—En este disco ha metido todavía más instrumentos y colaboraciones con diferentes estilos que en trabajos anteriores, ¿por qué?
—Hay gente que escribe a capella pero a mí me gusta escribir con música, dejo que los beats y las producciones musicales me guíen a mí. Llevo ya como 18 años grabando cosas y dando bolos y necesitaba distintos estímulos. Como siempre he sido un apasionado el rock, he querido tirar de más cosas tocadas y hemos tenido dos guitarras, un bajo y solos de viento. Me apetecía rapear cosas distintas porque sacan de ti letras diferentes.

—¿Y cómo se ha notado en el resultado?
—Los beats que se trabajan en el rap tienen un ambiente que te limita un poco. Escribo de lo que siempre hago, de lo que es ya mi discurso, pero la cuestión es que si metes una guitarra o un bajo, no sé por qué, el ambiente te puede llevar a otro lado y a mí me ha pasado eso. Son cambios que noto yo, pero en el 78 mi lírica, mi estilo, está ya muy definido.

—El rock está siempre muy presente en las letras y la música de sus discos, ¿no ha pensado hacer un disco con banda?
—Mil veces, pero no tengo talento para cantar ni ideas que no sean rimas. Todo lo que creo sale en formato de rap. Pero sería un sueño claro, me encantaría. En este disco me he rodeado de cosas más tocadas y algún ambiente he conseguido. Estoy contento con eso.

—Da la impresión de que ‘78’ es un disco más vivo que su anterior trabajo, ‘El lado oscuro de Gandhi’.
—Totalmente. ‘El lado oscuro…’ quizá sea mi peor LP, pero supongo que a todos los que llevamos varios discos nos pasa alguna vez y aunque lo trabajé bastante sí que es un disco un poco más oscuro, más cansado. Llevaba años de gira sin parar y tenía un agotamiento tremendo. Después de este disco paré, porque me hacía falta y en ‘78’ se ha notado: Lo he podido preparar mejor, arreglarlo a conciencia, poner la voz más bonita y se nota que el disco está más vivo.

—Recuerda quizá a los primeros discos, más maduro, pero igual de fresco.
—Sin duda, hace falta parar. No sé si todo el mundo entiende lo que supone años y años de carretera. Llega un momento que te metes en el estudio y estás cansado para crear. Yo necesitaba un parón que me ha venido muy bien no sólo para ‘78’, que estoy muy contento con el resultado, pero es que también tengo ya 5 o 6 temas nuevos. Me ha devuelto frescura y se está notando.

—¿Cómo ves la escena del ‘hip hop’ en España? ¿Hay relevo?
—Está claro que sí. Hay ‘talentazo’ de gente que está aportando cosas nuevas, propias de gente más joven. No soy un reaccionario como otros de mi quinta que se encelan; yo estoy muy contento, me dan cosas que oír.

—¿Sigue siendo el ‘hip hop’ el eterno incomprendido?
—Sí tío, el tema de este país es vergonzoso y llevo años diciéndolo. Hay gente que ha roto barreras, que ha metido gente en salas como los más grandes del indie o del pop de este país, y no se les da reconocimiento. Nos apoyamos entre nosotros, pero los medios grandes les cuesta la vida. Te hacen una entrevista simbólica cuando sacas un disco, sales una vez en El País, El Mundo o el ABC, vas a cuatro hoteles y haces un paripé en el que parece que te han echado cuenta.

—¿Es parte del negocio?
—Es donde realmente se puede ingresar, que es en la rotación de la radiofórmula, no escucharás jamás un grupo de hip hop. Hay grupos de pop o de copla de toda la vida que ya no hacen bolos y viven sólo de eso, fíjate si se puede ganar dinero de la radio, pero es un dinero que los raperos ni olemos, porque nunca estamos ahí.

—¿Qué vamos a ver esta noche en Swag?
—Pues como lo damos todo en el escenario, como siempre. Además voy con mi hermano [Shotta] y con dj Nexxa que es una pasada. Para mí es el mejor dj que ha estado a mi lado.