del 15 de julio al 30 de agosto, si en este tiempo no se ha hecho caja, el fracaso es estrepitoso.

En lugares como Platja d’en Bossa se habla de que la temporada no ha sido del todo buena.
Eso se comenta también en la zona del puerto de Ibiza. Creo que hay un exceso de oferta. He visto sitios en los que había una tienda y se ha abierto un restaurante y así, uno tras otro.