El tiempo no nos ha acompañado», con esta frase resume Ramón Díaz, presidente de la Asociación Náutica de Pimeef, su valoración sobre la XXVI Feria Náutica de Santa Eulalia.

Díaz se mostró un tanto desencantado por el resultado de la muestra ya que tenían puestas las esperanzas en el 1 de mayo, última jornada de la edición, y fue el que peor tiempo hizo. «La Feria ha sido floja porque la climatología no nos ha acompañado mucho», asegura.
El año pasado tampoco hizo buen tiempo, por lo que muchos posibles interesados desisten de acercarse a visitar una exposición de embarcaciones que se realiza al aire libre.
El riesgo está ahí y de hecho hace unos años la Feria se organizaba en Semana Santa, una época donde suele ser más probable que el tiempo no acompañe.

La mayoría de quienes visitan la muestra son aficionados o están interesados en conocer las novedades del mundo náutico.

Público muy interesado

Otra opción que no descarta Díaz es organizar el evento en un lugar cerrado como el recinto ferial, aunque «por ahora es inviable debido a los elevados costes económicos». Además, añade, que «Santa Eulalia tiene muchos atractivos» como el estar en una población con mucho encanto y sobre todo, la posibilidad de poder exponer algunas embarcaciones y equipamientos dentro del agua.

No obstante, aunque la Feria ha sido un poco más corta de lo previsto por la lluvia del martes, el presidente de la Asociación Náutica considera que quienes visitan la feria suelen ser personas interesadas en adquirir un barco próximamente o que quieren conocer las novedades del sector.

Entre los posibles compradores, el 88% se decanta, tanto en Eivissa como a nivel nacional, por embarcaciones de menos de ocho metros de eslora. Según Ramón Díaz, «los barcos que más se están vendiendo son las lanchas neumáticas y las de fibra». Esto es debido a que los barcos de más de ocho metros tienen que pagar un 12% del impuesto de matriculación, además del 21% de IVA.

Las motos de agua son uno de los grandes atractivos.

Otro de los motivos es la escasez y el elevado precio que tiene el alquiler de los amarres en las Pitiusa. Díaz añade que en la Península un amarre de menos de ocho metros «puede costar 300 euros al mes, incluso 250, mientras que en Ibiza, el precio ronda los 1.000». «Un auténtico disparate», matiza. En su opinión, «en Ibiza no es fácil tener un barco».

Marinas secas

En este sentido, ante las nulas perspectivas de la construcción de nuevos puertos deportivos, el representante del sector náutico en Pimeef, apuesta por las marinas secas, una solución más económica y que también tiene algunas ventajas como el menor mantenimiento de las embarcaciones.

Aunque lo ideal para Ramón Díaz sería «ampliar los puertos con puntos de atraque para barcos pequeños a precios asequibles».

Las plataformas hinchables son complementos ideales para estar en contacto con el mar.

Nuevas exigencias

Esta nueva situación ha propiciado que las empresas náuticas también se adapten a las exigencias de los consumidores. Por lo que algunas han ido abandonando la venta de embarcaciones para centrarse en el alquiler o en los servicios de mantenimiento y reparación.

Durante esta reciente edición han participado once expositores que han mostrado casi un centenar de embarcaciones, la mayoría de ellas de menos de 9 metros, aunque también se pudo contemplar de 18 metros de eslora.

Además han estado presentes empresas de electrónica, sonido, componentes y de todo tipo de complementos.

La primera Feria Náutica Eulalia de se celebró el 8 de abril de 1993. Desde entonces, el evento se ha consolidado como una cita imprescindible para los interesados en el mundo náutico.

La próxima edición está previsto que se celebre los días 26, 27 y 28 de abril de 2019 en la misma ubicación.