Circoloco suma y sigue. No es una locura decir que estamos ante una de las fiestas más importantes de la historia de Ibiza. Tras 18 años de carrera, los lunes en DC10 presentan cada día un ambiente mejor que el anterior, como el buen vino envejece y mejora en la botella. Y es que Circoloco nunca defrauda. Un sonido excelente, la mejor programación de electrónica de vanguardia y un ambiente de diez forman un cocktail con resultado de fiesta legendaria lunes tras lunes. En su ultima edición, Seth Troxler, Ellen Allien, Black Coffee y Jackmaster eran los principales atractivos en la primera fecha del mes de junio.

Ellen Allien levanta los brazos en un momento de su 'set'.
Ellen Allien levanta los brazos en un momento de su ‘set’.

Ya dentro de la discoteca ubicada cerca de Las Salinas, la nota musical venía a cargo de Leon Vynehall, lo más parecido a un caballero de la electrónica con una refinación excelsa en selección musical. El británico fue el encargado de cerrar el Garden hasta la puesta de sol, momento en el que los allí presentes aprovecharon para entrar en las dos salas interiores. Allí, Boris Werner lanzaba sus primeros rayos en forma de techno directo que entraba de gran forma en los oídos de la gente, y mejor aún en sus piernas.

Ellen Allien, en su aparición en la Main Room, alborotó al personal con un techno berlinés fino como la seda. La alemana realizó un set que perfectamente podría escucharse en templos del género como Sisyphos o Salon zur wilden Renate. Ya con la Terrace completamente llena, Black Coffee se convirtió en el encargado de hacer bailar al público a base de House crudo y oscuro. El sudafricano es ahora mismo uno de los artistas más de moda en la escena internacional, no en vano, ha experimentado en los últimos años uno de los ascensos más meteóricos que se recuerdan.

Leon Vynehall saluda al público durante su sesión en el 'Garden'.
Leon Vynehall saluda al público durante su sesión en el ‘Garden’.

Pero aún quedaba el gran momento de la noche. Seth Troxler subía al escenario de la Terrace y los allí presentes levantaron al unísono los brazos al aire. El americano es toda una institución entre esas cuatro paredes y no defraudó con un set difícilmente catalogable dónde la única finalidad tangible es hacer disfrutar a la gente.