dj Chloe Jane. con solo 15 años, compone y toca sus propios temas. Foto: Gabi Vázquez
Chloe Jane. con solo 15 años, compone y toca sus propios temas. Foto: Gabi Vázquez

El veterano y casi legendario dj Eric Morillo aseguró hace años en una entrevista a Diario de Ibiza: «Antes los niños querían se arquitectos o médicos, ahora quieren ser dj. Todo el mundo quiere ser dj». No le falta razón a Morillo si nos fijamos en la figura de la joven neoyorquina Chloe Jane y su meteórica carrera para convertirse en famosa tras los platos.

Con solo 15 años Chloe cuenta con todos los ingredientes para ser una estrella. Proviene de una familia de músicos donde su abuela, su tía y su madre tocan y cantan. Su tía le introdujo a los siete años en su banda de jazz. Su padre, Paul Schindler, es uno de los abogados de artistas más influyentes de Estados Unidos y su mentor ha sido nada menos que Jellybean Benitez, el mítico dj de Studio 54 y el artista que revolucionó la música de baile con sus remixes de Madonna. Jellybean le dio clases en la escuela de dj Dubspot de Nueva York.

Chloe Jane. con solo 15 años, compone y toca sus propios temas. Foto: Gabi Vázquez
Chloe Jane. con solo 15 años, compone y toca sus propios temas. Foto: Gabi Vázquez

Si unimos a todo esto a su belleza natural, su espontaneidad, la preparación física, técnica y los estudios de esta joven promesa que toca el piano de maravilla, canta, compone, domina el micrófono en directo y pincha como un profesional, el éxito de su futura carrera parece asegurada.

Jane ya ha compuesto su primer single ‘Superstar’ que estrenó el año pasado y se puede escuchar en su red chloejanesworld. Además este fenómeno de joven artista compite en patinaje sobre hielo casi a nivel profesional en su ciudad natal Nueva York, baila ritmos latinos y modernos y se mueve con inusitada soltura en cualquier espectáculo.

Nueva York, Caribe e Ibiza

Chloe cuenta entre sus admiradoras a Paris Hilton y otras figuras de la música electrónica y ha montado la fiesta infantil B-Young Glow Party en Amnesia y KM5 de Eivissa; en la discoteca Le Ti en Saint Barths, una isla del Caribe donde reside su familia en invierno y hace sus pinitos en NY cuándo su actividad escolar y las cinco horas de ensayos se lo permiten.

«Es duro terminar de estudiar y ponerte a ensayar canto, piano y baile pero me gusta. Me apasiona actuar y me divierto mucho tocando en un escenario o pinchando en una cabina de Dj interactuando con el público». Su madre, Jane Schindler, una gran relaciones públicas, vela por su carrera internacional.