De Murdoch a Silvio Berlusconi

El velero ´Principessa Vaivia´ fue encargado a principios de la década de los 90 por el magnate de los medios de comunicación australiano

El velero abandona el puerto de Ibiza ayer pasado el mediodía. Vicent Marí.
Matrícula de Viareggio, elegante casco azul, dos mástiles, enorme bandera italiana en popa y un nombre: ´Principessa Vaivia´. El yate ha estado estos días dividiendo su tiempo entre los amarres de los Andenes, fondeos frente a ses Illetes y también dentro de Marina Ibiza, donde a pesar de estar rodeado de otros grandes yates, por su diseño y una eslora de casi 50 metros, ha llamado la atención.

odos estos barcos de recreo tienen historias detrás; ya no solo del momento en que se construyen, cuando el primer propietario visita con cierta regularidad el astillero para afinar lo solicitado o para comprobar que los trabajos van bien, sino también por lo que pasa a bordo, por los puertos que ha pasado o si su propietario, además del bolsillo suficiente para poder construirlo y mantenerlo, es además un personaje público.

En el caso del ´Principessa Vaivia´, el cóctel de propietarios es bien jugoso: inicialmente fue del magnate estadounidense de origen australiano Rupert Murdoch, posteriormente se lo vendió al simpar empresario y político italiano Silvio Berlusconi y este se lo acabó vendiendo a uno de sus socios más cercanos: Ennio Doris, presidente de Banco Mediolanum, una entidad dedicada a la gestión de patrimonios a través de asesores personales y no con oficinas convencionales, una idea nacida en Barcelona de la mano de Carlos Tusquets gestionando fondos de inversión con Fibanc. Y que acabó interesando al conglomerado de empresas de Berlusconi, que poco a poco se fue haciendo con el accionariado hasta llegar a la mayoría y al cambio de nombre.

La figura del 'Principessa Vaivia' es inconfundible. V. Marí
La figura del ‘Principessa Vaivia’ es inconfundible. V. Marí

´Morning Glory´

A principios de los 90, cuando el grupo italiano empezó a interesarse por la entidad financiera con sede en Barcelona, Murdoch realizaba alguna visita a los astilleros Perini para comprobar cómo iba la construcción de su nuevo juguete marítimo. Por entonces, el magnate estaba en los 60 años, vivía el segundo de sus cuatro matrimonios y quiso poner un sonoro nombre al barco: ´Morning Glory´, un juego de palabras que además de lo obvio (gloria matinal) si se traduce literalmente también para algunos significa ´erección matinal´.

Murdoch pidió que su ´Morning Glory´ fuese de aluminio y acero y empezó a disfrutarlo en 1993 con un viaje inaugural por el Mediterráneo, visitando Italia, Francia y Balears. Después el barco fue trasladado a Estados Unidos para basarlo allí y durante la siguiente década combinó viajes en las islas del Caribe y fondeos en la costa del Pacífico de México con estancias en Europa. En sus viajes de placer, el australiano iba acompañado de un reducido grupo de personas: un máximo de 10 huéspedes atendidos por ocho tripulantes, aunque para otras ocasiones, como almuerzos, cenas o invitaciones de día el barco podía acomodar a más invitados. En una de sus estancias en Cerdeña, uno de estos invitados fue Silvio Berlusconi, en su segundo mandato como primer ministro de Italia.

A Berlusconi le enamoró el yate y acabó comprándoselo a Murdoch en 2002. El velero pasó de las manos de un magnate de los medios de comunicación anglosajones a las de otro magnate de las televisiones italianas y españolas?que además era el jefe del Ejecutivo de su país, un cargo que llegó a ostentar en tres periodos: 1994-1995, 2001-2006 y 2008-2011. En la actualidad, el velero es propiedad del banquero Ennio Doris, amigo y socio de Berlusconi desde mediados de los 80, cuando le convenció que invirtiera en uno de sus proyectos tras un encuentro en Portofino provocado por Doris, que semanas antes había visto al empresario en una entrevista por televisión en la que mirando a directamente a cámara, Berlusconi decía: «Si alguien tiene una buena idea y quiere ser emprendedor, que me venga a ver. Si veo que la idea es buena, trabajaremos juntos».

Doris apareció en el pequeño puerto de la Liguria en verano de 1982, empezó a hablar con él y desde entonces han caminado juntos en los negocios y también en asuntos marítimos.

En Ibiza y Formentera

El domingo, el ´Principessa Vaivia´ estuvo amarrado en la zona de megayates frente a los Andenes, aunque después sus ocupantes han preferido estar en un área de amarre que aunque no está cerrada al público si es menos expuesta que estar al pie de Dalt Vila: Marina Ibiza.

También ha fondeado en la zona de ses Illetes y sus ocupantes han bajado a los chiringuitos y playas de la zona con las embarcaciones auxiliares del yate. Cerca suyo, tanto en el puerto de Vila como en los fondeos de Formentera, está también estos días otro yate italiano de nombre monárquico: el ´Regina d´Italia´, de diseño muy diferente y en este caso con propulsión puramente a motor. Este barco está a nombre de una de las empresas de Domenico Dolce y Stefano Gabbana, cuyos apellidos juntos son el nombre de un enorme emporio de la moda.