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CAFÉ MONTESOL. La tentación en forma de ‘pintxos’ y mariscos

Café Montesol no deja de sorprender a residentes y turistas con su variedad gastronómica y su contexto de lujo.

Además de su propuesta culinaria habitual, este histórico establecimiento de Vara de Rey presenta una barra temática que comienza con desayunos y continúa con una selección de pintxos y mariscos que cautivan al paladar.

Productos muy frescos del día que entran mejor con una refrescante cerveza o copa de vino.

El sabor auténtico

No faltan en los restaurantes ibicencos los sabores tradicionales, aquellos platos o incluso ingredientes que son característicos de la cocina pitiusa y que los distinguen de la balear o española. El pescado suele ser el que más identifica esta cocina. Eva Riera, copropietaria de Ca na Ribas, destaca por ejemplo la borrida de rajada que preparan, sabor por antonomasia de Ibiza: «La hacemos con caldo de pescado, azafrán, patata, una picadita de ajo y perejil. Y la raya, siempre de Ibiza, fresca».

Ibiza sabe a mar. Los pescados y mariscos son los ingredientes fundamentales
de los restaurantes ibicencos

Toni Juan Ferrer, propietario de Es Caliú, cree que uno de los sabores auténticos de la cocina ibicenca se encuentra en el bullit de peix con arroz a banda, «súper típico» de la isla: «Empleamos rotja, gallo, mero… Todos pescados de Ibiza. Añadimos all i oli y patata hervida ibicenca. Y arroz a banda, que se termina con el caldo del pescado».

Sergio Tur Juan, cocinero y propietario de Es Arcs, se decanta por el pescado a la salmorra: «No lleva patatas ni salsa de all i oli. Se somete el pescado a una densidad de sal, se le hace una cocción y se deja con el punto de sal. Usamos pescado ibicenco: mero, rotja, gallo, sirvia, dentón, sargo… Se sirve en una bandeja para dos con un arroz a banda de acompañamiento».

La ‘borrida de rajada’, el pescado a la salmorra, la paella de langosta, el ‘bullit de peix’ no faltan en sus menús

El pescado es el ingrediente principal de la cocina de Es Nàutic. A juicio de Xesca Guasch, copropietaria, es uno de los sabores de Ibiza esenciales, sobre todo a la hora de preparar uno de los principales platos de la cocina ibicenca, el bullit de peix: «En el restaurante Balanzat fuimos los primeros en hacerlo como comida de celebración. Antes cada uno se lo comía en su propia casa. Con el Nàutic abierto todo el año lo hemos adaptado. Es el plato más tradicional. Siempre usamos pescado de roca de la isla con patatas, judías y la salsa de all i oli». La langosta pescada en la isla «con su correspondiente código y brida de Sabors de Eivissa» es otro de los platos fundamentales, según Guasch. Incluso disponen de un vivero donde la gente puede seleccionar su propia langosta: «Intentamos mantener los platos tal como se cocinaban tradicionalmente, aunque cada chef tiene lo suyo. La paella de langosta tiene que ser suave, pero no melosa, pues si no ya hablaríamos de una caldereta».

Paco Tur Marí, propietario del Celler Can Pere considera que uno de esos sabores netamente pitiusos es el mero a la ibicenca: «Hecho al horno, lo fileteamos con una salsa preparada con tomates, cebollas y ajos, además de patatas. Está de rechupete. A veces se hace así el gallo». No falta, cómo no, la langosta en su menú.

EL REGUSTO DEL CORDERO

El Regusto del Cordero
El Regusto del Cordero

Celler Can Pere: No solo de pescados vive el cliente. En este restaurante preparan la carne con sabor a campo de Ibiza. Paco Tur Marí, su propietario, destaca «la paletilla de cordero asada al estilo ibicenco», al horno con sal y pimienta y un poco de jugo de limón y regada con un poco de vino. Se le añade una salsa a base de cebolla, ajo, un poco de laurel y tomate. «Queda de cine», afirma. Entre los arroces, apuesta en esta época por el sabor del de matances.

EL AROMA DEL ACEITE

El aroma del aceite
El aroma del aceite

Oleoteca Ses Escoles: El aceite típico de Eivissa es uno de los sabores fundamentales de su cocina. En la Oleoteca emplean el suyo, el que se hace en el truy de Can Miquel Guasch: «Marinamos todos los platos con aceite. Servimos mucha tapa y embutido ibicenco. Y preparamos una coca con sobrasada, queso y miel de Ibiza». Cuando cocinan el cordero, lo mantienen «muy limpio, puro, natural: no le echamos salsas ni nada extra, simplemente a la parrilla».

TIEMPO DE 'MATANCES'

Tiempo de 'matances'
Tiempo de ‘matances’

Es Arcs: Para Sergio Tur Juan, su cocinero y propietario, el sabor tradicional de Ibiza se concentra en el arroz de matances: «Caldoso, con gallina ibicenca, cerdo, costillitas, pebrassos (si es la temporada) y especias». Y también el sofrit payés (bajo encargo y para grupos) «con patató ibicenco, judías, gallina, el cordero previamente hervido y separado en dos sabores para luego ligarlo todo, y panceta, carne de cerdo, gallina». La esencia gastronómica de la isla.

CON MIEL DE 'FRíGOLA'

Con miel de 'frígola'
Con miel de ‘frígola’

Ca na Ribas:Las chuletitas de cordero a la miel de Ibiza es el plato que, según Eva Riera, contiene las esencias de los sabores ibicencos en cuanto a carnes y algo más: «Tiene que ser miel de frígola. Primero se hacen a la parrilla, para después echarles una salsa con miel. La base es la de la típica salsa dulce con vinagre y la miel, como cuando haces una salsa a la naranja». Entre los arroces se decanta por el negro, con caldo de pescado, sepia y unas gambitas.

CON LEÑA DE ALGARROBO

Con leña de algarrobo
Con leña de algarrobo

Es Caliú: Toni Juan Ferrer, su propietario, cree que la esencia de los sabores de la isla se encuentran, por ejemplo, en el arroz de matances, para el que cada maestrillo tiene su librillo: «Lo hacemos con setas de la isla, pebrassos, y una selección de carnes de conejo, pollo y cerdo. Nos gusta que salga meloso». Entre las carnes destaca su chuletón de buey a la piedra, al fuego con leñas de algarrobo, olivo o almendro, «maderas de la isla que le dan aroma de aquí».

RESTAURANTE ATZARÓ BEACH, tradición gastronómica en Cala Nova

Un ambiente muy familiar.
Un ambiente muy familiar.

En un contexto natural incomparable, en lo alto de Cala Nova, se encuentra el restaurante Atzaró Beach, la versión marinera del agroturismo más famoso de la isla. En su mesa se pueden degustar variados desayunos con vistas inigualables y platos de cocina tradicional mediterránea elaborada con los mejores productos locales, como unos suculentos pescados y mariscos que hacen las delicias de los comensales.

Con una panorámica perfecta del mar y la costa de Santa Eulària, Atzaró Beach propone también una variedad de arroces y paellas que se complementan a la perfección con el entorno. Del 21 de diciembre al 1 de enero, las ostras se suman a la propuesta gastronómica del establecimiento. Este manjar se podrá maridar con alguno de los selectos cavas y champanes de la carta.

Kids Corner, un espacio para los más pequeños.
Kids Corner, un espacio para los más pequeños.

Cada sábado a las 14 horas, la música se apodera de Atzaró Beach con bandas como Evika Blue & The Sound Thieves y su vibrante jazz; el folk, country y rock de Mal Brittain y los estilos soul, pop y jazz de Aura.

Los niños son también protagonistas en este restaurante, ya que disponen de un Kids Corner para que puedan jugar y divertirse mientras los mayores alargan la sobremesa.
La Navidad se celebra también en este restaurante de Cala Nova, que permanecerá abierto tanto el día de Navidad como de Año Nuevo.

La Terrasse. El lugar ideal para comenzar y terminar el día

La Terrasse es el lugar ideal para comenzar y terminar el día junto al mar.
Abierto desde las 9 hasta las 13:00 horas,  el restaurante ofrece desayunos con huevos preparados de infinidad de maneras, tostadas, bollería o zumos de frutas y verduras.
Entre las 18:00 las 01:00, La Terrasse propone una variada cocina francesa donde no pueden faltar ostras, foie grass con higos, pescados, mariscos o solomillo y, fondant de chocolate, de postre.
La amplia carta de cócteles es otro aliciente para ir este restaurante abierto desde junio.

Bali Beach Club Ibiza. A orillas del mar, el lugar perfecto para toda la familia

Con increíbles vistas al Mediterráneo, ibicencos y turistas pueden sentarse a la mesa a deleitarse con sabores nuevos y tradicionales en Bali Beach Club. En Platja d’en Bossa, este restaurante es ideal para toda la familia, incluidas las mascotas, que son bien recibidas.
Pescados frescos, paellas, mariscos recién salidos del vivero, ensaladas elaboradas con productos ecológicos de la huerta y deliciosas carnes componen una carta muy completa. Además, su coctelería invita a dejarse llevar en las camas balinesas.

Mucho más que fritura

El Pergamonmuseum de Berlín conserva un cuenco de cerámica islámica malagueña del siglo XIII decorado con un velero y un pez que podría ser un boquerón o una sardina. Esos humildes pescados azules siguen siendo hoy pilares de la gastronomía de una ciudad en pleno proceso de reinvención y que ha apostado por la cultura –con la apertura de los museos Carmen Thyssen, Pompidou o Ruso, que se han unido al Picasso o al Centro de Arte Contemporáneo– y por la gastronomía como sus ejes.

Una tapa de ‘calamar japo’ del chef Diego Gallegos.
Una tapa de ‘calamar japo’ del chef Diego Gallegos.

En este último hay que situar la renovación del Mercado de la Merced, en pleno corazón del caso antiguo de la ciudad, que reabrió sus puertas como mercado gastronómico a finales del año pasado con una oferta que ensambla los 17 puestos de abastos que quedaban del viejo mercado con una veintena de puntos de degustación en los que está presente el ‘pescaíto’ frito, pero también las tapas, los platos internacionales y la cocina de autor.

La nueva Málaga ha apostado por la cultura y la gastronomía como ejes vertebradores de la ciudad.

El mercado, situado a medio camino entre el Teatro Cervantes, donde cada año se celebra el Festival de Cine, y la Fundación Picasso, pretende convertirse en un nuevo punto de encuentro para la ciudad, que se ha llenado de terrazas tras la peatonalización del casco histórico. Su diseño, proyecto del arquitecto José Luis Blanco-Astigarraga es diáfano y funcional, con un aire industrial en el que dominan el metal, el cemento y el cristal.

La fritura es una apuesta segura en Málaga.
La fritura es una apuesta segura en Málaga.

Y en su oferta gastronómica hay un poco de todo. Desde la cocina con aires suramericanos y orientales del chef brasileño Diego Gallegos, cocinero revelación de Madrid Fusión 2015, a los ibéricos o los puestos especializados en tortillas, pulpo, pizzas o hamburguesas de mercado, cocina vegana o sushi, además de los indispensables pescados y mariscos y los cucuruchos de fritura de La Paradita. Allí han puesto además una pica algunos de los negocios más conocidos de Málaga, como la Antigua Casa de Guardia, una de las más veteranas vinotecas malagueñas, con 175 años a sus espaldas, las apuestas más arriesgadas en los caldos de Taninos o el bar de copas Lemon, un clásico de la noche de la ciudad de los 80 y 90, con sus cócteles.

Plato de cerámica islámica malagueña del siglo XIII en el Pergamonmuseum de Berlín.
Plato de cerámica islámica malagueña del siglo XIII en el Pergamonmuseum de Berlín.

La fórmula es sencilla: se puede pasear por el mercado con una copa de vino o una caña de cerveza servida en las vinotecas y cervecerías e ir pasando entre los puestos para elegir las tapas más apetitosas para el aperitivo o los platos para disfrutar de una buena comida en un ambiente moderno y agradable.

Pero además, el mercado quiere ser también un atractivo cultural más y para ello dispone de una sala de exposiciones y un Aula Cultural para albergar charlas, catas y encuentros gastronómicos.

Pero antes o después de pasar por el Mercado de la Merced aún queda mucha Málaga por descubrir, en el bullicio de la calle Larios, en las terrazas de sus famosas bodegas, como El Pimpi, junto a las espectaculares vistas de la Alcazaba, en las nuevas azoteas que se abren en el atardecer y la noche de la ciudad para tomar una copa entre amigos o en las decenas de chiringuitos que recorren el litoral, donde degustar los espetos de sardinas a pie de barca, en particular en el popular barrio de Pedregalejo.

Restaurante Grill Can Yucas. Días y noches de ensueño en Cala Tarida

Can Yucas es, sin duda, un restaurante ideal para empaparse del verano ibicenco. Situado en un entorno privilegiado, en Cala Tarida, el restaurante presenta una esmerada cocina mediterránea basada siempre en los productos más frescos, y hace guiños a otros sabores nacionales e internacionales.

Carnes, pescados, arroces y mariscos son algunas especialidades de la casa, en las que se descubre la esencia mediterránea pero también platos al estilo vasco como por ejemplo el bacalao gratinado con all i oli de pera, uno de los más exitosos de la carta.

La parrilla es otro de los puntos más destacados de Can Yucas, donde una variedad de cortes de carne se sirven a la mesa para deleitar a los comensales. Las sardinas también son una garantía de éxito, especialmente en las cenas estivales.

Los postres caseros son otra tentación en Can Yucas, donde además hay un espacio para la elaboración artesanal de yogures y helados con frutas Yog&Frut, siempre con productos frescos de gran calidad.

Su gran terraza con vistas de impacto a Cala Tarida es ideal para reuniones familiares o de amigos, que podrán degustar también sabores de cocina fusión con matices orientales.
El atardecer es un auténtico espectáculo en Can Yucas, un momento ideal para relajarse con un rico y refrescante cóctel mientras se observa la impresionante panorámica del Mediterráneo.

El restaurante abre de 12 a 23,45 horas (cocina abierta ininterrumpidamente), y ofrece un trato próximo pero muy profesional a todos sus comensales. ¡Buen provecho!

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