El asesinato de la joven Patricia

Entierro multitudinario de Patricia Marí.
Entierro multitudinario de Patricia Marí.

25 años

Entierro multitudinario de Patricia Marí.
Entierro multitudinario de Patricia Marí.

Es Diari publicaba el lunes 12 de abril de 1993 la noticia de uno de los crímenes más atroces cometidos durante la reciente historia de Eivissa. La madrugada del viernes anterior, un joven de 23 años, Juan Manuel Ull Prats, violaba y asesinaba a la joven Patricia Marí en un descampado próximo a la discoteca Pachá, donde poco antes había estado con unos amigos. Su cuerpo no se encontró hasta un par de días más tarde.

Se le acusaba, además, de haber atropellado a una mujer que iba en moto y de intentar aprovecharse de ella

Ull, valenciano y residente en Ibiza, fue detenido el lunes 12 de abril y confesó el crimen en Comisaría y ante el juez. El joven ya había estado ingresado en la cárcel en varias ocasiones. Por entonces se hallaba en libertad provisional a la espera de ser juzgado ante la Audiencia Provincial. Unos meses antes, en octubre de 1992, había ingresado en la cárcel por una apropiación indebida. Poca cosa comparado con lo que acaba de hacer y con los que se le atribuía. Por ejemplo, en junio de 1991 fue detenido acusado de delitos de abuso sexual, lesiones y negación de auxilio: había atropellado a una mujer que conducía un ciclomotor e intentó aprovecharse de ella, según denunció la víctima.
Ull Prats tenía otras tres condenas: una por insubordinación mientras cumplía la mili y dos más por robo. Una joya.

50 años

El ‘USS Charles H. Roan’.

Un destructor americano en Ibiza. Antaño eran habituales las visitas a estas costas de buques de guerra norteamericanos, como el ‘USS Charles H. Roan’, DD-853, un enorme destructor que ancló en estas aguas el 12 de abril de 1968. El buque había iniciado el 10 de enero una travesía por el Mediterráneo (acabó el 20 de mayo en Rodas) junto a la Sexta Flota. Botado en 1946, tenía 119 metros de eslora por 12,5 de manga. En 1973 fue adquirido por la Marina turca. Su llegada coincidió con el Viernes Santo.

El alcalde ordenó que cesara el tránsito rodado por el interior de la ciudad durante la Semana Santa

Para la Semana Santa, el alcalde, Juan Verdera Ribas, ordenó que, «por la augusta significación y grandeza de los Misterios que se conmemoran», cesara el tránsito rodado por el interior de la ciudad y se observara «el mayor orden en la visita a los sagrarios», las cases santes que se instalan en cada parroquia. «Encarezco a los agentes de la Autoridad el mayor celo en la evitación de todo acto opuesto», advirtió.

75 años

Reparaciones de aparatos.

Malos tiempos para Falange. Casi dos meses después de que falleciera en Krasni Bor (Unión Soviética), se celebraba en la iglesia de Santo Domingo el funeral por Jorge Manuel Asenjo Pineda, voluntario de la División Azul «muerto gloriosamente en acción de guerra». Asistieron los integrantes del Ayuntamiento «bajo mazas» y las jerarquías de la Falange, cuyo delegado insular (y teniente de Infantería) se llamaba Leoncio Gordoncillo, y su jefe, Florencio Sánchez.

José Cardona era «de complexión corporal endeble, pero de recio espíritu y firme voluntad»

Malos tiempos para la Falange, pues la madrugada del 12 de abril de 1943 fallecía José Cardona Lorenzo, secretario del Frente de Juventudes, «uno de los más entusiastas jóvenes de la nueva España y de Falange», comentaba el camisa azul Antonio Planells en las páginas de Es Diari, no con mucho acierto en algunas de sus descripciones: Cardona era «de complexión corporal endeble, pero de recio espíritu y firme voluntad». También era, por entonces, director de la Escuela Graduada

100 años

Pases a buen precio.

Tres niños despeñados. Comenzaba la semana con una trágica noticia: un niño había muerto tras despeñarse por el acantilado de la zona «de muralla llamada del Convento». Era el tercer chaval que fallecía allí por las mismas circunstancias. Para evitar que se repitiera el suceso, «producido por las imprudencias infantiles al escalar por murallas y baterías», el comandante de la plaza ordenó el 12 de abril de 1918 que los centinelas impidieran el acceso de los críos a zonas «donde puedan peligrar sus vidas».
A las 11 horas de la noche del lunes al martes 14 de abril se adelantaron los relojes sesenta minutos. Es decir, entonces no se hacía durante la tercera semana de marzo ni de sábado a domingo ni a las dos de la madrugada.