Dj y productor. Hablar de Luciano es hacerlo de una de las figuras más importantes de Ibiza en los últimos quince años. Fundador de Cadenza, cabeza visible de Vagabundos… Este chileno-suizo se ha convertido en influencia e inspiración para una gran parte de los artistas del globo. Luciano no se esconde para opinar del pasado, presente y futuro, y por supuesto la salud musical, de su querida isla.

—¿Como se resume la temporada para Luciano?
—Ha sido una de las mejores temporadas que he tenido, en el sentido más personal. He conseguido reconectar conmigo mismo y con la gente de alrededor mía, entre ellos muchos amigos. No he querido tener una residencia todas las semanas para volver a encontrarme con gente que tengo en el corazón. Me ha dado una satisfacción enorme estar de nuevo con Ricardo, con Carl Cox, con Cocoon… Con un montón de personas sin estar encerrado en una jaula, como puede ser una residencia semanal.

—¿Vagabundos ha salido beneficiado? ¿Quizás se ha oxigenado más?
—Quizás cuando tienes una residencia semanal la gente se acerca menos a ti porque estás debajo de una marca. Te quedas un poco encerrado. Y yo decidí hacer música porque soy un hombre libre.

—¿Qué has echado en falta esta temporada?
—Me ha faltado, debo reconocer, un buen after (risas). Pero un buen after de los que tengo recuerdo, como los que hacíamos hace doce años en una calita. Todo muy espontáneo sin que te vengan a cerrar. Esto puede ser lo que más me hace falta últimamente en la isla.

—Hablando del pasado, vuelves este lunes a Circoloco. Son ya muchos años sin pasar por donde empezaste.
—¡Sí! Empecé en Cocoon pero si es cierto que donde me di a conocer fue en Circoloco. Hace ya muchos años que no paso y es una felicidad enorme encontrarme con una familia que hace muchos años que no veo. Además, es un club y gente que adoro y que me dio las alas para volar por mi propia cuenta.

—Después de tantos años en la cima, ¿qué te anima a seguir?
—El entendimiento. Acepté ya que mi vida iba a ser a través de esto. Mi motivación es vivir a través de la música y entender todas sus etapas. Tiene momentos de mucha creatividad, agujeros, momentos donde vas solo, donde te lleva mucha gente… Es el proceso de vivirlo de forma plena y entenderlo al 200% para seguir viviendo siendo creativo.

—Eres gran amigo de Richie Hawtin, Carl Cox.. Ahora ninguno de ellos está. ¿Qué está cambiando en la isla?
—Ibiza solía ser una mujer libre y ahora es una mujer más retocada, con muchas necesidades superficiales y externas. Obviamente ha cambiado la esencia y hay mucha gente como yo, como Carl, como Richie, que llevamos 20 años en la isla y que hemos conocido la otra cara, es un proceso de cambio. No se trata de dejarla pero si de reducir la relación que uno tiene con ella. Es un buen momento de involucrarse forma distinta y ser muy claro con los valores y las razones por las que uno hizo también eso.

—Uno de estos motivos puede ser la proliferación del turismo de lujo. ¿Todo deriva en un consumo más comercial?
—Sí, lo que pasa que todo se volvió como un cliché. Lo del underground, el deep-house.. Ahora los géneros musicales ya no sabes muy bien lo que son, hay mucha mezcla. Toda esa parte de riqueza, de lujo, de servicio, que se ha añadido como una colmena alrededor de eso, no ayuda y cambia un poco la motivación de cada uno para salir y por qué está en cada fiesta. Todo esto ha creado barrera e imagino que cambiará, todas las etapas van cambiando.

—¿Antes la gente iba a ver un artista y ahora ya no sabe ni quién pincha?
—Antes cuando solías viajar a Ibiza era por que ibas a algo especial y además era como moverse a un pequeño secreto en medio del Mediterráneo. Era algo poco accesible y místico. Ahora, si no vas a Ibiza eres casi un idiota, es como un ritual de adolescente y preadolescente. Algo como el Burning Man, si no has ido no entiendes. Me choca la forma de consumir que tiene la isla ahora.

—¿Como has visto el cierre de Space? ¿Quizás el último club que apostaba por la música?
—Es el ejemplo del cambio. Es un símbolo de un eje que de momento oscilaba pero ya es el inicio de un cambio brutal de la forma de la que se va a vivir la noche aquí. Tengo mucho miedo de que esto se convierta en Las Vegas. El tiempo dirá, quizás esos prejuicios sean erróneos y todo evolucione a algo realmente bueno. Somos parte del cambio y vamos con ese cambio. Iremos viendo…

—¿No te pica de nuevo entrar en el estudio?
—En realidad tengo tanta música que no saco… Con los años me he encerrado un poco en una burbuja. Últimamente me he involucrado en un proyecto con un amigo astrónomo, ya que el trabaja en un observatorio en el norte de Chile, y allí hemos observado la nube de Orión, una parte de la galaxia. Hemos cogido las medidas y sus frecuencias para ver de que está compuesta. Estas mediciones las transformamos en frecuencias audibles e hicimos el primer banco de sonidos a base de las estrellas, del universo.