El armario masculino rejuvenece este otoño-invierno con colecciones basadas en una estética sport en la que la comodidad es una absoluta prioridad. Esta temporada, el límite entre lo sport y lo formal se diluye, incorporando incluso en looks aparentemente más formales prendas que parecen más propias de una cancha de baloncesto. Tanto es así que los diseñadores se han permitido introducir diferentes estilos incluso en una misma prenda, dando rienda suelta a la confluencia de estéticas de lo más dispares.

El deporte se presenta en las nuevas colecciones de forma universal, y se percibe en todo tipo de prendas de hombre en las apuestas de los diseñadores más relevantes para esta temporada: zapatillas, chándales, camisetas e incluso mochilas o bandoleras que presentan las firmas internacionales aportando cierto aire adolescente, en ocasiones casi infantil.

Prendas holgadas, sudaderas con capucha y abrigos acolchados (ya sean chaquetas largas, abrigos cortos o incluso americanas) lucen en los escaparates de las boutiques de moda masculina, en las que los juegos de texturas son una propuesta que se mantiene viva este invierno.

Juegos de texturas y estilos incluso en una misma prenda de vestir

Si bien las prendas inspiradas en el ciclismo, el esquí o el patinaje, entre otros deportes, tienen gran presencia este otoño, también es cierto que el traje vuelve a cobrar un protagonismo que parecía haber perdido. Pantalones con pinzas, talle alto y corte ancho y recto con los que la moda echa la vista atrás, y americanas algo más largas que en muchos casos se presentan cruzadas, incluso con doble botonadura.

Un invierno muy calentito

Este invierno, los chicos que vayan a la última no van a pasar frío. El cuello alto está a la orden del día, incluso combinado con camisas. En realidad, las superposiciones de ropa son la tendencia: suéter de cuello alto, camisa, americana, bufandas…. Juegos de capas en los que se pueden lograr combinaciones únicas tirando del contraste de colores.

Las chaquetas acolchadas y de ‘borreguito’ no van a dejar colarse el frío en el guardarropa masculino este invierno. Como tampoco lo harán los gorros y las bufandas de gran tamaño que acapararon la atención en las pasarelas de presentación de las novedades otoño-invierno. Bufandas estola en tejido de punto grueso sorprendieron por su longitud, ya que en ocasiones llegaban a rozar el suelo. Aunque, por poco prácticas, probablemente no logren hacerse un hueco en el día a día de los hombres de hoy, seguro que muchos se suman a esta prenda en un tamaño algo más reducido.

El cuadro de leñador, indiscutible

Recobran la popularidad en las tendencias de moda de hombre los años 90 y la influencia grounge, con el retorno de las camisas de franela a cuadros, con indiscutible presencia del cuadro leñador. Las camisas, holgadas, se llevan de un tallaje mayor al usual, presentándose como prendas más largas y voluminosas que, además, se utilizan en superposición con camisetas de variados colores.
Los juegos de tejidos, apliques de metal, botones desiguales o cuellos exagerados dan una apariencia despreocupada al hombre, que puede atreverse a fusionar estilos muy dispares esta temporada.

En los looks más elegantes, los cuadros clásicos reaparecen, aplicados tanto a camisas de estilo algo más informal como a trajes completos, en este caso de colores y líneas más discretas.

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