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Jorge Hidalgo: «Los valores están por encima de la profesión»

Jorge Hidalgo (Jorge Conexión) es un artista polifacético. Cantante, bailarín, compositor, productor y músico son algunas de sus facetas más destacadas, a las que se suma otra gran pasión: la fotografía. Desde muy pequeño comenzó a idear sus propias coreografías. Pero siempre iba más allá: creaba escenarios e incluso escribía en su Olivetti el programa de la actuación, que entregaba a los amigos y familiares que se convertían en su público.

¿Cómo concibe el mundo del arte en general?
Para mí hay un hilo que conecta la música, la danza y el cine (entendido como interpretación, expresión corporal, sonido…), y lo he sentido así desde que era muy pequeño. Siempre tuve mucha intuición para estos ámbitos, y desde muy niño tenía mucho criterio para el cine.

¿Cuándo se empieza a relacionar con el mundo de la danza de forma profesional?
Cuando tenía 16 años me topé con un certamen de danza en Sevilla, donde vivía, en el que se iban a dar becas para una escuela de danza, la conseguí y estuve allí unos tres meses. En seguida empezaron a surgirme oportunidades de trabajo que me motivaron: era mi llegada a un escenario real, más allá de los que había estado imaginando durante mi infancia. Luego me trasladé a Madrid.

Un proceso creativo está detrás del hilo musical de Lío Ibiza.

¿Y qué hizo allí?
Empecé a conocer gente, y me fueron surgiendo diferentes trabajos, entre ellos actuar como bailarín en la gira de UPA Dance, una serie de danza que se llamaba Un Paso Adelante. Fue una casualidad, no tuve que hacer casting. Fui a ver la grabación de la serie y, en uno de los descansos, que eran muy largos, entré en una sala de ensayos e hice algún ejercicio. El director de la gira pasó por allí, preguntó por mí y me contrató. Siempre me han ido surgiendo las cosas de forma muy natural.

¿Qué vino después?
En los años posteriores a la gira con UPA Dance fu trabajando con varios artistas, y siempre componiendo música y haciendo arreglos. Estuve vinculado a una productora, y en 2010 publiqué mi primer álbum, ‘Envidia’. Por aquel tiempo conocí a la que hoy es mi mujer, Sfía Alegría, que es cantante, que un año después fue contratada por Joan Gràcia para cubrir una baja en Lío. Yo estaba entonces en Sevilla, pero vine a visitarla y ese fue mi primer contacto con el local.

¿Qué le pareció?
Sinceramente, no estuve muy atento a lo que ocurría. Solo fui a ver a el lugar en el que trabajaba mi mujer. Al año siguiente me trasladé con ella, que fue contratada de nuevo por Lío, a Eivissa, donde traje mi estudio portátil y continué trabajando en mi segundo álbum. Un día, Joan Gràcia me propuso hacer unos arreglos musicales y la temporada siguiente me convertí en director musical de Lío. La verdad es que me apetecía muchísimo trabajar con gente.

«Siempre he tenido mucha intuición para la música,     la danza
y el cine»

¿Cómo es trabajar con Joan Gràcia, el director artístico del Lío Ibiza?
Desde el principio, Joan me dijo que quería que yo trabajara a mi manera. El trato entre él y yo es muy humano. Nuestras conversaciones van más allá de la profesión, hay mucho respeto y nos entendemos muy bien.

¿Cuáles son sus funciones como director musical?
Soy el productor musical de todo lo que suena durante los espectáculos de Lío. Todas las músicas están creadas desde cero, instrumento por instrumento. Lío tiene unos 40 números al año, y son shows de variedades que abarcan desde la música clásica, el soul, jazz… Un cruce de culturas increíble. Hay unos diez cantantes por temporada, con los que hay que trabajar también. Y este año hemos incorporado la banda de música en vivo, que es otra dificultad añadida.

Jorge y Sfía Alegría tocando juntos en el escenario de Lío Ibiza este año.

En octubre acaba la temporada, ¿cuándo empiezan a trabajar en el concepto del año siguiente?
En diciembre Joan Gràcia ya empieza a darnos información de lo que espera en la siguiente temporada. Me transmite el concepto y empezamos a intercambiar ideas. La música que suena en Lío no es la que conocemos, sino canciones que se reinventan, a los que se dan nuevas sonoridades. Así que voy produciendo la música, haciendo arreglos, grabando los coros… Voy acumulando mucho material. Esto lleva mucho trabajo detrás.

¿La gente valora el trabajo que hay detrás de la producción musical?
Es curioso que, con la cantidad de información que hay actualmente sobre la música, la gente no da valor a lo que hay detrás. Hay mucho tiempo que no se ve, pero que está invertido en que todo salga bien.

¿Ha estudiado música?
Soy autodidacta, tanto en la música como prácticamente en todo lo que hago. No he estudiado solfeo, trabajo mucho por intuición y oído. Es una visión más libre, por decirlo de alguna manera. Los músicos de la banda tienen todos estudios de solfeo, pero eso no nos crea barreras, nos entendemos perfectamente.

¿Qué es lo mejor de trabajar en Lío?
Cada año es un bonito reto, ya que conlleva trabajar un amplio abanico musical y con diferentes artistas. Me llena trabajar con tanta gente. Para mí es primordial el trabajo en equipo, donde el trato humano es esencial. No hay que olvidar nunca que los valores van más allá de la profesión.

Albert Adrià | Chef : «Cuantos más seamos mejor será la oferta»

Su último proyecto gastronómico, enigma, en El Barri de Barcelona se ha convertido en un referente mundial. Ahora se centra en la reapertura de Heart Ibiza y un centro gastronómico en Nueva York con José Andrés

Ha montado un imperio en Barcelona en El Barri con los restaurante Tickets, Pakta, Bodega 1900, Niño Viejo, Hoja Santa y Enigma. Tiene otro proyecto en ciernes en la República Dominicana y abrirá junto a los hermanos Roca un centro de gastronomía española en Nueva York. Es Albert Adrià.

Ha dicho que su nuevo restaurante Enigma, en Barcelona, es como una catedral rodeada de pequeñas iglesias en El Barri, su imperio gastronómico.
Enigma es la catedral y los otros son como las iglesias alrededor. Los cambios van por épocas, hay que actualizar y poner orden en todos. En Pakta he hecho un gran cambio, que la gente ya nota. El restaurante mexicano Hoja Santa va a la suya. El Niño Viejo es el que más nos gusta a todos y más ahora con la terraza. En La Bodega jugamos con nuestros sentimientos, entramos ahí y te pones contento. Y Tickets tiene su ritmo propio, este es un proyecto que siento más como mío porque estuve cuatro años sin salir de ahí. Enigma en algo diferente, posiblemente irrepetible.

¿Cómo va Heart Ibiza?
Con mucha ilusión de empezar ya. El año pasado estuvimos un poco dubitativos con el funcionamiento de las dos zonas pero este año ya sabemos como tratarlo. Vamos a cambiar todo el show y modificar la propuesta gastronómica, manteniendo la zona de la terraza y la sala. Arriba será mucho más dinámico y con intervenciones con la idea de intentar que la gente baje de golpe a la sala y no escalonadamente. Y así no estar tan pendientes de si llegan todos los comensales para empezar la cena y el show.

«Vamos a cambiar todo el show y modificar la propuesta gastronómica de este año en Heart Ibiza»

¿Le preocupa mucho el ‘timing’ de la cena conjunta?
Estás sujeto al timing de la cena con el show y el cambio al club. El año pasado me pasaba todo el rato mirando el reloj controlando que la gente estuviera a tiempo arriba, que bajará al comedor principal, que hubieran cenado todos ante de que acabara el show y después cambiar al club. Trabajamos conjuntamente con José Corraliza, director artístico, para que sea una experiencia que vaya in crescendo. Nos vamos a centrar en que arriba el ritmo vaya aumentando, seremos más activos para que en el momento de los postres también el ritmo vaya subiendo. Poder dar los postres con mucho más tiempo.

¿Habrá cambios en la oferta gastronómica?
El año pasado dábamos una sopa de aguacate para empezar la cena. Este verano sin que lo pidan los clientes ofreceremos unas ostras amelie fabulosas, foie grass de Casa Mito y un jamón excelente. Nada más sentarse el comensal empieza a saborear cosas y arrancamos la cena con todos sentados. Habrá nuevos platos y sorpresas. Vamos a incorporar una vajilla especial que mantenga más el calor para los productos en salsa, seguiremos con los platos que se comen con palillos y la parte que se come fría que en verano gusta mucho.

¿Cuándo habla de cambiar el ‘show’ a qué se refiere?
Ya era bueno pero queremos que sea aún mejor. Vamos a incorporar un escenario pequeñito nuevo para que puedan ocurrir cosas en todos los sitios, incluso a la vez. Intentamos ser más dinámicos en los números y que se interaccione entre los artistas, algo que el año pasado ya empezó a ocurrir. Donde había un guitarrista y una bailarina, ahora puede haber hasta tres artistas al mismo tiempo en el escenario. Se trata de mejorar la fórmula que tiene las bases ya asentadas, captar y fidelizar a los clientes porque con los parones del invierno es complicado.

Este verano habrá diez nuevos restaurantes de renombre en Eivissa. ¿Hay público para todos?
Con la oferta tan buena que hay en Eivissa, cada segmento tiene que ofrecer a la gente lo que busca y quiere. Por eso hay sitios que pueden dar de comer a 400 y otros a 40. Es bueno que venga Nobu y otros restaurantes de renombre, cuantos más seamos mejor será la oferta, la gente se quedará más días y habrá más atractivos para ir a una determinada zona. El publico irá a comer a todos estos sitios antes de ir a los clubs. Esto hace que quieras ser mejor y vender un producto que la gente espera. Estoy con unas ganas locas de abrir y desarrollarlo.

¿Por qué hay tan pocas mujeres chefs de cocina?
A mí me encanta trabajar con mujeres, me crié en una peluquería así que adoro a las mujeres. Me molesta cuando dan un premio a la mejor mujer cocinera. La mujer se sacrifica mucho más porque es madre y cuando tienen una edad tiene que compaginar ser madre con ser cocinera. Por eso mujeres como Carmen Ruscadella, Elena, Arzak o Susi Díaz tienen mucho mérito y las admiro muchísimo. Pero para mí hay cocineros buenos y malos como en todo, ya sean hombres, mujeres o niños.

Entre sus proyectos inmediatos figura un ‘beach club’ en la República Dominicana. ¿Cómo es la idea de elaborar tapas en la playa?
Lo de República Dominicana es un proyecto que me hace mucha ilusión. Es un beach-club, querían que hiciera un restaurante gastronómico, pero les dije que no contaran conmigo. Hay un embarcadero para 80 barcos, un bar de bienvenida bien chulo justo donde termina el embarcadero para que los ron-colas funcionen a tope y un restaurante de tapas y arroces. Hay poco mar, no hay mucho pescado, el pescado hay que comprarlo en Miami y eso condiciona un poco. Quiero hacer un sitio abierto con diferentes alturas, hacer una barra de ceviches y ostras, pan con tomate bien hecho y otros sabores nuevos.

¿Y el centro gastronómico en Nueva York con José Andrés? Una sorpresa con otro primer espada de la cocina española.
Lo de Nueva York es una realidad que se acaba de anunciar, es una idea conjunta con José Andrés. Hemos esperado mucho tiempo para crear magia de forma oficial con José, ahora la hemos encontrado y no podemos pensar en una mejor forma de debutar en Estados Unidos.

¿Le queda algún sueño todavía por cumplir?
No, me doy por satisfecho. Lo único que quiero es salud para disfrutar todo esto y acabar mi vejez con una caña de pescar en Roses.

ELI ROJAS, DJ. «Las DJs estamos evolucionando»

DJ. Entró en la música por accidente pero llevaba dentro los genes familiares y salieron a flote a ritmo de reggae. La radio le descubrió que la música podía ser su camino y echó a andar a ritmo de reggae, bossa nova, jazz y blues hasta encontrase con el ‘house’ en su residencia de BMI. Como latina quiere estar guapa y dar un toque de atención al protagonista final, la música. Bebe de los ritmos de Bob Marley y fusiona house con funky y reggae en busca de un nuevo sonido. Sueña con un mundo mejor, casi imposible incluso en un sueño, y quiere dejar huella.

—¿Porque hay tan pocas mujeres DJ?
—Porque estamos empezando, arrancando. El hombre ha llevado la bandera ante todo y luego hemos llegado nosotras detrás.

—Si echamos un vistazo a las vallas por cada 100 DJs hay una chica. ¿Esta proporción es real?
—Desde que llegué a Ibiza  he visto más chicas DJs que antes, creo que hemos evolucionado de una manera natural,  las chicas se están integrando en cada fiesta. Nos encantaría que en un futuro hubiera más igualdad. Que yo sea la única    DJ residente  en Blue Marlin Ibiza ha sido un punto a favor para todas las chicas. Es bueno que en cada lugar haya una sello femenino o una cara femenina de la música.

Eli Rojas. FOTO RUBÉN E. IBÁÑEZ.
Eli Rojas. FOTO RUBÉN E. IBÁÑEZ.

—¿La electrónica no es música de mujeres?
—La música es de todos, he tenido la oportunidad de pinchar con chicas que son muy buenas productoras y muy buenas DJs. Desde que estoy en la música  me siento orgullosa de ver que hay más talento  femenino y bien respaldado. Una chica siempre llevará la delantera en cuestiones físico, look y fotos ya que  hay muchos DJs a los que no les gusta hacerse fotos, van con una camisa negra y no les interesa su outfit.  La mujer pone ese puntito que decora el lugar física y musicalmente, es bonito ver a una chica pinchar.

—¿La mujer cuida más la estética, la moda y su presentación?
—Está en nuestro ADN, somos coquetas por naturaleza, queremos estar guapas en todo momento es algo natural. He visto albums y muchas fotografías de chicas DJs y todas salen preciosas, no he visto  una DJ fea. No sé si son celos, machismo o el ‘postureo’ propio de las mujeres pero cada vez están mejor.

—Maya James Cole es posiblemente la DJ más importante en el momento junto a Nina Kraviz, ¿Las ve a la altura de cualquier DJ  importante de la electrónica?
—Están a la misma altura, lo he visto en DC10, hay muchas DJs, poderosas, con mucha fuerza e igual que los hombres. La diferencia vital es que las mujeres lo hacen con amor, con el corazón y eso marca un punto de diferencia que gusta.

—¿Y qué diferencia hay básicamente en la forma de pinchar de un hombre o una mujer? Si la hay.
—Siempre hablan de la técnica, se pelean porque parece que para ser un DJ respetable debes pinchar solo vinilos y los demás no son DJs. Estamos evolucionando  y vienen cosas nuevas, si quieres seguir con esa cultura es fantástico y lo apoyo. Pinchar  en vinilo está bien pero también hay otras técnicas muy válidas y buenas, yo pincho con Traktor, he pinchado con CD,  y otras cosas, pero me quedo me quedo con Traktor

—¿Por qué Traktor?
—Para mi es mucho más bonito mezclar dos canciones y hacer otra canción que  mezclarlo con vinilo o el Master. Es la técnica que uso, de look a look,  y es fantástico. Estoy orgullosa de pinchar con Traktor, puedo ir a cualquier fiesta y funcionar.

—¿Quizá  la mujer tiene más sensibilidad para la música que el hombre en ciertos aspectos como la melodía?
—Aunque pongan las misma música la chica lo pinchará de una manera más melódica, sin embargo cuando el lado femenino y masculino se combinan hacen una fiesta fantástica.

—¿Cómo se metió a DJ?
—La música me llevó a hacerlo, había estudiado diseño de moda y arte pero no me había planteado hacer nada con la música. Soy de Cali y he vivido en Costa Rica y en otros países tropicales donde la música impera. Cuando provienes de una familia musical o tu padre es músico, como mi caso, siempre conectas y si te gusta o llevas la música dentro tarde o temprano sale a flote. Un día me invitaron a un programa de radio para hablar de reggae y me gustó la experiencia, entonces pensé que había encontrado algo que me gustaba realmente.

—¿Pero no todo el mundo vale?
—Todo el mundo puede cantar, bailar o ser DJ, puedes elegir tu música y si tienes talento y oído podrás trabajar en ello. Todos podemos bailar o cantar pero eso n0 significa que logres triunfar. En cada lugar encuentras músicos y gente de música, si te gusta la música y te interesa de verdad conectas enseguida.

—¿Cómo empezó?
— Pinchando en el ‘Reggaebar’  tocando reggae, reggaedau y, luego hice un programa en Radio Sónica y logré mi residencia con Blue Marlín Ibiza con música étnica, reggae, bossa nova, blues y jazz. Ahí nació Eli Rojas, luego me invitaron a la Fiesta de Playboy  y comencé con el house music. Fue como una evolución a fuego lento y ya llevo cinco años con música electrónica.

—¿Y cómo es su fiesta?
—Es una fiesta perfecta, los lunes invito a todas las DJs locales que conozco, amigos y colegas que me han invitado antes a sus chiringuitos. Es bueno compartir música con otras chicas. Me siento pionera en este aspecto y tengo una misión: Que las chicas pinchen en los lugares más bonitos de la isla.

—¿Con qué tipo de música se identifica más?
—La oportunidad que da el house es que puedo mezclarlo con funky,  soul, reggae, salsa, música étnica o africana y con casi todo. Lo que más me gusta es el deep house  y tech house. El reggae es mi punto fuerte, me encanta fusionarlo con house y crear un nuevo sonido para producirlo.

—¿Qué DJ le ha influenciado y con quién le gustaría trabajar?
—Me gustan y admiro a muchos, valoro a los DJs que  son también  buenos productores. Me encantan los Martinez Brothers, en cierta forma me ha inspirado su forma de hacer música y su directo pero mi ídolo será siempre Bob Marley.

—¿Moda y música van cada vez más de la mano?
—Depende de la persona aunque al final todos queremos vernos bien y que les guste nuestra música, que es la protagonista final. Hay quien utiliza gorras, gafas o accesorios para verse mejor, pero estás más guapo cuando pinchas bien. Los chicos lo tienen más fácil, las chicas tenemos que pensar en dar buen espectáculo y ofrecer buena música, pero también sentirnos bien. Soy latina con un punto de chica europea,  a las latinas nos encanta el brillo, la purpurina y el bling bling.  Está en nuestro ADN.

—¿Con qué sueña Eli Rojas?
—Sueño con un mundo en paz y feliz, que la gente haga lo que le guste con amor. Sueño con la libertad, que los niños tengan lo mínimo para sobrevivir y crecer. El amor es muy importante pero no habrá paz si sobra racismo, envidia y celos. Me gustaría ser alcaldesa de mi ciudad para mejorarla y hacer algo para que me recuerden.

Richie Hawtin, ‘Dj’, productor y bodeguero de sake: «Cuando llegué a Japón me pareció estar en otro planeta y descubrí el sake»

Richie Hawtin, uno de los mejores dj de música electrónica del momento, relata su experiencia japonesa, cómo descubrió  el sake, el sushi y los izakayas (bares). Cree que existe un gran paralelismo entre música y gastronomía en el aspecto creativo, el marketing y lo puramente económico, con los que se puede interactuar.

—Usted es un amante de la gastronomía y en especial de la japonesa. ¿Cómo lo explica?
—A todos nos gusta comer. Recuerdo los primeros viajes como dj en los que no importaba donde comía, sólo quería llegar al concierto y tocar. No había mucho tiempo, ni dinero, y era sólo un niño. No conocía las diferencias entre ciudades y cultura. Fui creciendo y aprendí a viajar, a entender que una de las maneras más rápidas y más interesantes de conocer la cultura local era probando la cocina del lugar. Así comenzó mi aventura con los alimentos.

—¿Dónde nació su interés por la cultura culinaria japonesa?
—En Europa la comida sigue conectada más a nuestra cultura europea y americana, pero cuando llegué a Japón, me pareció estar en otro planeta y quise empaparme de todo porque en los  90 ya era posible encontrar sushi fuera de Japón, pero para un chaval de Detroit, que nunca había tenido la experiencia de comer sushi de verdad, fue alucinante. Luego fui a la lonja a probar pescado fresco y sake y me entusiasmé con la idea.

—¿Qué relación hay entre la gastronomía y la música electrónica?
—Me gusta la música electrónica porque es un reto, hay que seguir adelante con algo fresco, siempre hay una nueva canción, un nuevo productor de vanguardia … algo que hace que sea emocionante. Eso es la comida para mí, también. Desde el primer momento todo fue emocionante, nuevo y fresco en Japón. Los gustos, los colores, los rituales eran nuevos y diferentes, como en la música.

—¿Qué fue lo primero que comió en su aterrizaje nipón?
—Sushi de salmón y de atún, en un bar. Los bares de sushi son muy pequeños, de madera, minimalistas y muy atractivos. Los sushiman son muy orgullosos, profesionales y sofisticados. Los músicos y artistas se sienten atraídos por una buena cocina, ahora más que nunca. Es increíble ver como los cocineros juntan unos ingredientes y hacen algo único. Lo mismo que los dj hacemos con las canciones lo encontré en la industria del sake.

—¿A qué le supo el sake la primera vez que lo descubrió?
—Estaba pasando el rato con mis amigos en Tokio buscando comida local en los izakaya  (locales de reunión de amigos) donde venden sushi, carne a la parrilla y tempura. Mis colegas pidieron una cerveza japonesa, pero a mí nunca me ha gustado le cerveza, así que seguí su recomendación y opté por el sake. Desde el primer trago me enamoré del sake. Me encantó el sabor, el color, su pureza, las tacitas para tomarlo y me llamó la atención que todo el mundo empezó a servirme. No recuerdo nada parecido en ninguna otra cultura del beber. Me encantó esa sensación de beber  en comuna. El sake me ha dado hermosos recuerdos.

—¿Así que decidió entrar en el mundo del sake?
—Llevó mucho tiempo. Necesité casi diez años de viajar por Japón y disfrutar del sake. Hice un  curso de cinco días, aprendí historia, costumbres y gastronomía, la forma en que se mide el sake, los cuencos de arroz en forma de moneda en los primeros días. Aluciné con todo y  hablaban de familias y grupos, de su gustos y sus propias identidades. También del paso de una generación a otra y de que el consumo se estaba hundiendo. A principios de 1990,  y pese a ser una industria muy creativa, estaba en decadencia y necesitaba gente que la ayudara y la llevara por todo el mundo. Fue como escuchar a alguien hablándome de la industria discográfica.

—¿Le paso algo similar con la música?
—En los años 90 queríamos hacer nuestro propio estilo de techno, nadie creyó en nuestra idea, así que tuvimos que hacerlo nosotros mismos. Nos vimos obligados a hacer las canciones, aprender el proceso y enviarlas a todo el mundo. Este enfoque es exactamente igual que la industria del sake, por lo que entendí que había un paralelismo. Podía aplicar mis conocimientos de la industria discográfica en ésta para ayudarles. Me encantaba la bebida y la creatividad, siempre he sido bueno en empaquetar cosas y hacerlas atractivas. Podía hacer con el sake lo mismo que haces con un buen álbum, necesitas una gran cubierta, marketing y dejar que la gente escuche.

—Y ahora tiene socios en bodegas de Japón con los que produce sake…
—Ibiza es la clave de todo el desarrollo del proyecto. Yo tenía la idea de volver a Berlín abrir un pequeño bar de sake, pero no estoy nunca allí. Entonces pensé en ‘Enter’ y comenzamos a desarrollar la idea en Space con una barra de sake. El primer año tuvimos una edición especial de sake y cerveza, el segundo año tuvimos sólo tres ediciones especiales de la fábrica de cerveza. Cada vez que voy a Japón visito las fábricas y me animó más.

—¿Qué objetivo persigue?
Mi principal objetivo es simple: sólo quiero poner una buena causa encima de  la mesa y obtener una experiencia correcta.

—Le gusta la comida japonesa,  su cultura, su arquitectura…Justo todo lo contrario de su Detroit natal.
—Suena contradictorio, pero la música que realmente me gusta, es la música que hago, soy un tipo minimalista. La cultura japonesa, la belleza de la creación de sushi o ver a un maestro haciendo tempura con sus movimientos especiales sólo para lograr la perfección, se asimila a lo que quiero encontrar en la música: la sencillez de la perfección..

—Pero la cocina europea también es minimalista y se parece cada vez más a la oriental
—La revolución de los alimentos que ha habido en la última década es increíble y las combinaciones platos y recetas son muy creativas. Los hermanos Adrià combinan ciencia y locura, los chefs vascos también hacen una cocina evolutiva. Para mí es la misma sensación que cuando la gente escucha uno de mis temas.  La pureza y la sensación que la buena música te da es como una cena increíble y si lo juntas todo tienes un momento sublime.

—¿Qué opina de la cocina española?
—Soy un fan de la cocina española, porque es también simple. Los pimientos de Padrón con aceite, ajo, y sal, fritos rápidamente son una delicia. Puedes catar la esencia de la comida. La dorada a la sal es un plato perfecto, se quita la sal y el pescado está en su punto. La navajas y los percebes también son platos que tienen un equilibrio y un refinamiento fantástico.

—¿Qué me dice de las gambas ibicencas o e la langosta de Formentera?
—Para mí lo mejor son los tomates, tienen una acidez increíble… Y las patatas, y las cebollas.

—¿Por qué hay tantos ‘chefs’ famosos ahora en las islas
—¿Por qué están los dj aquí?  Los chefs vienen por exactamente la misma razón que los dj. Hay una oportunidad creativa, es un cruce de caminos, de culturas, de personas y de edades. La gente viene a buscar experiencias nuevas que contar a la vuelta a casa. A vivir una experiencia con Adrià o a escuchar el mejor dj del mundo. Eso no lo tienen en casa. Para alguien creativo, Ibiza es el lugar ideal para desarrollar su talento.

—¿Cuál es su lugar favorito en  el mundo?
—Kyoto. Es una hermosa ciudad llena de cultura, gastronomía y amor. También me gusta Buenos Aires, me encanta su cocina y el espíritu de la gente, la pasión y la calidez. Y Nueva York, porque es un crisol de culturas. que ofrece todas las posibilidades.

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