Quince expositores y 60 barcos. Así comenzó la Feria Náutica hace 25 años, aunque entonces, en 1993, se llamaba de otra manera: Muestra de Barcos de Ocasión, una iniciativa de la Asociación Náutica pitiusa. Francisco Morente, que por entonces era vicepresidente, detallaría años más tarde que el verdadero objetivo de ese encuentro era promocionar el nuevo puerto deportivo de Santa Eulària y, sobre todo, vender sus nuevos amarres.

Aquel año, Mariano Torres era el presidente de la asociación que decidió impulsar una muestra (organizada «en dos patadas», confesaría años más tarde) que en 25 años se ha convertido en una cita arraigada en el calendario pero que estuvo a punto de naufragar hace cinco años. Torres explicaba en 1993 que uno de los grandes problemas del sector entonces era «el enorme desconocimiento» que existía sobre los barcos deportivos: «Apenas nadie sabe el precio de una embarcación».

El sector atravesaba un periodo de «atonía general», otra de las razones por las que apostaron por la feria. Como su nombre inicial indicaba, expusieron también barcos de segunda mano y de ocasión.

Un año más tarde, en 1994, comenzaron a desarrollar actividades alternativas para dar vidilla a ese evento, por ejemplo, con subastas de artículos náuticos (brújulas, anclas, cuadros) y pruebas náuticas (de piragua o motos acuáticas, por ejemplo).

Empezaron a tener tanto éxito que, en la tercera edición, Mariano Torres apostó alto, muy alto: de aquella feria organizada «en dos patadas» habían pasado a un proyecto más serio y más ambicioso, tanto que querían convertirse en un referente en el calendario nacional. Les animaban las 6.000 personas que habían pasado por la muestra durante los cuatro días que duraba entonces. Incluso fletaron un barco para que paseara por la bahía a los visitantes, un peculiar «bautizo de mar».

De la venta de amarres y de la necesidad de darse a conocer se pasó a las reivindicaciones. En la VI edición, la del año 1998, Mariano Torres instaba al Consell a crear rampas públicas gratuitas en diversos puntos de la costa para fomentar la práctica de los deportes náuticos y ofrecer mayores prestaciones a los ciudadanos que poseían embarcaciones de pequeña eslora. El presidente estimaba necesaria la ampliación de los clubes de Sant Antoni e Ibiza: era mejor eso, alegó, que crear nuevos puertos deportivos.

2000: se disparan los precios

En esos momentos, el sector atravesaba uno de sus mejores momentos gracias al crecimiento económico y a la bajada de los tipos de interés bancarios, que según Torres, habían animado las compras. En esa edición participaron 23 expositores, pero el mal tiempo (se celebraba en abril) no facilitó las ventas.

En el 2000, Torres incidía en la necesidad de más amarres: su carencia había provocado que los precios «se desorbitaran»

Dos años más tarde, en el 2000, ya eran 40 los expositores. Gabino Amoedo era entonces el presidente de la Asociación Náutica de la Pimeef. Las ventas de embarcaciones se habían disparado, pese a que los precios empujaban al alza debido a las subidas de divisas como el dólar y la libra. Se disparaban también los expositores: en 2001 ya había 23 estands y unas 200 embarcaciones (140 más que en la primera edición) expuestas. También se esperaba que visitaran las instalaciones unas 7.000 personas. El propio capitán marítimo, Jesús Valera, dibujaba un panorama prometedor: según los datos que expuso, se habían matriculado 300 barcos el año anterior y el 80% tenían menos de seis metros de eslora. A su juicio, eso demostraba que cada vez era «más asequible» la náutica, lo que permitía que fuera disfrutada por más gente.

El exalcalde Vicent Guasch en la muestra en el año 2004. AISHA BONET

«Hay que mejorar las cosas para que el turismo náutico esté bien atendido. Si se promocionara mejor podría haberlo de mayo a octubre»

Mariano Torres, que retomó las riendas de la asociación náutica en 2004, recordó ese año que si se quería realmente turismo de calidad para sustituir al turismo barato, su sector era el más adecuado, de manera que instaba a las instituciones a protegerlo: «Hay que mejorar las cosas para que el turismo náutico esté bien atendido. Si se promocionara mejor podría tener este turismo de mayo a octubre», y no solo del 15 de julio al 30 de agosto, como ocurría entonces. Torres incidía en la necesidad de más amarres, pues su carencia había provocado que los precios «se desorbitaran», según sus palabras: «Si hubiera más, la oferta sería de más calidad y bajarían los precios». Había déficit de amarres: se necesitaban de 1.000 a 1.500 más. El lugar más adecuado sería Sant Antoni: «Podría tener uno o dos puertos más. Creo que no le sacamos a esa bahía todo el rendimiento que se podría», aseguró.

2005: el año de los cambios

Soleada feria celebrada hace 12 años. J.A. RIERA

Un año más tarde, en 2005, la feria cambiaba de fechas y pasaba a celebrarse el primer domingo de mayo. También recortaba su nombre: desde entonces pasó a denominarse Feria Náutica, a secas. Y cambiaba de anagrama. Tuvo 18 expositores, esperaban la asistencia de unas 10.000 personas y presentó como gran novedad una página web, www.nauticas-ibiza.com. Torres volvió a reivindicar más amarres: «Tenemos los mismos desde hace 20 años. No hay suficientes y los pocos que hay son muy caros», se quejó.

Un año después aumentó la apuesta: se necesitaban, como mínimo, 2.000 amarres más. Con motivo de la XIV Feria Náutica, Mariano Torres abogó por construir un nuevo puerto deportivo en es Viver: «Es una zona urbana que cumple todas las premisas medioambientales», alegó.

Llega la crisis

«Las crisis, aunque dolorosas, sirven para clarificar un poco el mercado. Tenemos que buscar nuevas vías y tipos de turismo»

GABINO AMOEDO en el año 2008
EX PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN NÁUTICA

En 2007, aún en plena bonanza, hubo 23 expositores y Torres advertía de la situación que vivía el sector: tenía «buena salud» y admitía que no se podían quejar. Eso sí, no venía más turismo náutico porque no había más plazas. Eran precisos más amarres y más rampas públicas, insistía.

Pero un año después, el globo empezó a desinflarse. La economía empezó a quebrarse, aunque lo peor estaba por llegar. El ejercicio anterior, las ventas de embarcaciones cayeron un 25% y esperaban para 2008 una caída del 30%, según detalló Gabino Amoedo, que de nuevo volvió al frente de la asociación. Las ventas que más se resentían eran las de las pequeñas esloras: las grandes y las de lujo, como si nada. De momento no se habían producido quiebras de empresas, pero solo 10 expusieron en esa edición, menos que en 1993. Amoedo auguraba que hasta 2010 no remontarían. Se quedó corto. Pero era optimista: «las crisis, aunque dolorosas, sirven para clarificar un poco el mercado». Las ventas en 2008 no cayeron un 30%, sino un 70%. Tras el septiembre negro de 2008, la economía mundial se fue a pique. Y no solo las ventas: también el mantenimiento de barcos y motores y el resto de servicios vinculados. En 2010 y en 2011 siguieron cayendo: «De 30 embarcaciones vendidas en 2009 se pasó, en 2010, a la mitad», explicó Francisco Morente, presidente en el año 2011. Las ventas crecían «lentamente». El ejercicio de 2011 iba a ser malo, pero «no tan malísimo» como el anterior.

2012: a punto de suspenderse

«Hemos sabido guardar en los años que fueron muy excelentes. Aguantamos
los tiempos de crisis con bastante dignidad»

FRANCISCO MORENTE en el año 2012
EX PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN NÁUTICA

Tan mal iba el sector, que los representantes náuticos pitiusos estuvieron a punto de cancelar la edición de 2012, cuando cumplía 20 años. Pero decidieron seguir adelante. Confesaban que anularla sería «dar un paso atrás, un retroceso». Soportaban «los tiempos de crisis con bastante dignidad», según Amoedo. Era cuestión de aguantar.

La siguiente edición no fue mejor: solo se habían matriculado 20 barcos en Balears en los primeros cuatro meses del año. Apostaron por la feria 16 expositores, casi los mismos que en 1993. Fue una edición «austera» debido a la crisis, según Francisco Morente, el nuevo presidente de las empresas náuticas.

En el año 2014 empezó a despejarse el nublado horizonte de la crisis económica en el sector náutico

Pero ya en 2014 empezó a despejarse el nublado horizonte económico. Las expectativas eran mejores: el sector repuntó un 9% en todo el año. Pero en mayo, Morente pedía «prudencia». En 2015 las ventas de la feria subieron un 4% y su nuevo presidente, Ramón Díaz, veía porvenir al sector tras ocho años de dura crisis. La mayor parte de la mejora se debía a la venta de embarcaciones de alquiler. Díaz advertía de que la falta de lugares para atracar estaba provocando que no se matricularan más barcos porque no había dónde ubicarlos: «Y si se encuentra algún atraque está a un precio totalmente desorbitado». Así, dijo, era difícil vender barcos: «Y de esa manera empujamos al cliente que viene de la costa levantina o catalana a que fondee en cualquier sitio», alertó.

El auge del intrusismo

«Los intrusos hacen el trabajo a unos precios que son imposibles para los que cumplimos con la legalidad»

RAMÓN DÍAZ en el año 2015
PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN NÁUTICA

 

Con motivo de la inauguración de la Feria Náutica de 2015, Díaz señaló que uno de los nuevos problemas a los que se enfrentaba el sector era el intrusismo. Profesionales procedentes del Levante o Cataluña que vienen a Ibiza sin darse de alta y sin permisos y que facturan por debajo de coste: «Hacen el trabajo a unos precios que son imposibles para los que cumplimos con la legalidad», señaló Díaz.

Aquel año se matricularon en Ibiza un 8,3% más de barcos. La mitad del total eran para alquiler. De ahí que en la siguiente feria, la de 2016, Díaz reclamara lugares específicos para el amarre de los chárter y barcos particulares de hasta 12 metros. Este año, el viento seguirá soplando a favor.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here