Tras los meses de invierno, la temperatura sube poco a poco, el sol se deja ver y disfrutar cada vez más y son muchos los que tienen ganas de empezar a navegar. Es importante que, antes de realizar la primera ruta, el barco esté en las mejores condiciones, no solo para prevenir accidentes, posiblemente causados por daños que la embarcación ha sufrido durante el invierno, sino también para alargar la vida del barco e incluso proteger la vida del navegante.

Los expertos recomiendan repasar las diferentes partes de toda embarcación para segurarse una puesta a punto eficaz. Estas partes son: los ánodos, cuyo principal problema es la corrosión, así que se aconseja eliminar los restos, por pequeños que sean; cerciorarse de que las correas estén tersas y no presenten signos de desgaste, en este caso, hay que cambiarlas por unas nuevas; comprobar que las válvulas estén en buen estado o, de lo contrario, aplicarles aceite; realizar una limpieza profunda de los pasacascos y las rejillas. Si están en mal estado, también habrá que renovar estas piezas.

Los profesionales también recomiendan retirar la suciedad acumulada en la hélice. Una de las partes más complejas de toda embarcación es el motor. Hay que revisar las luces, la batería y el sistema eléctrico, entre algunas de sus partes internas. Sin conocimientos mínimos de mecánica, se aconseja visitar a un experto. Hay que comprobar que haya la cantidad correcta de aceite y no tenga un color extraño. Es esencial pasar una mano de pintura para proteger el casco y aumentar su rendimiento; las velas también requieren una revisión fundamental, sobre todo si se han pasado mucho tiempo enrolladas.

Y por último, pero no por ello menos importante, hay que repasar que no falte ningún elemento de seguridad y que estén en óptimas condiciones.