Productor musical. Es el presidente de la multinacional americana de conciertos y espectáculos Live Nation en España, promotor y productor de grandes eventos de música a nivel internacional como el ‘Barcelona Beach Festival’, que creó tras su experiencia en Ibiza con ‘Ibiza123. Rocktronic’. Este italiano, hombre familiar, defensor a ultranza de la amistad, la familia, los artistas y la fusión de estilos habla a tumba abierta

Un rockero como usted abraza la música electrónica. ¿Cómo se cambia a Rolling Stones, Queen o Lenny Kravitz por David Guetta, Luciano o Avicii? ¿Ha mutado su gusto o ha seguido el ritmo de la música?
—No se puede estar de mero espectador en la transformación social y musical, hay que ser consciente de que la música ha cambiado y que existe un movimiento musical llamado música electrónica, que tiene muchísima fuerza y actualidad. No va conmigo decir esto no me interesa; he trabajado con todo tipo de música desde folk, rock, hard-rock, blues, flamenco… todo lo que tiene un sentimiento, un movimiento y algo para comunicar me ha motivado.

—¿También le motiva la música electrónica?
—La música electrónica no iba a ser menos. Me siento muy orgulloso de tener uno de los mejores festivales de España, el ‘Barcelona Beach Festival’, lo mismo que del concierto de Paul McCartney en Madrid. Estos contrastes son lo bello de la vida. Para mi poder escuchar a The Beatles con el último beatle, el gran Paul McCartney junto a mis hijos, me llenó el corazón.

— Las fusiones de estilos musicales han sido una constante en su faceta como productor, ¿el secreto está en la mezcla?
—No podemos dar la espalda a la fusión, al compartir y al sentir de los jóvenes. No hago esta diferenciación y diversidad como promotor por interés, simplemente lo afronto con pasión, me involucro al 100%, porque lo creo y lo siento. Sigo siendo un rockero, ahora un rocktronic. Me he adelantado a los tiempos, ya verás como dentro de unos años los rockeros estarán de gira con los djs sobre un escenario. Veo el rocktronic con mucho futuro, es una fórmula factible. El dj no puede estar solo pinchando, necesita tener elementos en directo y el músico puede buscar otros ritmos más tribales y de fusión para evolucionar más. Habrá momentos de extrema pureza. La música electrónica está para quedarse y no va a desaparecer.

—Un grupo de comunicación como Prisa le pidió que organizara el concierto de Paul McCartney.
—Es más bien cómo Paul McCartney acepta venir a Madrid a celebrar el 75 aniversario de El País. Sin el apoyo y el espíritu de El País no hubiera sido posible. El País es España, la música y el cambio generacional que ha representado también. Paul McCartney se entregó totalmente en un espectáculo en el que escuchamos a The Beatles por primera vez. Fue un acontecimiento hermoso. La gente que asistió a este concierto guardará su recuerdo durante años y se mantendrá en su retina. Mucho público se pierde este tipo de acontecimientos porque piensa que el artista está caducado y se olvida que la música nunca caduca.

—Usted ha vivido grandes acontecimientos en diferentes épocas sociales y políticas. ¿Hay música de izquierda y de derechas?
—No, la música es universal, esa es una etiqueta que le pone la gente. He escuchado a Lucio Battista en los mejores momentos cuando era de izquierdas y la gente lo catalogaba como un artista de derechas en Italia, me conozco todas sus letras. La música es universal, no tiene credo, ni religión, ni política, te llega al corazón. Hay artistas más o menos comprometidos socialmente, eso sí, pero son actitudes personales. Incluso los artistas comprometidos no dejan de tener la universalidad de su música porque gustan a todo tipo de gente sin querer. Cuando la música te llega al alma no la puedes parar.

—Ha conocido a grandes artistas y se ha ganado su respeto como productor. ¿Dónde, cuándo y con quién se ha sentido más a gusto?
—He tenido muchos momentos únicos en mi vida. Frank Zappa fue un gran compañero de viaje; tuvimos una excelente relación y estuvo de vacaciones en Ibiza en varias ocasiones. Michael Jackson me llegó mucho al alma, pero hay tantos: Freddy Mercury, Spandau Ballet, Frank Sinatra, Sade… interminable. Camarón de la Isla me cautivó y Joaquín Cortés en su momento también. Siempre he tenido una relación muy directa con los artistas. Me han visto cercano y eso ha hecho que estuvieran a gusto conmigo. He conocido a muchos artistas pero pocos han sido amigos.

— ¿Es difícil relacionarse con las estrellas?
—Los artistas son personas en constante tormenta. Tengo grandes amigos del alma como Draco. He vividos momentos únicos, entrañables y cercanos con todos, les he dejado ser como son y no he pretendido nada de ellos. Me han visto apasionado al presentarlos y entenderlos en sus facetas artísticas y personales. He dado siempre lo mejor de mí y he tenido el placer de compartir momentos extraordinarios con todo tipo de artistas. A veces reflexiono sobre mi vida y me maravillo.

—¿Han llegado a formar parte de su familia en algún momento?
—Hay muchos que han estado y están, pero ellos van y vienen. Al final del día los más cercano son tus parientes. No tienes que impresionarte con esta cosas, solo acordarte de dónde vienes. Nunca he pensado en ser o pensar como artista, he sido yo y nunca me olvido de donde vengo. Veo crecer a mis hijos con naturalidad y sencillez, les he inculcado valores como la educación y el respeto. Si quieres respeto tienes que ganártelo, no viene ni se da por sí solo.

—¿Qué es la música para usted?
—La música es el corazón. Es un sonido que late en todos los momentos y circunstancias y tiene melodías que realmente te llenan una vida. Hay canciones que embellecen los momentos, hasta el mismo hard-rock se puede convertir en una suave melodía. No concebiría la vida sin música, del mismo modo que no concibo un hombre sin corazón. La música es el corazón de los seres humanos. Si sabes conectar con ella te puede llevar a circunstancias impensables, puede ser una compañera de viaje maravillosa para superar momentos de tristeza y soledad, incluso te ayuda compartir y a celebrar momentos de alegría. La música es el corazón de la vida.

—Desde joven ha tenido alma hippie. Todavía practica esta filosofía de vida tan singular?
—He sido hippie toda la vida. Se habla de un movimiento hippie pero es una actitud ante la vida, en la que no pierdes las raíces con tu tierra, de donde vienes, no se te va el coco con la ostentación materialista. Estás conectado con el corazón y con la tierra y tu entorno. Tendríamos que tener un espíritu más hippie, es un movimiento espiritual que nos acercaría mucho más. No vivo en una comuna, en una tienda de campaña, ni hago meditación desnudo en una playa pero sigo teniendo la misma filosofía. Esta forma tribal de la música es una evolución y pienso que llega a todo el mundo. En el caso de Ibiza, estaría mucho mejor si nos volviéramos más hippies todos.

—Tal y como está el mundo ahora nos iría bien aplicar el mensaje de ‘Paz y amor’ otra vez.
—Es justamente lo que le hace falta al mundo. Hay demasiado canibalismo, estrés del dinero y la rentabilidad. Las empresas se mueven por la gestión económica y desgraciadamente el mundo gira igual. Antes había una parte espiritual y económica y progresábamos, ahora es un ciclo cerrado económico con el que estamos haciendo un agujero terrible: si algo no es rentable no interesa. Para muchos, triunfar es conseguir dinero, una casa, un coche. No es así. Triunfar es ser feliz.

—Internet nos ha cambiado la vida y a la vez facilitado la comunicación. ¿Cómo ve su evolución?
—Nos ha abierto los ojos a todos, nos ha puesto ante la cruda realidad demasiado rápido. A los jóvenes les ha quitado la ingenuidad y el romanticismo que teníamos cuando aún pensábamos que se podía cambiar el mundo y había lugares ideales. Hoy cuando quieres saber algo lo buscas en Internet y ya estás ante la realidad. Es un poquito triste, a veces no saludas al vecino de al lado y estás conectado cada día con con alguien de Australia. Es mejor que la gente deje los teléfonos y los ordenadores en casa y se centre más en decir buenos días al vecino. Hay que estar más tiempo juntos y convivir.

—¿Qué ha significado para la música teniendo en cuenta que ha liquidado las compañías discográficas y la venta de discos?
—Al artista internet le ha hecho un bien enorme, le ha dado mucha popularidad, le ha abierto más puertas. Nunca ha habido tantos artistas en directo y tanto público como ahora. En general a la música le ha hecho bien. A las discográficas no, evidentemente. Ha universalizado y acercado mucho más a la gente a la música. Internet ha sido la gran revolución del siglo XXI y se ha instalado entre nosotros. Ojalá sepamos hacer algo bueno para comunicarnos y enternecer más nuestros corazones, hacer más amigos y fomentar los valores de convivencia, amor y tolerancia, más que el enfrentamiento.

—¿Qué sueña?
—Un solo mundo. Todavía me creo la canción de John Lennon ‘Imagine all the people…’

—¿Serías capaz de elegir tres canciones?
—’We are the world’ de Michael Jackson, ‘My way’ de Frank Sinatra, ‘Imagine’ de John Lennon.

—Tres momentos.
—La primera vez que mi madre vino a Ibiza, el día que conocí a Lorena y el nacimiento de mis hijos.

—Tres personas.
—Tendrían que ser más de tres. Mis hijos ya son tres.

—¿Cómo llega un chico del campo a convertirse en uno de los mejores productores de música del mundo?
—Soy del campo, de la tierra. En mi infancia en Carinaro tenía muchas inquietudes, me sentía un poco como un marciano. Estoy muy orgulloso de mis raíces, del sitio donde nací, de mis padres… siempre he tenido mi legado. Me escapé con un circo a los 12 años y me devolvieron a casa; a los 13 me fuí definitivamente como tiratini a la Toscana con una comuna, vivíamos como hippies, muy ilusionados y pensábamos que el mundo se podía cambiar. Desde pequeño tuve la suerte de acercarme a mis valores, mis abuelos me enseñaron dónde tenía que tener mi corazón, tuve una familia muy auténtica de la que estaba orgulloso pero tenía claro que no quería ser agricultor. Deseaba experimentar, conocer, tenía inquietudes y ganas de desarrollar cosas pero no sabía dónde, sentía que no pertenecía a aquel mundo.

—En su ADN están los ideales, la defensa del feminismo y la vanguardia. ¿Cómo lo lleva ahora?
—Viví siempre ligado al mundo idealista, los valores humanistas. Creíamos que íbamos a cambiarlo todo, dí lo mejor de mí a la convivencia y a los derechos humanos por encima de cualquier otros valores. Me cautivó y me entusiasmó el movimiento intelectual de finales de los 70, conocí a gente maravillosa y mi gran amor por aquel entonces, Isa Pasadini, una de las líderes del colectivo feminista de Italia que me ayudó muchísimo a descubrir el mundo cultural e intelectual del momento. Me acerqué al mundo cultural de izquierdas, al teatro y a la música y empezamos a crear cosas, liderar proyectos cada vez más importantes.

—¿Qué enseñanza obtuvo de este periodo revolucionario?
—Aprendí sobre todo a no perder las raíces ni olvidarme de quién y de dónde soy. Había mucha gente que se pasaba el día hablando y no hacía nada. Decidí hacer gestos y cosas y que estas hablarán de mí. Empecé a hacer eventos cada vez más grandes y forjé en Italia un movimiento con cierta organización. Era un creativo que proponía cosas distintas que a la gente les gustaba.

Pino Sagliocco en una foto reciente en Ibiza.. CESAR LUCADANO
Pino Sagliocco en una foto reciente en Ibiza.. CESAR LUCADANO

—¿Barcelona fue su primera cuna o el trampolín de su carrera?
—A finales del 78 nos fuimos a la isla de Tremitti con mi novia y ahí conocí a unos amigos catalanes con los que descubrí Barcelona. Era reticente a venir a España por mi conexión con la izquierda, la dictadura franquista y lo que estaba pasando. Estaba asustadísimo, pero me dijeron que España había cambiado. Llegué sin nada y me acogieron mis amigos Sergi y Magda; allí empecé a moverme en el ámbito underground y a organizar pequeños eventos. Creé la cooperativa La Pusa (La Pulga) y me dí a conocer. A partir del 79 hice eventos más grandes: primero un evento folk y luego algo más cultural. En los 80 me fui a Londres con el movimiento new age y empecé con los grandes conciertos y grupos retros; creé un circuito con España en Madrid con Estudio 54 y arranqué con el New Age Couchi Club, Sum Influence, Spandau Ballet, Sade, Soft Cell, Imagination… y ya fue una cosa tras otra sin parar.

—Ibiza y Ku marcaron una época y le situaron como referente internacional
—En 1978 llegué a la discoteca Ku, otro gran baluarte de mi carrera, el buque insignia de mi internacionalización. En Ku creé una serie de eventos y un programa muy importante llamado Ibiza 92 que fue retransmitido para 500 millones de personas en 31 países, algo increíble para la época. En los 80 hice proyectos con más repercusión hasta que en 1986 doy el salto a las grandes ligas y empiezo a hacer conciertos con Scorpions, Rod Stewart, Rolling Stones, Prince, Madonna, David Bowie, Michael Jackson y Queen. Hubo un cambio dimensional en todos los campos y un camino para hacer eventos únicos desde España para el mundo. Di vueltas a la idea de hacer algo en Ibiza durante unos años.

—Y logró reunir a Freddy Mercury y Monserrat Caballé
—Conseguí algo inédito: que Freddie Mercury diera una entrevista con Ramón Colóm para Informe Semanal donde dijo que le gustaba mucho Monserrat Caballé pero no vi el reportaje cuando se emitió. En octubre del 86 estaba con Manolo García comentando un proyecto para un programa de televisión y pusimos el vídeo de Queen en el que Freddy decía: «Me gustaría mucho trabajar con Montserrat Caballé». Cuando acabó el vídeo, como por arte de magia, sale en la televisión Montserrat, anunciando que Barcelona acogería los Juegos Olímpicos. En ese momento se me encendió la bombilla de Ibiza 92. La idea de juntar a Montserrat Caballé y Freddie Mercury fue un camino duro pero lo conseguimos.

«He tenido el placer de compartir momentos increíbles y entrañables con todo tipo de artistas».

—¿Este acontecimiento le marcó?
—Hubo un antes y un después. Ibiza 92 fue uno de los programas de televisión más importantes en la escena. La fusión de estos grandes artistas con un himno a Barcelona, que mucha gente asocia como una canción hecha para los Juegos Olímpicos, se estrenó en Ibiza en 1987. Me convertí en un productor musical con cierto prestigio y produje cosas únicas como los conciertos de Rolling Stones y Elton John para el mundo; George Michael, Leonard Cohen, Whitney Houston, Joan Baez, Frank Zappa, Frank Sinatra … y otros, desde distintas capitales españolas… para el resto del mundo. También contraté a muchísimos artistas en la época del Ku.

—España estaba en el candelero.
—A nivel mundial. No hacía conciertos como promotor sino eventos retransmitidos para todo el mundo desde España. Contribuí a poner a este país en el mapa. Luego llegaron las grandes fusiones: Plácido Domingo con Julio Iglesias y Quincy Jones y Camarón de la Isla en Sevilla; los grandes eventos del Festival de Jazz de Montreux, fusionando eventos de flamenco. Llevamos a Joaquín Cortés por todo el planeta, varias producciones con Michael Jackson y el tributo a Mandela.

«Internet nos ha abierto los ojos a todos y nos ha puesto ante la cruda realidad demasiado rápido»

—Y vuelve a Ibiza en 2012 con una nueva fusión
—Volví a mi isla querida y de mi corazón. Le he dado mucho a Ibiza, a nivel energético y me ha correspondido, me siento muy querido, a gusto y disfruto mucho más ahora. Ibiza ha sido una isla muy musical y me siento muy partícipe de este movimiento.

—Y llega ‘Ibiza 123 Rocktronic’….
—En 2012 la isla se había convertido en la revolución de la electrónica y pensé que era momento de hacer algo único y emblemático fusionando el rock con la electrónica, en el festival Ibiza 123 Rocktronic. Un evento importante que tuvo gran repercusión internacional con Lenny Kravitz y Luciano, Elton John y Pnau, Sting y David Guetta… Desgraciadamente no cuajó porque a veces para que algo funcione necesitas que la gente lo entienda y lo apoye. Por algún motivo no fue entendido como yo quería y la idea derivó a Barcelona donde nació el Barcelona Beach Festival. Nunca hubiera imaginado que un festival de este tipo fuera tan bien. Como en todos los proyectos lo más importante es mantener las inquietudes y no perder las raíces de uno, la familia y los hijos.

—Su familia es un núcleo y vínculo muy particular sobre el que gira todo ¿esto es muy italiano, muy de su tierra o muy Pino?
—Todo hijo de buen padre tiene que ser padre de buenos hijos. La familia es un núcleo muy importante, es nuestro primer gobierno. Gobernar una familia es hacerlo con el respeto que corresponde y el amor que necesita. Está por encima de todo, ¿quién duda de que una madre quiera a su hijo o un hijo quiera a su madre? Habrá muchas diferencias pero al final sus integrantes forman un núcleo duro con el que me sentía muy protegido. Aunque me alejaba de ellos, cuando volvía me sentía parte de la tribu, querido, mi corazón siempre estuvo allí.

«Me he adelantado a los  tiempos. Veremos a los rockeros con los djs de gira sobre un escenario»

—Tiene un círculo de amigos cerrado, no le gusta estar solo, más bien rodeado de gente.
—Hay días en los que me gusta estar solo. Me ha tocado el roll de organizador, voy con buen rollo y la gente lo percibe. Soy afortunado porque tengo buenos amigos en el mundo que me quieren y les quiero. No son amigos de formalidades, aunque no los haya visto en mucho tiempo físicamente, en el corazón siempre están cerca. Mi vida gira alrededor de una buena mesa, buen vino y la familia. Cuando estás fuera tus amigos se convierten en tu familia porque son las personas que te ayudan a no perderte y tener los pies en el suelo. Tener un buen amigo es tener un hermano, hoy en día cuesta tener un buen amigo.

— ¿Cómo es ese núcleo?
—Hay un núcleo duro muy pequeño. Tengo muchos conocidos que sigo queriendo e interactuando.

—¿Elige amigos o compañeros?
—Los amigos no se eligen, se encuentran mutuamente y se convierten en buenos compañeros de viaje. Algunos se pierden y otros se quedan en el camino.

«Le he dado mucho a  Ibiza a nivel energético y me ha correspondido. Me siento querido y a gusto»

—¿Cómo se llega a Pino?
—Con el corazón; nunca he dado más importancia a nada que no sea el corazón. No me ha impresionado la fama, el dinero o el poder. Tengo amigos billonarios, presidentes de gobierno, artistas, cantantes, creadores con una sensibilidad brutal o gente que no son nada pero todos me llegan al corazón. Realmente consigues conectar con el corazón.

—¿Su mundo es complejo?
—Muy sencillo y fácil. Me levanto y procuro estar rodeado de mi familia y amigos sin sentirme el rey del mundo, siempre con la misma actitud, empiezo un nuevo día con nuevos retos. En el trabajo también los considero parte de mi familia. Si un problema tiene solución la buscas, si no seguimos a delante, intento no atascarme en cosas. Lo mismo hago con los amigos: no pido nada, siempre me he dado de forma incondicional sin esperar nada a cambio, si no se convierte en una relación de interés. El corazón mueve montañas.