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El Paladar
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Clínica Mayans. Experiencia y renovación se dan la mano en la Clínica Mayans, donde dos generaciones de odontólogos, el Dr. Mayans Marí y su hijo el Dr. Mayans Calvo, trabajan de la mano para ofrecer las mejores soluciones en salud bucodental. Con ellos, una gran familia de profesionales permanece en constante formación para seguir el frenético ritmo de la profesión. «¡Todo cambia tan rápido», expresa el Dr. Mayans Calvo, un apasionado de las nuevas técnicas y materiales que permiten desarrollar tratamientos más accesibles a los pacientes.

Con más de tres décadas de historia, la Clínica Mayans sabe cómo adaptarse a los nuevos tiempos, y está en constante evolución para ofrecer los mejores tratamientos a sus pacientes. El Dr. Mayans Marí y su hijo, el Dr. Mayans Calvo, son los pilares de una clínica que cuenta con un completo equipo profesional.

-Clínica Mayans es una unión de dos generaciones, padre e hijo dedicados a la odontología, ¿qué aporta cada uno a la dinámica de la clínica?
Experiencia y renovación. Verás… la odontología va de la mano de los avances en nuevos materiales y técnicas, es biología e… ¡informática! Está en constante cambio, ¡es maravilloso! Dr. Mayans padre aporta esa experiencia pero lo mejor es que no se cierra a las novedades. De hecho, creo que es lo más apasionante de nuestra profesión: que siempre se puede aprender algo nuevo. Pero, aparte de padre e hijo, somos un equipo con otros doctores especializados: el Dr. Bolívar en endodoncia, la Dra. Ramón en odontopediatría y general, la Dra. Tur en generalista, la Dra. Boddohi en ortodoncia y colaboramos con un cirujano maxilofacial.

-¿Cómo es el día a día en la clínica?
Pues podríamos decir que intenso. Hay días más pausados también, pero a mi padre le gusta el no parar. Es su costumbre y su manera de ver la odontología, y por suerte lleva más de 30 años a este ritmo. Los días en que están los seis gabinetes ocupados, además de dentista, ¡parece un director de orquesta! Le gusta organizar al equipo.

-Aplican un criterio médico al trato con los pacientes, ¿qué significa exactamente?
El criterio médico es profesionalidad y sentido común. Algo básico en una odontología de confianza. Desgraciadamente, en el día a día, comprobamos aquello de que ‘el sentido común es el menos común de los sentidos’. La odontología es una rama de la medicina, y con profesionalidad y aplicando criterio médico a los tratamientos, las cosas salen bien.

-¿Cuáles son los tratamientos más innovadores en Clínica Mayans?
Ufff… ¡Todo cambia tan rápido! Pero, sin duda, todo lo relativo al Cerec. ¿Cuándo imaginamos tomar medidas con un escáner 3D en vez de con siliconas? ¿Cuándo que podríamos cambiar la sonrisa a un paciente con carillas en un solo día? Hace año y medio que apostamos por esta máquina, y me sigue pareciendo increíble. No exagero, me hace ilusión cada uno de los trabajos que hago con el Cerec. Tomar medidas con el escáner, diseñar por ordenador… y darle al play para que otra máquina haga la funda, el puente… o lo que sea que hayamos diseñado. ¡Y la precisión que tiene! A día de hoy, la informática tiene un papel muy importante en la odontología.

-¿Qué es lo más satisfactorio de su profesión?
Saber que se ha hecho un buen trabajo y que te lo agradezcan, creo que es lo que más valora cualquier doctor de la clínica. Pero a mí, en particular, me encantan los cambios estéticos por lo rápidos y agradecidos que son. La cara del paciente al ver su nueva sonrisa, no tiene precio!

-¿De qué hablamos cuando hablamos de estética en odontología?
¿Quién no quiere una sonrisa bonita? La estética ofrece hoy más y mejores opciones que hace unos años. Carillas de 0,3 mm que se adhieren al diente sin tener que tallarlo, por ejemplo. El siguiente paciente en ponerse de esas, ¡probablemente sea yo mismo! Además, cada vez más gente lleva ortodoncia por estética y funcionalidad.

-¿Qué novedades hay dentro del campo de la implantología?
Los 3D y la planificación digital ya son, a día de hoy, básicos. Pero hay otras mejoras… desde la superficie ‘bioactiva’ de los implantes a técnicas de regeneración de hueso. Evoluciona rápido y es apasionante… podría hablar horas de ello pero, al final, lo importante es que todo está encaminado a que ponerse implantes sea seguro, predecible y casi sin postoperatorio.

Dos generaciones: experiencia y renovación en la clínica. RUBÉN E. IBÁÑEZ

-La tecnología avanza a un ritmo vertiginoso ¿Resulta complicado discernir entre lo realmente importante y aspectos que quizá acaben por no tener futuro?
Para responderte, me remonto a la primera pregunta. Innovación, sí claro… pero desde una mirada experta y siempre usando técnicas contrastadas.

-¿Hay más conciencia en la actualidad de la importancia de realizar visitas periódicas al odontólogo y mantener una correcta higiene?
Sí, sin duda. Me sorprende escuchar a tantos pacientes mayores diciendo: ‘si yo hubiese sabido lo que se sabe ahora, ¡no tendría la boca así!’ Y es cierto. Recuerdo que en el colegio nos hacían enjuagar con flúor después del patio. Hace 50 años, eso era impensable. Hoy, por suerte, la mayoría de nuestros pacientes acuden regularmente a una simple limpieza y revisión, ¡son gente concienciada y cómo se nota en sus bocas!

-¿Qué es lo que más les sorprende en cuanto a hábitos?
Me sorprenden algunas prácticas bastante extendidas que no tienen ninguna base científica, pero me encanta ver que con nuestro consejo los pacientes modifican hábitos nocivos y mejoran su estado inmediatamente.

-¿Creen que ha descendido el consumo de tabaco en los últimos años?
Por suerte sí, y ponemos nuestro granito de arena explicando lo malo que es fumar para la ‘piorrea’ y la boca en general. Pero intentamos no ser demasiado pesados (solo un poquito) con el tema porque creo que los pacientes ya saben lo que conlleva el tabaco.

-Para acabar ¿Cómo sería una clínica dental ideal para usted?
Debe ser una clínica multidisciplinar en la que convivan diferentes especialistas, expertos cada uno en su campo. Creo en profesionales que sigan estudiando, que ofrezcan tratamientos modernos y conservadores, en la cercanía con el paciente y en la responsabilidad de cada trabajador. Pero sobre todo, creo en el sentido común y en ofrecer seguridad y confianza.