Mari Carmen Gutiérrez es propietaria del hotel Aguas de Ibiza Lifestyle&Spa y presidenta de la Asociación para la Investigación del Cáncer Elena Torres. Su carrera profesional se ha desarrollado en la gestión de empresas relacionadas con el turismo. Como presidenta de la Asociación se dedica al apoyo de proyectos que tengan como objetivo la detección precoz del cáncer, entre los que destaca ComFuturo. El jueves por la tarde participará , en el Club Diario de Ibiza, en el evento eWoman que organiza Diario de Ibiza.

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El jueves podremos escuchar su experiencia en la mesa redonda sobre mujeres empresarias. ¿Qué va a transmitir?
Intentaré contar cómo ha sido y es mi trabajo. Llevo trabajando en la gestión de hoteles desde los 23 años. Y como empresaria desde que tenía 27, o sea muchos años, que dan para innumerables vivencias profesionales.

Usted ha trabajado en distintos puestos, como empresaria de una pequeña tienda y de un gran hotel. ¿Se aplican los mismos criterios de dirección?
La gestión es la misma y creo que sí se aplican los mismos criterios. La gran diferencia está en el volumen de trabajo, en el riesgo y, por supuesto, la responsabilidad es más grande.
En su trayectoria profesional, ¿ha encontrado alguna traba por ser mujer empresaria?
Sí, por ejemplo en los bancos, porque a pesar de haber entregado las escrituras de constitución de la sociedad, las escrituras de administradora, de tener mi firma registrada igual que otros socios, a mí en concreto me pedían la identificación. Es verdad, era muy joven y quizá no pensaban que pudiera estar ya al frente de empresas.

Y ¿en la gestión de sus empresas?
También. Pero como directora, he solventado el problema al momento. En mi experiencia, cuando un hombre da unas directrices no se le rebate tanto como cuando quien las da es una mujer.

A la hora de dirigir un gran hotel, ¿existe una sensibilidad femenina?
Sí, la mujer siempre tiene una sensibilidad especial, tanto en el ámbito personal como en el profesional. Y esto es algo muy positivo. Pero en los hoteles especialmente, porque requieren estar siempre muy pendiente de todo, especialmente de los detalles, y hacerlo de cara al cliente. Y respecto al personal igual que en toda empresa, también hay que estar alerta a todo.

¿Cree que existe un estilo de dirección femenino?
Creo que no, que la dirección es igual para todos, pero cada director imprime su propio estilo en una empresa. Lógicamente la mujer aplica esta sensibilidad especial de la que estábamos hablando.

Una mujer, ¿tiene qué demostrar que es más profesional que un hombre?
Sí. Solo te empiezan a respetar cuando ya has demostrado que eres una profesional. Algo que no suele ocurrir con los hombres.

¿A qué retos se enfrentan las mujeres directivas?
Uno de ellos es el social. Me refiero a que la sociedad tiene que aceptar que un hombre puede quedarse en casa cuidando de sus hijos, igual que una mujer. Las leyes están muy bien, pero no se trata solo de legislar. Se necesita que la sociedad acepte como bueno y con agrado lo que se ha dispuesto por ley.

¿Qué cualidades debe tener una mujer directiva?
Personalidad, decisión, humanidad, sensibilidad, capacidad de asumir riesgos, tener objetivos muy claros, rodearse de un gran equipo y saber gestionarlo. Además debe tener visión de futuro, estando en el presente, y sin perder el pasado. Y, por supuesto, ser una líder.

Y ¿una emprendedora?
Destacaría la visión de futuro, la inteligencia necesaria para asumir riesgos y la capacidad de análisis.

Usted estuvo unos años sin trabajar y con el tiempo volvió a la primera línea ¿Qué papel juega la formación?
Es imprescindible. Para mi la formación tiene que ser permanente, no sólo para los empresarios si no para todo el mundo. La formación es como el beber agua.

¿Qué es lo más gratificante del mundo empresarial?
Es un trabajo que da muchas alegrías. Por ejemplo, en la hotelería, con tu equipo consigues llevar a cabo un trabajo bien hecho que repercute en la sociedad y en la economía. Además es un ámbito en el que muchas personas pueden desarrollar sus capacidades. También, es importante la satisfacción de muchos clientes, sentir su agradecimiento. Además, este trabajo ofrece la oportunidad de crecer personalmente, tanto de manera individual como en equipo.

¿Animaría a una joven a optar por ser empresaria?
Por supuesto. Una mujer tiene todas las cualidades potenciales para ser empresaria, además puede hacer muchas cosas a la vez. La mujer tiene que olvidarse del victimismo y hacer valer el talento que tiene. Se puede nacer con talento, pero también se va creando a lo largo de la vida profesional.

Una circunstancia personal le hizo fundar la Asociación contra el Cáncer Elena Torres. ¿Cuáles son los objetivos de esta entidad?
El apoyo a la investigación para que sea más fácil la detección precoz del cáncer. La verdad es que todos los retos que la asociación se propone, con muchísima colaboración de empresas, ciudadanos y medios de comunicación, entre otros, se consiguen llevar a cabo. Empezamos de cero y vamos creciendo poco a poco.

¿En qué están trabajando ahora?
La investigadora Priscila Monteiro Kosaka está trabajando en los nanosensores y biomarcadores. No soy muy experta en términos científicos como para explicar al detalle sus experimentos, pero confío plenamente en el CSIC, ComFuturo y en Priscila Monteiro, quienes lideran los trabajos, porque he visto sus avances. Próximamente, se formará un comité para hacer el seguimiento de la investigación que financia la Asociación.

Tras su intervención, ¿con qué mensaje le gustaría que se quedaran quienes le escuchen en el Club Diario de Ibiza?.
Que para ser empresaria hay que ser buena persona, trabajadora, honesta, con cabeza y corazón.

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