‘Equinox’: 25 horas en es Botafoc

Desde el miércoles y hasta ayer la ciudad de Eivissa tuvo 4.000 habitantes más que se divirtieron y disfrutaron de la oferta de la isla

El Celebrity Equinox’, en el dique de es Botafoc, con Dalt Vila al fondo. PAU FERRAGUT

Enorme. Es de esos barcos que justifican la construcción de obras como el dique de es Botafoc, pues es el único que puede servirle de amarre en sus escalas en la isla. El ‘Celebrity Equinox’ realizó esta semana una de las escalas más largas de la temporada: del mismo modo que otras compañías, ha aprovechado el tirón de la cultura de los clubs para realizar una escala nocturna, aunque la ha alargado tanto a su llegada, el miércoles a las cuatro de la tarde, como su salida, el jueves a las cinco de la tarde. La escala de un gigante durante 25 horas que han animado aun más la intensidad de movimientos en el puerto, haciendo trabajar continuamente a las barcas de Talamanca como servicio de transporte hasta el centro como a taxis y autobuses recorriendo Iboshim, Joan Carles I y 8 d’agost.

La operadora del buque, la naviera Celebrity Cruises, es una compañía relativamente joven, pues fue fundada en abril de 1988. Lo que ya tiene más recorrido en el sector es su origen, pues se constituyó como una filial del Grupo griego Chandris para operar especificamente cruceros de lujo desde Estados Unidos a las islas Bermudas. Chandris era ya una clásica del sector, navegando desde los años 60 en el Egeo y el Mediterráneo hasta saltar al goloso mercado de los cruceros por el Caribe, que por volumen sigue siendo el primero del mundo, en la década de los 80.

Chandris no era por entonces una compañía de cruceros de lujo, sino que ofrecía un servicio correcto, aunque no selecto, en buques comprados de segunda o tercera mano. Por entonces, el gobierno de Bermudas creó una normativa en la que daba concesiones de amarre, algo parecido a los aeroportuarios para el atraque de los cruceros en el país, una norma bastante arbitraria, aunque como estado soberano no se podría discutir. Esta norma primaba a las compañías de turismo de alto nivel sobre las demás. La marca Chandris se interesó entonces por ese sector y creó Celebrity. Otras compañías también hicieron lo propio, mejorando barcos y servicios, algo similar a la modernización de hoteles o a la adicion de estrellas con argumentos y servicios realmente cambiados.

La compañía organizó todo tipo de excursiones y experiencias en Ibiza, como una cata de vinos en Sa Cova.

Durante sus primeros ocho años de vida, Celebrity fue una naviera independiente, orbitando alrededor del grupo familiar Chandris hasta que a finales de los años 90, coincidiendo con el inicio de una etapa de absorciones y formación de potentes multinacionales en el sector crucerístico, se fusionó con Royal Caribbean para formar una enorme empresa que ha seguido manteniendo las marcas de todas las compañías que ha ido incorporando de cara a segmentar perfectamente el perfil de clientes, además del tipo de servicio y calidades que ofrece cada una.

El ‘Equinox’

El barco que estos dos últimos días estuvo amarrado en es Botafoc pertenece a la última generación de cinco buques gemelos de construcción alemana que ha ido incorporando Celebrity, compañía que ha mantenido cierta tradición al conservar las X como logotipos en su chimenea. Eso es un recuerdo a Chandris, pues en griego esa letra corresponde a la ‘Chi’, primera del apellido de los fundadores.
El Equinox entró en servicio en 2009 tras una inversión de alcanzó los 641 millones de dólares, unos 578 millones de euros. El resultado fue un buque de 315 metros de eslora y 1426 cabinas y suites, de las que el grueso, 1.216 tienen balcón o terraza privadas, de ahí esa curiosa sensación de enorme edificio de apartamentos temporales en el puerto que producen estos barcos de nueva generación, aunque en el caso de este en concreto, la línea es bastante equilibrada aun con sus espectaculares medidas, que alcanzan los 14 puentes para pasajeros.

El ‘Equinox’ es de esos barcos que justifican la construcción de obras como el dique de es Botafoc

En el interior hay varias características espectaculares y una potente introducción de la tecnología para el entretenimiento del pasaje, con una fuerte presencia de los gadgets de la marca Apple por casi todos los rincones del barco. También se juega a bordo con las últimas tecnologías de la iluminación interior gracias a las instalaciones de leds por todos los interiores del buque e incluso su teatro, con capacidad para 1.115 personas, más de un tercio del total de pasajeros que ayer pasaron por Eivissa, tiene una de las mejores sonoridades, adelantos técnicos y visión del sector, a la altura de grandes espacios de exhibición cultural en tierra. Todo eso se complementa con cosas tan peculiares a bordo como profesionales del solplado de vidrio, un jardín con césped entre las dos chimeneas donde hacer picnics o nueve restaurantes diferentes, uno enorme incluido en el precio del billete y ocho más, temáticos, con todo tipo de cocinas, aunque los más selectos tienen costes suplementarios para mantener, en principio, el nivel gastronómico y la tranquilidad de los espacios.

En Ibiza

El ‘Equinox’ llegó a Ibiza el miércoles por la tarde desde Ajaccio, Córcega, durante un crucero de una semana o quince días, según lo elegido por los pasajeros, al no repetir escalas dentro de la quincena. Como es habitual, se organizaron varias excursiones de tarde, con la clásica visita a Dalt Vila realizada parcialmente a pie para poder tener una primera impresión de la ciudad y su panorama, siempre con el imán y tirón del sello de patrimonio de la humanidad otorgado por la Unesco. El precio: 49 dólares por persona. Algo acorde a unos viajeros que pagan entre 1.800 y 5.000 euros por persona y semana para realizar estos cruceros.
Aunque muchos cruceristas bajaron del barco a su discreción (los que eran de perfil más viajero que turista) la compañía organizó 12 actividades más para llenar las 25 horas de visita: cuevas de Can Marçà, salida en jeep por el interior de la isla con baño final en el mar, «catas de sangría» (…) salidas en bicicleta, excursiones en catamarán, actividades en, las cada vez más tradicionales sesiones de enología en Sa Cova e incluso una curiosa combinación de paddle surf combinado con yoga: una sesión de relax y remojo durante dos horas a 169 dólares por persona.
El ‘Equinox’ zarpó ayer a las cinco de la tarde con destino a Palma y Botafoc ya no tendrá más cruceros hasta el lunes que viene con una nueva visita del ‘Fascinosa’, uno de los buques de la flota Costa que este verano está repitiendo semanalmente su visita a Eivissa