El dj y productor musical nacido en Copenhague, inició su carrera haca más de 25 años junto a su hermano. Poco después, ya contaba con el apoyo de artistas de primer nivel como Sven Väth, Hawtin o Ricardo Villalobos. Kölsch estará en Ushuaïa Ibiza el 8 y el 22 de agosto y en Pacha Ibiza el 17 de agosto, demostrando que por algo es el músico danés que más discos ha vendido en la historia de sus país.

¿Cómo te influyó musicalmente crecer en Dinamarca?Lo bueno de crecer en Dinamarca es que tenemos tiempo para pensar. Con ocho meses de oscuridad cada año, hay mucho tiempo para trabajar y perfeccionar tu arte. He trabajado en el estudio cada día hasta cumplir los 30 años, no creo que esto pueda hacerse en ningún otro lugar del mundo [ríe]. Supongo que esa es también la razón de la melancolía nórdica, tan presente en la música escandinava.
¿Cuál es la situación de la música electrónica allí?
Hay un grupo pequeño pero intenso de cabezas del techno duro en Dinamarca. El mejor club de la ciudad es Culture Box, y el mejor festival es Distortion, sin duda.
¿Cómo surge tu sello IPSO y la idea actual de expandir tus eventos?
IPSO fue fundado como una vía para experimentar. Mi idea era usar la marca para colaborar con amigos y familiares, y dejar fluir todas esas ideas locas que no tendrían cabida en una pista de baile. También es una excusa perfecta para hacer sesiones largas. En mi residencia en Colonia (Alemania), no es inusual que pinche durante 8-9 horas. Cuando comencé mi carrera, hace 25 años, realizar sesiones de 7 horas era normal, hay más tiempo para interactuar y profundizar en los subgéneros. He estado ampliando horizontes y expandiendo las noches de IPSO a Berlín, Ámsterdam, Miami, Los Ángeles, Amberes y, con suerte, espero que llegar a Ibiza pronto.
Acabas de lanzar una nueva pista junto a Tiga, ¿cómo surge esa colaboración?
Tiga y yo somos muy buenos amigos. Hemos estados unos tres días trabajando juntos en mi piso de Copenhague. Nos lo pasamos realmente bien y ha quedado un trabajo muy bueno. Tiga tiene una increíble biblioteca de sonidos de teclado que ha ido grabando a lo largo de los años desde diferentes lugares y hemos usado muchos de ellos en la producción. De este trabajo han salido un total de tres pistas, las otras dos se lanzarán a finales de este año.
Este verano pincharás en varios eventos en la isla: Ants, elrow y A Labrynth Story, ¿cómo influye el tipo de evento y el lugar en el estilo de la música?
El lugar donde pincho influye mucho en mi sonido, obviamente, siempre va a ser un ‘techno romántico’, pero en lugares “más pequeños” como Pacha o Circoloco, siento que tengo más espacio para respirar y para poner música más deep, más intensa. En Ants, cada uno de los registros tienen que ser de gran impacto, ya que el lugar es enorme y hay mucha gente. Uno de los desafíos de ser dj es saber adaptarse al tamaño del club, a su sonido.

Nada más llegar a ibiza me sentí como si siempre hubiera pertenecido a la isla. Space cambio mi mundo

Una vez dijiste que haber pinchado en Space Terrace era un sueño de la infancia, ¿porqué?
La terraza de Space fue mi iglesia. Yo venía de Copenhague, donde nadie entendía por qué perdía el tiempo con el techno, y cuando llegué a Space fue una revelación. La gente amaba la música tanto como yo. Mi vida cambió por completo. Nunca olvidaré esos momento. Recuerdo nítidamente pinchar b2b con Michael Mayer una vez, nos emocionamos tanto que tuvimos que salir a bailar con la multitud, era glorioso
Eres un habitual en la isla desde hace años, ¿qué representa Ibiza para ti?
Llegué por primera vez en 1999 e inmediatamente me enamoré. Era y es un lugar repleto de aventuras. Nada más llegar conocí personas con una mentalidad muy similar a la mía, me sentía como si siempre hubiera pertenecido a la isla. El sonido balear cambió mi forma de entender la música. Nunca olvidaré la cantidad de veces que pude escuchar a Jon Sa Trinxa en Salinas.
¿Un mensaje para los residentes?
Agradecerles por permitir que el mundo disfrute de su isla y que recuerden, cuando les molesten todos los turistas a mediados de verano, que todos los que han estado aquí dejan atrás una pequeña parte de su corazón, por lo que viven en la isla más rica del mundo.