Es uno de los veteranos ‘disc-jockeys’ de Ibiza aunque el mercado local no le valora como a otros tantos artistas electrónicos locales. Ello le obliga a hacer bolos fuera de la isla los fines de semana pese a que ha pinchado como telonero de Beyoncé. Regresa de una breve gira por California, viaja fomentando el nombre de Ibiza y el mejor conocimiento de la música que se hace en la isla y repasa el estado actual del ‘made in Ibiza’.

­Oliver está considerado como uno de los dj’s punteros de la isla desde hace décadas, ha contado con varias residencias en fiestas de renombre como La Troya, Defected Ibiza y ha mantenido una trayectoria profesional ascendente avalada por un estilo propio que ha ido evolucionando del house puro a la electrónica bailable del siglo XXI. Tras un periplo por California y pinchar en el Off Sonar prepara un festival para celebrar sus 25 años en la escena local.

—¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en Estados Unidos de nuevo?
—Hacia tiempo que no iba, la experiencia es siempre superpositiva, se hacen buenos contactos y me sirve para conseguir nuevos contratos al final de temporada. Colaboro con la agencia SPAM y ellos se encarga de coordinar el booking americano.

—¿Los ‘dj’s’ de Eivissa son bien acogidos en Estados Unidos?
—A Ibiza la tienen como un sueño inalcanzable, y todo lo que hace con su nombre funciona. Es interesante y fuerte a la vez hablar con los estudiantes y ver que conocen los dj’s, las discotecas, fiestas y todo lo que ocurre en la isla pero llegar hasta Ibiza es complicado porque es un viaje largo y caro, pero es su sueño. El referente es Barcelona porque el Festival del Sonar se hace también en USA y luego… Ibiza

—¿Hay diferencias notables con lo que se escucha aquí y allí?
—En mi caso me contratan porque me conocen y mantengo mi estilo. Allí tienes más libertad, en Ibiza estás más forzado a pinchar un tipo de música dependiendo del lugar. La escena electrónica americana (sin contar Miami), que más influencia tiene es la de Los Ángeles. Roger Sánchez y Loco Dice tienen ahí su residencia como dj’s.

—¿Dónde está más cómodo?
—En Ibiza trabajo por libre y los fines de semana a lo largo del año  viajo. En verano es más complicado trabajar en la isla. Últimamente viajo más a Brasil, Moscú e Italia y hago bolos con mi amigo Roger Sánchez a menudo.

«Hay demasiados portales de Internet, cualquiera produce un disco y lo sube
a la red como música»

—¿Por qué no hay bolos en España para los ‘dj’s’ nacionales?
—Los propietarios de las discotecas les han cedido la contratación de los dj’s a los promotores y estos no quieren pagar lo que sería un mínimo correcto a los españoles. Hay dj’s que trabajan casi gratis y eso rompe el mercado.

—Pero no se valoran los ‘dj’s’ locales. ¿Es falta de confianza?
—Los únicos que contratan a gente de la isla son Amnesia y Space. Los clubs han depositado la confianza en los artistas que tienen más marketing que los locales. Se ha focalizado todo en el marketing y en los nombres famosos aunque muchos de ellos no llenan los locales y es el dj local el que salva la fiesta y arregla los muebles.

Dj Oliver (2)—¿Qué parte de culpa tienen?
—Es culpa de los dj’s y los empresarios. Falta una asociación que regule este mercado  en todos los sentidos. Hay un gran intrusismo  y se ha quemado la marca Ibiza en el extranjero por la mala utilización de la marca con festivales y fiestas que no funcionan en todo el mundo como Rusia, Brasil, Eslovenia, México, Bulgaria y Rumania, por poner algún ejemplo.

—¿Tiene arreglo todo esto?
—Sí, montando una asociación que involucre a la gente que trabaja realmente la marca y no tiene la posibilidad de poner un solo vinilo en la isla. Tenemos una cantera de Champions League de dj’s que no pueden pinchar aquí.

—¿Se está pervirtiendo el mercado y la marca musical de Ibiza?
—Se ha enfocado todo al turismo de clase alta, la clase media ha desaparecido de las discotecas. Ahora se alquila un privé en la cabina del dj y se hace cualquier cosa por dinero.  Se olvida el sentido de la música que ha llevado a los artistas a trabajar en todo el mundo y a los que han venido de fuera a hacerse un nombre aquí.

—¿Cómo ve la música electrónica actual desde su punto de vista?
—Se puede valorar de forma positiva a los productores que hacen música buena, pero los dj’s actuales no saben hacer música. Hay demasiados portales en Internet y cualquiera produce un disco con su microondas y lo sube como música. Ya no hay ni disco del verano.

—¿Las melodías han pasado a la historia?
—Ha muerto Prince y su legado está vivo pero ya no hay artistas como él, todos copian los parámetros de algo que ya está hecho. Antes existían los AR para escuchar música y decidir qué se publicaba o no. Ahora se sube todo a la red, basura incluida.

—Tiesto, Hawtin y Avicii se van de la isla a Las Vegas o Miami donde les pagan más. ¿Ha comenzado la decadencia de los héroes de la electrónica?
—Nunca se acabará la música en Ibiza. Hacer una fiesta propia es muy complicado ahora porque hay mucha competencia y cada vez más clubs y beach clubs. Requiere une fuerte inversión, marketing y gastar mucho, y no siempre  funciona. En Las Vegas les pagan más pero el sueño de todos los grandes dj’s es tener su propia fiesta aquí.

— ¿Será un verano revulsivo?
—Es una pena que acabe Space, ha marcado un antes y un después, es una discoteca mítica y se notará su perdida. Me cuesta creer que Pepe Roselló no siga con su gran proyecto musical.

—¿Se ha estancado el mercado?
—El monopolio está montado de tal manera que la tarta está repartida y controlada. Es difícil que se dan permisos para nuevos clubs. Es un tema político y empresarial.

—¿Celebra sus 25 años como dj?
—Quiero hacer lago grande en Ibiza, un gran festival benéfico con dj’s locales y con los grandes aristas con los que he colaborado. Lo más reconfortante es que te contraten por tu calidad musical y  por lo que has creado musicalmente y no solo por el marketing.

—¿Qué sueña?
—Pinchar en el concierto de Beyoncé ha sido lo más importante de mi carrera. Estoy contento con mi trabajo y lo hecho. Esto ya es un sueño. Me gustaría fomentar a lo grande la isla, tener familia y hacer otras cosas.