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Renzo Rosso: «He sido muy valiente y loco con Diesel y la moda»

Su extraordinaria e incomparable sencillez en el trato, la forma de expresarse y su forma de ser y vestir esconde a una gran filántropo y un audaz hombre de negocios que le encanta mantener una relación cercana con sus trabajadores. Renzo Rosso (1955 Brugine) es propietario de un imperio de moda en Italia y medio mundo con marcas como Diesel, Marni, Maison Margiela, Net-a-Porter, el vino de pequeña producción y gran calidad Bianco di Rosso, del que se muestra muy orgulloso; la marca de comida biológica NaturaSI, tiendas, hoteles, restaurantes y magníficas propiedades en su ciudad natal Brugine y Bassano di Grappa en el Veneto italiano.

Vive en Bassano, una preciosa pequeña ciudad de Vicenza en el Veneto de Italia
Es un lugar maravilloso. Se está convirtiendo en una ciudad joven y abierta a la noche, los bares están abiertos hasta las doce, hay música en vivo y cada vez viene más gente del los alrededores. La energía de la ciudad es muy interesante sobre todo en verano. Vivo cerca del famoso puente antiguo y ahí tenemos un pequeño museo donde puedes ver las réplicas de los puentes. Cada vez que vuelvo del trabajo a mi preciosa casa, que data de 1700, me siento como un príncipe, soy muy feliz viviendo ahí. La particularidad de esta casa es que está en medio de la ciudad, se pueden ver este tipo de palacetes fuera de la ciudad, pero no dentro.

Solo tiene un dormitorio en su casa de campo. ¿Por alguna razón especial?
Es una casa que solo tiene un dormitorio y la uso solo en ocasiones especiales. Está situada en un lugar magnífico en el que producimos vino. Querían vender el terreno y construir, pensé que si lo compraba lo mantendría en su estado natural y ahora es un oasis verde en medio de una zona industrial donde la gente puede pasear, correr y hacer deporte, está abierto al público, hay animales salvajes y mucha vegetación.

¿Está orgulloso de su producción de vino?
Recogemos la uva de diferentes maneras, primero del centro y después de los lados. Las depositamos en diferentes barricas, el trabajo final de los productores es mezclar. La calidad es muy buena. El vino se llama ‘Bianco di Rosso’.

Y Ibiza es como su casa en verano. ¿Qué le gusta es panicular?
Lo que realmente me gusta es que se puede vivir a distintos niveles. Me encanta la gente, lo internacional que es, puedo encontrarme amigos de todo el mundo, trabajar, tener reuniones de empresa y contactos. El mar y la comida son fantásticos y la vida es increíble. Vengo con mis hijas y ellas pueden salir a divertirse mientras yo voy con amigos de mi edad a cenar y disfrutar de la noche un rato, no muy tarde. Soy una persona sencilla a la que le gusta tener una buena relación con la gente con la que trabajo y con los que están a mí alrededor. Cuando mejor relación tengas con tus trabajadores mejor irá el negocio.

«Me gusta tener buena relación con la gente que trabajo y los que están a mi alrededor»

¿La moda cambia demasiado rápido hoy en día?
Cambia cada 6 meses. Así que sale una colección nueva y con ello tienes que probar una vez más que sigues vivo. Es una industria que te mantiene joven de mente porque tienes que reinventarte cada 6 meses, fijarte en lo que hace otra gente y ver que demanda el mercado. El último año ha sido más duro con el trabajo digital, el 25% de la venta de Diesel es ya on-line, hemos empezado a cerrar las pequeñas tiendas de las ciudades menores porque ya no son rentables.

¿La venta on line está revolucionando esta industria?
Si, estamos reduciendo también el tamaño de las grandes tiendas y las más pequeñas porque el tráfico no es suficiente. Es muy cómodo comprar por Internet porque te permite estar en casa con tu familia, que el género te llegue a tu hogar, te puedas probar la ropa tranquilamente y si no te va bien la devuelves. Es otra manera de trabajar y nos tenemos que acostumbrar a ella. Dependiendo del nivel y la orientación de la marca se trabaja de una manera u otra. Por ejemplo con nuestra marca Maison Margiela, que es ropa más exclusiva, no se puede trabajar mediante el see now, buy now (lo veo, lo compro) pero en el caso de Diesel, que es más comercial sí. La vida va muy rápido, si un influencer lo lleva la gente lo quiere ya, si no lo tienes disponible se olvida y has perdido la venta.

¿El consumidor se he convertido en el rey de la moda?
Hoy en día todo gira alrededor del consumidor, puesto que es el que decide lo que quiere. Sobre todo ahora es importante estar en contacto con los millenials que son muy consumistas, las generaciones anteriores todavía se toman la molestia de ir de tiendas y pueden esperar si no hay algo en stock. Las generaciones anteriores son más leales a una marca, a los millenials no les importa nada, compran lo que quieren, lo que ven y ya está.

El propietario de Diesel vistiendo prendas de su marca, de la que se siente orgulloso. Foto: Louis Teran
El propietario de Diesel vistiendo prendas de su marca, de la que se siente orgulloso. Foto: Louis Teran

Los diseñadores defienden la idea de crear colecciones con más frecuencia y rapidez para evitar las copias y no llegar tarde al mercado¿esto significa un cambio de ruta en la industria?
Ahora producimos cada tres meses, fabricamos la pre-colección, la colección principal y pequeñas colecciones cápsula con estrellas como hicimos para Diesel con Naomi Campbell. Así que al final tienes 6 ó 7 colecciones al año.

¿Cree que usted democratiza la moda con sus marcas?
Soy un hombre democrático y leal aunque no siempre se puede ser democrático en los negocios. Cuando se crea un vestido de John Galliano para Margiela, una de mis marcas más exclusivas, tiene una historia, unas ideas que tienen un coste y esto no te permite democratizar. Mis otras marcas como Diesel sí lo permiten.
Crecí en vaqueros, Diesel es la marca que fundé y es mi bebé.

¿Se ha puesto al frente de la creatividad de Diesel para reconducir la marca ante los nuevos retos del mercado?
En estos momentos estoy muy involucrado en la marca Diesel, considero que he sido muy valiente y loco en muchos aspectos porque con Diesel hay que arriesgar y ser diferente. Diesel ha cambiado el mundo de la publicidad, de la moda y las formas de presentar un producto, pero los últimos ocho años he estado dedicado a hacer crecer otras marcas y Diesel perdió un poco la esencia cool que la caracterizaba porque la llevaba más un ‘encargado’. Ahora estoy muy centrado en esta marca y dirigiendo al diseñador y este año hemos logrado la mejor colección que ha hecho nunca Diesel, ha quedado espectacular. Esto me ha hecho muy feliz porque veo el nuevo producto y disfruto. Hemos llevado a cabo un trabajo de reorganización ya que había mucha gente y nadie decidía.Era muy necesario.

¿Cómo logró montar su imperio de moda?
Tras el éxito de Diesel compré otras marcas como Marni, Mansión Margiela, etcétera, hoteles, restaurantes y una compañía de comida biológico muy grande en Italia llamada NaturaSi. Me encanta ir a la granja donde se producen los productos y ver a la gente joven trabajando con ilusión, me abre la mente. Además estamos en Net-a-Porter que es la compañía de lujo on-line más importante del mundo y somos un grupo que vende 5.6 billones.

¿Qué le parece que la gente joven se pruebe las prendas en las tiendas y luego compre el producto on line?
Es otro canal, da lo mismo. Lo importante es que el cliente esté contento, en el caso de Estados Unidos tienes la opción multi channel, somos unas de las cinco mejores marcas que presta este servicio. No importa si compras un producto en la tienda propia de la marca, on line o en unos grandes almacenes como Bloomingdale, ya que puedes comprarlo, cambiarlo o devolverlo en cualquier lado. Es solo cuestión de quien devuelve el dinero pero controlamos mucho este tema. En la mayoría de ocasiones pasa al revés, el cliente mira en Internet lo que se lleva y después va a la tienda a comprarlo.

«Es muy cómodo comprar en internet desde tu casa, con tu familia, probar las prendas tranquilamente y devolverlas si no te van bien»

Pese a su éxito como empresario es una persona a la que le gusta mucho ayudar a la gente a través de sus fundaciones.
Creo que es una cuestión de educación. Mi padre me inculcó los valores de la vida. Esto no se encuentra hoy en día en los jóvenes. Si le doy la palabra o la mano a alguien es de por vida. Valoro mucho la dignidad de las personas, es lo que me inculcó mi padre y pienso que es algo normal. Crecí en una granja, era un ambiente muy agradable y era normal ayudarse unos a otros. Empecé a hacer obras de caridad sin mostrar quien era porque no quería que la gente pensara que hacía caridad para hacerme ver. Soy amigo del Dalai Lama, cada año que viene a Europa nos encontramos. Él me dijo que era erróneo hacer donaciones sin mostrar quien eres. Me convenció en crear una fundación y así lo hice. Me dijo que si lo hacía con visibilidad habría mucha otra gente que me podía seguir. Empecé con la fundación en el 2002-2003.

¿Es usted budista?
No, tengo una educación católica recibida de mis padres pero trabajo con gente de todo el mundo, de diferente educación, cultura, religión y actitud. He hecho una mezcla de todo esto y mi religión es ser positivo y estar bien con los demás. No creo en la reencarnación ni nada de eso.

Hábleme de su fundación.
Tengo una fundación pero desde ahí se desvía a muchas cosas. Una es África donde hemos creado un pueblo para 20.000 personas, un colegio y ayudado en la agricultura. Ya he afirmado en algunas entrevistas que la caridad no siempre tiene que costar dinero sino que depende de ti y de tu tiempo, a veces con tus ideas puedes ayudar muchísimo. Se trata de usar las buenas ideas para cosas positivas. Por ejemplo, recogemos la comida de restaurantes y se la damos a los refugiados que están en la frontera. De esta manera se ayuda a mucha gente y no supone un coste ya que esa comida se iba a tirar a la basura.

«La moda es una industria que te mantiene joven de mente porque has de reinventarte cada seis meses»

¿También restaura patrimonio en su entorno?
En la sede principal de la compañía somos 1.000 personas. También trabajamos en restaurar los monumentos de nuestra ciudad. Me encanta la gente de Venecia y hemos restaurado muchos monumentos allí, ayudado a crear puestos de trabajo en la industria, en la limpieza de la ciudad y hemos financiado asistencia a los ancianos. Estamos en la zona, ya que es un área vecina, recibimos mucho de ellos y nos gusta ayudarles de vuelta.

Sé que no le gusta hablar de política, pero considera que España, Italia y los países del Sur de Europa en general están viviendo momentos tan difíciles como nos cuentan.
La política actual es muy extraña ya que seguimos teniendo políticos que no quieren dejar su silla y quieren controlarlo todo, y tenemos las nuevas generaciones que quieren cambiar las cosas. De este modo surgen los conflictos y es complicado ir en una dirección. En Inglaterra ha sucedido con el Brexit y en Italia no sabemos quien puede ganar. Por un lado está Berlusconi y por otro hay cinco ‘destacables’ que se pelean constantemente entre sí. La gente habla pero no pasa nada. En el caso de Estados Unidos hay una reacción de la gente joven y de la era digital, diciendo ‘Despertad’.

¿Estados Unidos se ha convertido en un problema para el empresario europeo?
Estados Unidos es un problema en si mismo, el turismo y la industria de la moda han bajado muchísimo, no hay tráfico ni gente. Con el actual presidente quizá crezca la economía global pero está haciendo mucho daño a nivel internacional. No soy político ni tengo una bola de cristal para conocer el futuro pero puedo asegurar que no es una situación fácil. Con el Brexit y la salida del Reino Unido de Europa todo se complica. Mucha gente se situaba en Londres y Reino Unido porque era un lugar accesible, con una burocracia fácil, con 21 % de impuestos, nada comparado con lo que pagamos en Italia. Sin embargo, mucha gente está volviendo.

«Las generaciones anteriores eran más fieles a la marcas. a los ‘millenials’ no les importan»

¿Qué sueña?
Soy un hombre muy positivo. Sueño con un mundo mejor. Mi mejor amigo era un Dj que se hizo muy famoso en MTV y ahora trabaja para la televisión y tiene una empresa en el mundo digital. Ayer charlamos sobre la mafia y cosas raras que pasan. Considero que la tecnología digital puede hacer que el mundo sea más transparente y más limpio. Ahora todo el mundo puede ver y saber lo que estás haciendo, cualquier fiesta, manifestación o guerra puede ser comunicada en cualquier momento. No se cuanto tardará pero con los años éste será un mundo más puro y bueno. Soy positivo, pienso que esteplaneta merece ser mejor. Tenemos que transmitir este valor a nuestros hijos: un mundo mejor es posible.

¿Tiene una idea de cómo hacer esto?
A título personal ayudo a la gente que está a mi alrededor con mis acciones, ideas y mi contribución. Cuando realizo obras solidarias quiero ser un buen ejemplo para los demás que me siguen, y gracias a esta entrevista puedo guiar e influenciar a otras personas para que hagan lo mismo. De este modo, entre todos podemos conseguir crear un mundo mejor.

Rosa María Sáinz Peña: «Uno de los retos de la tecnología digital es que genere beneficios para la sociedad»

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Rosa María Sáinz es doctora en Ciencias de la Información. SERGIO G. CAÑIZARES

Rosa María Sáinz Peña trabaja como gerente de publicaciones en el área de cultura digital de la Fundación Telefónica. En sus más de veinte años de experiencia, ha desarrollado su profesión en temas de comunicación, impacto social de las nuevas tecnologías y cultura digital.

¿Cuáles son las principales líneas de actuación de la Fundación Telefónica?
Trabajamos en cuatro ejes: la educación, la empleabilidad, la cultura digital y el voluntariado corporativo. Apostamos por la calidad educativa como vehículo de transformación social. También apoyamos a los jóvenes en su búsqueda de oportunidades laborales. En el campo de la cultura, fomentamos la creación de conocimiento y el desarrollo de las expresiones artísticas de una sociedad digital. Finalmente, canalizamos el compromiso social de los empleados de Telefónica a través de acciones solidarias basadas en el voluntariado.

¿Qué innovaciones tecnológicas veremos en los próximos años?
Vamos a conocer un desarrollo espectacular de las tecnologías digitales: la inteligencia artificial y su potencial para simplificar tareas, el internet de las cosas y las decenas de miles de objetos conectados, los robots y sus posibilidades laborales y sociales. Así como la realidad virtual y la realidad aumentada, que ya empiezan a estar presentes en campos distintos del ocio y el videojuego. Precisamente, este último es el tema que centra la Thinking Party o fiesta del pensamiento que celebraremos el 7 de julio en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid.

¿Vamos hacia un mundo totalmente digital?
En gran medida ya vivimos en un mundo digital. Las tecnologías están ahí, son potentes y lo van a ser más en el futuro. El reto es usarlas de manera rentable y a la vez generando beneficios para la sociedad y para los grupos de interés. En este sentido, las ciudades son un escenario ideal para llevar a cabo ese reto. Desde Telefónica apostamos por el uso de la tecnología para hacer las ciudades más inteligentes, sostenibles y humanas. Queremos mejorar la calidad de vida de los habitantes de esas ciudades y que la comunicación entre ellos, con los gestores de las urbes y con los sistemas y servicios sea sencilla, bidireccional, productiva y rica.

¿Los españoles estamos preparados?
Sí. En España estamos muy avanzados en diferentes aspectos tecnológicos, lo que facilita la adaptación. La disponibilidad y uso de redes inalámbricas o de fibra óptica y de smartphones nos ponen por delante de muchos países de nuestro entorno y facilitan la puesta en marcha de servicios innovadores, fáciles de utilizar y la adaptación a las nuevas tecnologías.

Antonio Serra: «Los cimientos de las empresas de Ibiza y Formentera son fuertes»

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Antonio Serra Caldés, director territorial de BMN para Balears, asumió el cargo tras haber sido director adjunto a la presidencia de BMN y máximo responsable de la dirección de negocio y de la red comercial en Balears y Canarias. Economía, finanzas, turismo, innovación o emprendeduría son algunos de los ámbitos que gestiona desde la atalaya de su responsabilidad ejecutiva de BMN-Sa Nostra.

En el primer Foro de Negocios BussinesDIbiza se habló de las ciudades del futuro ¿Cómo serán las Balears del futuro?
En los pros, diría que se abre un abanico de oportunidades de negocio, de nuevas dinámicas económicas, de innovaciones comerciales y de ventas, que serán de múltiple provecho. En los contras, la presión demográfica en aumento constante agudizará los retos ya existentes: el suministro de servicios básicos, las congestiones de tráfico, las emisiones contaminantes, la escasez de recursos públicos… Creo que Emilio Ontiveros pone el dedo en la llaga en su nuevo libro.

Las ciudades del futuro, según el libro de Emilio Ontiveros, serán inteligentes, digitales y sostenibles. ¿Cómo será la banca?
Irá a la par que la sociedad y sus ciudades. Casi podría decir parafraseando su enunciado que la banca será inteligente, digital, sostenible y muy eficiente.

¿Qué se podría hacer para atraer empresas de sectores diversos que no sean sólo del turismo ?
La apuesta debe ser por la calidad antes que por la cantidad. Un ámbito previo a la atracción de empresas externas y diversificadas pasa por fortalecer la oferta actual, reforzar el tejido productivo de las pymes, ayudar a la empresa tradicional y, a la vez, explorar las vías de negocio fuera del archipiélago pitiuso para que sus beneficios afloren localmente.

«No me gustan las empresas que abren el chiringuito y se marchan con los beneficios»

¿Las empresas en las Pitiüses están saneadas? ¿Qué nivel de endeudamiento tienen?
Ibiza y Formentera han registrado, en los últimos ejercicios, las tasas de mayor crecimiento económico y sus empresas son ejemplo de solvencia, con un endeudamiento justo y dotado con garantías suficientes. Los cimientos de las empresas de Ibiza y Formentera son fuertes.

¿Es buen momento para abrir un negocio en las Pitiüses?
Si el proyecto es innovador, basado en la calidad del servicio y del producto, con costes ajustados y con un claro enfoque multiplicador, puede tener su oportunidad. Las pymes y autónomos son nuestros clientes mayoritarios y tenemos las puertas abiertas a los emprendedores y a los jóvenes empresarios. Ellos son el presente y el futuro.

¿Qué recomendaría a las empresas o autónomos que se quieren instalar en estas dos islas?
Avanzar en las soluciones que facilitan las tecnologías de la información y la comunicación, ya que al mismo tiempo se acrecientan los desafíos de la globalidad. En este campo aparecen y se renuevan constantemente las soluciones y las propuestas de mayor acierto. Hoy, la sociedad integra innovaciones como el internet de las cosas, los big data y la minería de datos, que permiten un mejor conocimiento y gestión de los proyectos de negocio.

¿Que le diría a un empresario para atraerle a las Pitiüses?
Ni Ibiza ni Formentera necesitan de una promoción extraordinaria. Sus bondades saltan a la vista. Mi única recomendación sería que vengan para mejorar el presente y con compromiso de quedarse. No me gustan nada estas empresas que llegan, abren el chiringuito y se marchan con los beneficios a otra parte.

¿Cómo cree que está afectando el problema del alquiler y los elevados costes de vida de estas dos islas a la economía?
Antes comentábamos que los retos urbanos tradicionales se acrecientan con el aumento de la población. La presión demográfica los agudiza, ya que determinan no solo la calidad de vida actual, sino la viabilidad futura de las islas. También entran en juego aspectos esenciales como el cambio climático, la calidad del entorno: aire, ruido, congestión, el consumo responsable y eficiente de recursos. Entre todos debemos realizar un uso inteligente y flexible de este universo de elementos que configuran nuestra comunidad.

En Balears en general, pero especialmente en Ibiza y Formentera, la mayor parte del negocio se concentra en unos cuantos meses. ¿Qué se podría hacer para mantener el flujo económico durante todo el año?
La sostenibilidad es el paradigma de nuestras islas, aunque observamos en los últimos ejercicios crecimientos económicos que se abren a meses de baja facturación habitual. Un matiz destacable es que el crecimiento de forma ordenada y planificada genera oportunidades y numerosos retos a todos los que en ellas habitamos, residentes y no residentes. Y, en especial, a quienes las gobiernan y administran.

¿En qué sectores o infraestructuras deberían invertir las administraciones?
Las administraciones tienen atribuidas numerosas competencias con el objetivo de garantizar niveles mínimos de bienestar a los residentes y turistas en sus territorios comunitarios. En general, deben proveer bienes y servicios públicos decisivos para mejorar el bienestar y la cohesión social de sus habitantes y visitantes.

Hace unos meses, BMN inauguró en Granada un Centro de Empresas y Servicios Financieros pionero en España y varios centros de Comercios y Consumo en otras ciudades ¿Está previsto abrir algún centro similar en Ibiza?
También disponemos de un centro especializado en comercio y consumo en Palma, porque este tipo de centros de servicios son productivos cuando hay un elevado conglomerado comercial en sus proximidades. En Ibiza y Formentera hemos priorizado la proximidad y la calidad del servicio a la mayoría de clientes y, dada su atomización, mantenemos nuestra red de oficinas. La nueva e incipiente etapa corporativa ofrecerá a la clientela ventajas y oportunidades importantes.

En los últimos años el sector bancario ha vivido una auténtica revolución. Han desaparecido prácticamente todas las cajas de ahorros. Está reciente la crisis del Banco Popular. ¿Podemos estar tranquilos?
A pesar de los últimos avatares, hay coincidencia en fuentes financieras de que en el mercado actualmente hay mucha liquidez, como consecuencia de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), que inyecta 60.000 millones de euros en los mercados cada mes a través de su programa de compra de activos. La percepción de los inversores sobre la banca española es buena, a diferencia de la de otros países, cuya banca presenta un nivel de créditos improductivos superior a la española.

Quizá, cuando se publique esta entrevista ya se haya firmado el acuerdo de integración con Bankia, o quizá todavía no. ¿Qué mensaje quiere transmitir a sus clientes de Balears? ¿Cómo les va a afectar?
Seguro que no se habrá aprobado aún, porque la convocatoria de las respectivas Juntas Generales de Accionistas requiere de un mes para validarse y proceder. En caso de aprobarse, la integración mejorará el servicio al cliente, fortalecerá la solvencia y optimizará la productividad y la eficiencia corporativas. Por todas estas razones, sólo podemos transmitir confianza y tranquilidad.

Emilio Ontiveros: «Una ciudad está condenada si se desdeña o aplaza la digitalización»

Le aviso: viene a hablar de smart cities a una de las ciudades más tontas del orbe, donde sólo desde hace unos días se han comenzado a controlar por gps los autobuses (los pocos y con malas y escasas conexiones que hay), no hay wifi pública ni alquiler de bicis… Un páramo. Y hasta hace un año no se podía consultar la web del archivo digital porque no se pagaba la cuota. Ante estas carencias, ¿por dónde empezaría usted?
La clave para que una ciudad sea inteligente es que haya una complicidad activa, una cohesión, entre las tecnologías de la información, las instituciones y los ciudadanos. La primera providencia, lógicamente, es que las instituciones, el gobierno de la ciudad, sean conscientes de que la conversión de una urbe en inteligente no es una opción, sino un requisito para que ese lugar sea más habitable. El concepto de habitabilidad y el de digitalización van parejos. Y a su vez va pareja la otra dimensión clave en cualquier ciudad inteligente: la sostenibilidad, el cuidado del medio ambiente, el cuidado de las condiciones en las que los ciudadanos interactúan con sus propias administraciones. El papel básico de una Administración no es solo posibilitar la dotación de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para los ciudadanos, sino predicar con el ejemplo y que haya una interlocución ciudadana con las instituciones basada en medios digitales y, al mismo tiempo, que en el gobierno haya un control, por esos sistemas, de lo que es la actividad de la ciudad, como el sistema de transportes, de alquileres…

El catedrático de Economía, durante su intervención. SERGIO G. CAÑIZARES

Y hacerlo ya.
Desdeñar o aplazar esta prioridad, que es insertar la ciudad en la dinámica de la digitalización, es condenarla. La experiencia nos dice que la digitalización no es un lujo, no es un complemento, no es un atributo adicional, sino que puede ser el fundamento desde el cual se reorganice la ciudad.

Afirma en el libro ‘Las ciudades del futuro: inteligentes, digitales y sostenibles’, que ha escrito junto a Diego Vizcaíno y Verónica López Sabater, que es preciso, en un contexto vertiginoso de innovación TIC, definir nuevos marcos y reglas de participación ciudadana. También comenta que el ciudadano habrá de ser protagonista de todas las iniciativas, debe participar en dicho proceso de toma de decisiones de forma activa. ¿Pero eso es eficaz? Suena a asamblearismo.
Es eficaz siempre y cuando no se convierta en un asamblearismo absoluto. Pero es muy difícil avanzar en ese concepto de ciudad digitalizada si no hay una interacción con el ciudadano. La participación no tiene que ser la toma de decisiones por el ciudadano. Interacciona con su ciudad. Eso significa desde la posibilidad de consultar a través de dispositivos digitales todas las actividades de donde vive, hasta la comunicación a las autoridades de informaciones relevantes para mejorar la habitabilidad. No significa que se ceda la capacidad de decisión en todos los aspectos relevantes del gobierno, ni mucho menos.

«la conversión no es una opción: es un requisito para ser una ciudad más habitable»

En Dubai, el objetivo de ser smart city es «la felicidad de visitantes y residentes». Esperemos no acabar como las ciudades de Blade Runner, Elysium o Sion. ¿Se puede ser feliz con ese modelo o se corre el peligro de acabar en una distopía?
La aspiración tiene que ser el aumento del bienestar o de habitabilidad, que son conceptos más cercanos que el de felicidad. Las pretensiones no solo tienen que ir dirigidas a los ciudadanos, a los habitantes habituales, sino también a los visitantes. El concepto de ciudad sostenible para lugares con tanta influencia turística como Ibiza, podría incluso facilitar una diferenciación positiva de los turistas. Uno de los retos que en general existe en la industria turística de España es mejorar la calidad de los visitantes, entendiendo por calidad no solo que tengan un gasto medio superior sino también que sus atributos culturales y creativos permitan apreciar mucho mejor la oferta de este país, que no se limita al binomio sol y playa económico, ni a disponer de alcohol barato. Un turismo que valore otros esquemas de convivencia. Cuanto mejor sea la ciudad, más habitable, sostenible e inteligente, tendrá mayor capacidad de atracción de visitantes cualificados, que son los más rentables.

Le comentaba lo de la distopía porque hace unas semanas, en un pleno, un edil de la oposición, que es un friki de las nuevas tecnologías, propuso llenar el municipio de cámaras de vigilancia para mejorar la seguridad. Ese tipo de smart city da un poco de repelús.
Sí, si trasciende la pretensión fundamental de garantizar la seguridad. No está mal que en zonas problemáticas haya mecanismos de ese tipo. Otra cosa es que toda la vida de la ciudad esté presidida por una especie de Gran Hermano.

«digitalizar puede ser el fundamento para reorganizar la ciudad»

Señala que las TIC se ponen hoy al servicio de las ciudades para contribuir de forma costo-efectiva a mejorar la calidad y la eficiencia de la gestión de los recursos y de la provisión de servicios de carácter o ámbito municipal. Luego, que los ayuntamientos inviertan en TIC supone, a la larga, un ahorro para sus arcas. El objetivo inicial es, dice, mejorar la vida de los ciudadanos. Pero además, economizar.
Claramente. No solo mejora el hábitat, sino que al final la digitalización es rentable. Eso permite desde una mejor gestión de los presupuestos hasta un mejor suministro de los servicios públicos. Eso se traduce en una mejor utilización de los recursos públicos, en más facilidad para hacer los presupuestos… Sale rentable.

Tallin: allí hay transporte público gratuito. Fue el primer lugar con red de estaciones de carga rápida de coches eléctricos… Y en subvencionarlos. Pero cuando acabó la ayuda, se detuvo en seco la compra de esos vehículos. ¿Sin subvenciones no hay smart city?
Lo que tiene que haber es un compromiso presupuestario específico para acelerar la transición. Puede adoptar diversas formas, dependiendo de la urbe. No es lo mismo en Ámsterdam, Berlín o Barcelona que en Ciudad Real. En una primera fase puede ser conveniente, incluso, algún tipo de subvención o subsidio. Tiene que haber una inversión sobre el convencimiento de que va a ser rentable y que la relación coste-beneficio será favorable. Sería conveniente que además viniera amparado por una colaboración de los presupuestos estatales e, incluso, de los comunitarios. Por ejemplo, hay algunas líneas de inversión del Plan Juncker en las que aparece como prioritaria la modernización de las ciudades en la dirección del conocimiento y de un mejor uso de la energía, eficiencia en el reciclaje de las basuras…

«ha de haber un compromiso presupuestario específico para acelerar la transición»

En Estonia se puede registrar una empresa on line en 18 minutos. Otro mundo. ¿Una smart city es el sitio ideal para el emprendedor?
Totalmente. Es el ámbito preferente del mejor talento, como quienes tienen la capacidad para asumir riesgos y crear nuevas iniciativas. El microclima más propicio para los emprendedores es el de las ciudades bien dotadas tecnológicamente y comprometidas con la sostenibilidad. La capacidad de atracción de talento estará, cada vez más, amparada en el binomio tecnología-cuidado del medio ambiente. La ubicación ya no depende de medios físicos. La conectividad facilita que cualquier profesional pueda desubicarse, de ahí que pueda buscar destinos donde ese binomio esté garantizado, donde se viva mejor.

¿Impulsarlo es solo cosa de los municipios y de sus arcas?
Lo ideal es que hubiera una conciencia estratégica por parte de los responsables de las ciudades y que los propios ciudadanos presionaran de forma constructiva, pusieran en evidencia esa doble necesidad: más conectividad y más habitabilidad. En aquellos países donde las ciudades avanzan más rápidamente en esa inserción inteligente, hay una complicidad en los presupuestos estatales.

¿Y cuál es el papel de las empresas privadas en todo esto? ¿No deberían apoyar de alguna manera?
No hay que obligarlas a nada. Las que quieran fortalecer su reputación en la sociedad, avanzarán decisiones similares a las que tome la ciudad. Es importante que las autoridades diferencien favorablemente, aunque solo sea de manera informativa, aquellas empresas que contribuyen a la sostenibilidad y a la dotación tecnológica. Pero la iniciativa de este proceso tiene que estar, claramente, en manos de la Administración.

«El papel básico de la Administración es predicar con el ejemplo»

¿La empresa privada lleva la delantera a la Administración en el uso de la tecnología?
En eso, la evidencia es aplastante. Las empresas que han digitalizado áreas de su gestión, tienen ventajas competitivas clarísimas frente a las demás. Pero no solo de comercialización, sino también en términos de uso más eficiente de los recursos. La tecnología aumenta la productividad, que es el colesterol bueno en el crecimiento económico. Las empresas ya caminan en este sentido. Por eso no soy partidario de obligar a que lleven un determinado ritmo, pues es el mercado el que las puede dejar fuera.

La revolución tecnológica también ahonda en la precarización laboral de una parte de los trabajadores. Belén Barreiro, en ‘La sociedad que queremos’, advierte de que la tecnología refuerza la brecha social y contribuye a aumentar las desigualdades sociales. ¿O no?
Hasta ahora ha demostrado que aquellos trabajadores que no tienen una formación permanente ni adquieren habilidades tecnológicas, obtienen una menor remuneración en el mercado de trabajo y tienen menos oportunidades de reconversión. Las habilidades tecnológicas explican parte de las diferencias salariales en economías incluso más avanzadas que la española. Quienes se han estancado en la alfabetización digital tienen una remuneración media significativamente más baja que quienes tienen esas herramientas.

Barreiro también opina que hay una España a dos velocidades tras la crisis.
A dos y a tres. La crisis ha provocado que quienes tenían un empleo previamente intensivo en cuanto a cualificación, actualmente estén incluso mejor que antes de que estallara. Los que hemos dispuesto de capacidad defensiva, mantenemos la renta de 2007, pero con una inflación menor, de manera que la capacidad adquisitiva es mayor que hace una década. Sin embargo, la crisis ha expulsado del mercado a trabajadores de sectores poco intensivos en tecnología, como el de la construcción residencial, y a quienes tenían una capacidad de reciclaje tecnológica menor. La crisis ha puesto de manifiesto que quienes más han sufrido no han sido quienes más contribuyeron a su desencadenamiento o a su agudización.

A Ibiza, con un 27,7% de sus turistas procedentes Reino Unido, ¿qué le interesa más, un brexit blando o uno duro?
La única amenaza al mantenimiento de esa importancia relativa del turismo británico podría venir del lado de los precios. Sobre todo por la depreciación de la libra. Cualquier tipo de brexit no afectará a la libertad para que los ciudadanos británicos visiten como turistas el país que quieran. Si es un brexit duro, acompañado de la depreciación de esa divisa frente al euro, el destino español se encarecerá. La experiencia del año pasado fue que, a pesar de que la libra se depreció, siguieron acudiendo a los destinos españoles. La principal preocupación para España en caso de un divorcio con desencuentros manifiestos no está en el sector turístico. Está en las exportaciones de bienes, que pueden verse más afectadas que los flujos turísticos.

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