Las ‘perfomances’ se decantan por el teatro, la mímica y el arte

Juan Suárez

Las perfomances han sido desde hace décadas un gran atractivo y en ocasiones el principal reclamo para las fiestas de discotecas, clubs, restaurantes espectáculos, cabarets y exclusivas fiestas privadas. Desde los tiempos del body painting en los setenta, las actuaciones de artistas en vivo en el ocio nocturno han sido una constante que ha ido evolucionando con las modas. A la pintura corporal le siguieron los tragafuegos, luego los malabaristas y equilibristas y con la llegada del nuevo siglo el erotismo invadió de cuerpos exuberantes las copas de champagnes gigantes y los podios de las discotecas con fiestas unisex y mucho botox. En los últimos años la tendencia ha cambiado notablemente hacía las perfomances de tipo circense, influenciadas por el éxito del Cirque du Soleil y su vinculación con la isla de la mano de Guy Laliberté. El éxito de la WoonMooN y sus actuaciones y propuestas teatrales y otras fiestas como Saga, Elrow y Acid Sundays, entre otras, han derivado las perfomances hacía el mundo del teatro, la mímica y arte que integra los cuerpos humanos en un graffiti. Una nueva tendencia que nace en la isla de los sueños.