La diseñadora nupcial trabajando en su taller de Ibiza. Aisha Bonet

Se considera una artesana de la moda nupcial, ya que diseña su propia línea y marca tendencia con tonos vainilla, trajes hasta el tobillo, escotes de vértigo y diseños con colas para mujeres seguras de sí mismas que quieren mostrar su belleza. Virginia Vald tiene un concepto propio de la belleza nupcial.

¿Cómo es su novia en términos de moda?
Nada convencional. Las novias vienen y me piden lo que hago. No sé cómo pero casi siempre sale el dibujo a la primera. El vestido de novia lo hago a la carta, a no ser que venga alguna clienta que haya visto alguno que ya le gusta.

«Mi idea de traje de novia es muy diferente, es asimétrico y se ven los tobillos.  Es la nueva tendencia»

¿Son novias jóvenes?

No todas. Ahora tengo una novia que se casa por segunda vez y tiene cincuenta años. Tengo muchas jóvenes que se casan ahora. Me gusta una novia que sea guapa y que tenga un buen cuerpo ya que mis vestidos son sexys, me encanta que si el vestido tiene un escotazo se mantenga y para eso tienes que tener un buen escote. Mis novias son atrevidas y seguras de sí mismas, ellas quieren enseñar su belleza.

¿Imperan los diseños en blanco, sobre todo?
Soy muy de tonos vainillas, dorado y beige. Tengo muy poco blanco en mi colección.

¿Apuesta por más color?
Sí, uno de mis vestidos más solicitados es uno que va con un interior azul y se ha vendido muy bien en todos los colores.

La moda nupcial ha cambiado mucho en los últimos años gracias a la popularidad de marcas como Pronovias, Rosa Clarà y otros diseñadores de renombre, y ya rivaliza con la alta costura, sobre todo en el precio. ¿Cómo lo ve, esto es bueno? Puedo decir que hasta ahora a mí me favorece. El 80% de novias que entran en mi taller me dicen: «Es que he ido a Pronovias o Rosa Clarà y me siento como un número. No hay sensibilidad, me ponen delante de un ordenador para que busque mi estilo y después me atienden». Una novia que tiene tanta ilusión y su vestido es tan especial que necesita una atención particular desde el momento que decide escoger el modelo, ya sea con su madre o con su mejor amiga al lado, cuando va a una tienda o un showroom. La novia necesita ser especial. Cuando llegas a una tienda así, o te gusta mucho un vestido y te da igual pagar lo que sea, o buscas una alternativa. Yo soy una alternativa.

«Hago vestidos de ensueño y me emociono cuándo se los veo puestos a las novias, tan bellas y muy felices»

¿Por qué es tan especial un vestido de novia para la mujer?
No lo sé porque me he casado en jeans y blusa. Pero si me casara ahora me pensaría qué vestido ponerme. Al final somos princesas y nos gusta serlo y a los hombres les encanta ser caballeros. Una mujer es princesa aunque sea guerrera.

¿Qué vestido de novia le gustaría hacer en especial?
Ya hago vestidos que son de ensueño. Me emociono cuando los diseño y cuando se los veo puesto a la novia, más aún. Me emociono de verlas tan bellas y felices. Ese vestido casi siempre tiene algo transparente y con cola. Mi idea de traje de novia nuevo es diferente, es asimétrico, dejo que se vean los tobillos, es la nueva tendencia que estoy mostrando en los vestidos de novia y algunos llevan cola. Me parece muy cómodo que la novia se pueda mover y caminar tranquilamente. Con el escote juego con las insinuaciones, si hay escote van más cubiertas las piernas y si hay transparencia en las piernas el escote es más clásico. No se puede todo: escote con canalillo, piernas, y la espalda al aire es demasiado, rozamos un poco lo vulgar. Compenso siempre lo insinuante y atrevido en mis diseños.

¿La elegancia es indispensable en los trajes de novia?
No tiene por qué, en prêt-à-porter puedes recurrir a prendas que pueden ser muy elegantes.

¿Va a presentar nueva colección de novia en Adlib?
Sí, el año que viene tendré alguno, ya tengo algo emprendido. Y, de hecho, ahora en Mallorca hay el desfile de novia The Bridal Week y presento mi nueva colec