Hablando con las personas mayores de mi entorno sobre la Ibiza de su niñez, me evocan una Ibiza rural, donde la agricultura y la ganadería era el sustento de prácticamente todas las familias de nuestra isla. Con orgullo dicen que los que vivían del campo no pasaban tanta hambre como los de ciudad, aunque con tristeza expresan también que no podían comer lo que quisieran pese a tenerlo. Me ponen como ejemplo las riquísimas xereques de higos, cuidadosamente secadas y aderezadas con frígola. Estas preciadas chucherías estaban bien vigiladas y reservadas para la venta. Sólo, con un poco de suerte, podían dejárselas probar en la festividad de todos los Santos o en Navidad.

Me alegra poder conocer esa Ibiza rural de viva voz de los que, pese a la dureza de sus condiciones, la añoran y casi lloran al recordarla. Nos evocan esa Ibiza rural que no es tan lejana. Nuestra querida Isla fue hasta los años cincuenta AGRARIA, con mayúsculas. Esta economía primaria era admirable teniendo en cuenta las condiciones en las que se ejercía.

La Clave

AGUA
Uso eficiente
La agricultura pitiusa actual destaca por un uso eficiente del agua, memoria de la escasez de agua que han vivido los agricultores durante siglos. El sistema de riego por goteo y la técnica de acolchado permite alcanzar una eficiencia de más del 90% del agua. Este uso racional del agua implica que la agricultura en la isla de Ibiza consume únicamente el 9 % del agua total extraída de los acuíferos.

En una isla en la que el agua está en el subsuelo y prácticamente inaccesible, la mayor parte de las explotaciones de entonces se dedicaban a la agricultura de secano. Grandes extensiones dedicadas al cultivo de frutales tales como almendros, algarrobos, olivos, higueras, etc. se combinaban con el cultivo de cereales como trigo, cebada, avena para alimentar a la familia y al ganado. El bajo rendimiento obligaba a cultivar todo el terreno disponible, y así se abancalaron las laderas de montañas, creando lo que es ahora nuestra identidad paisajística. Pero esta agricultura de secano requería mucho esfuerzo con poca recompensa.

Los cultivos de regadío eran mucho más rentables pero estaban muy limitados. Eran pocos los afortunados que disponían de agua en sus explotaciones gracias a que estaban cercanas a cursos del río, torrentes, manantiales o humedales. Los sistemas de regadío de es Broll o ses Feixes son buenos ejemplos del ingenio para aprovechar las aguas superficiales.

Los que no tenían la suerte de tener agua en superficie pero el acuífero estaba a muy poca profundidad, podían extraerla del subsuelo, construyendo senis (desde el siglo XII) impulsadas por animales, o molinos de viento desde 1880. Este agua se almacenaba en pequeños safareigs para después conducirla por gravedad a través de sequies i regadores a las líneas de cultivo.

Sistema de riego localizado o por goteo. A. M.
Sistema de riego localizado o por goteo. A. M.

La eficiencia del uso del agua

Pero en los años 50 no sólo llegaron turistas a Ibiza, también lo hicieron las bombas hidráulicas, los motores de gasoil y eléctricos, así como modernos sistemas de impulsión y canalización de agua, cambiando la agricultura de la isla hasta la actualidad. La agricultura de hoy en día en las Pitiüses poco tiene que ver con la de antaño pero el payés ibicenco nunca ha olvidado sus orígenes cuando el agua era un bien escaso.

Por eso, utiliza el agua con la mayor eficiencia posible y se ofenden cuando se culpa a la agricultura de un alto consumo de agua, porque la realidad no puede ser más diferente. El riego localizado o riego por goteo es el utilizado por todos los profesionales para sus cultivos de huerta pese a los elevados costes de las instalaciones y los requerimientos técnicos. Este sistema de riego tiene numerosos beneficios dado que aprovecha al máximo el gasto de energía y agua con una eficiencia superior al 90%.

Supone la reducción del consumo de agua en los cultivos y además favorece el crecimiento adecuado del sistema radicular y mantiene la zona radicular con humedad constante, permitiendo a la planta aumentar su rendimiento con menor gasto de agua. El ahorro de agua es el principal beneficio pero además el riego por goteo permite realizar un abonado mucho más adaptado a las necesidades de la planta, disminuyendo así la posibilidad de contaminar el suelo con excedentes de fertilización.

Acolchado

Asimismo, los agricultores ibicencos para mejorar aún más el ahorro del agua emplean también la técnica de acolchado, cubriendo la superficie del terreno cultivado. Esta cobertura se realiza principalmente con plástico de acolchado. Sin embargo, la Cooperativa Sant Antoni desde hace años ha promovido su sustitución por los denominados plásticos bio que están confeccionados con productos vegetales (fécula de maíz, patata,…) con cualidades similares a las del plástico pero 100% biodegradables.

La técnica de acolchado es el complemento ideal para el riego localizado, ya que disminuye la evaporación del agua de riego, mantiene la humedad del suelo, reduciendo el consumo de agua. Además, aumenta la temperatura del suelo durante el día y evita su pérdida durante la noche, favoreciendo el desarrollo del cultivo.

Uso tradicional del agua. D.I.
Uso tradicional del agua. D.I.

Pero la mayor de las ventajas es que dificulta el desarrollo de malas hierbas, que compiten con el cultivo y aumentan el gasto de agua. Todo ello, ha supuesto que la agricultura en Ibiza únicamente consume el 9 % del agua total extraída de los acuíferos.

Se dice que el agua es vida y no puedo estar más de acuerdo con esta afirmación. En Ibiza, la agricultura de regadío es la única con la que un agricultor puede vivir del campo. Los agricultores necesitan el agua y porque viven su escasez, la cuidan y la consumen de manera eficiente. Como ingeniero agrícola e ibicenca me enorgullece decir que los agricultores de nuestra isla son responsables con el agua.

Por ello, les felicito por su labor, su compromiso y por mantener viva la Ibiza rural que los mayores recuerdan y los jóvenes anhelamos. Al resto de agricultores, los aficionados, los de fin de semana, los de huerta familiar, a todos ellos les animo a contagiarse de ese espíritu ahorrador, a aplicar las técnicas que mejoran el riego y lo reducen, a valorar el agua, cuidarla y preservarla. Seamos todos responsables.