ca’n Rafal late en el corazón de la Marina con la misma fuerza desde que Vicente Ribas Serra, Rafal, lo compró en 1951 y le dio su nombre o, mejor dicho el malnom, con el que bautizó este pequeño y encantador bar
Rafal y su mujer Angeleta lo regentaron hasta su jubilación y lo convirtieron en uno de los bares míticos de la ciudad.

Su hija Ángeles, quien heredó el bar a su muerte, cuenta que había días en los que el bar no cerraba. «Mi padre trabajaba toda la noche atendiendo a los trasnochadores y las largas timbas de juego que, si no se veían interrumpidas por alguna redada que obligaba a los jugadores a salir por la pequeña puerta que todavía comunica el bar con el portal adyacente, se alargaban hasta amanecer», rememora.

Era en ese momento, al amanecer, cuando Angeleta tomaba el relevo con sus preciados desayunos «a base de panets recién hechos en Can Rumbo». A mediodía, el bar era conocido por su famosas frita de polp y asadura. «Había veces, en días señalados, que la cola llegaba hasta Vara de Rey», recuerda su hija.

en la actualidad, el BAR ca‘n rafal mantiene la cocina ibicenca
y mediterránea con toques italianos

Tras la jubilación de Rafal y Angeleta, el bar se alquiló, pero mantener el espíritu de sus inicios y, por supuesto, la decoración ha sido siempre requisito indispensable.
Por eso, hoy el Bar Rafal mantiene el mismo sabor de antaño y cada mañana comparten terraza los vecinos que se acercan a tomar un café con leche y leer es Diari y los turistas de paso que, con más calma, se sientan a degustar un desayuno completo.
En la actualidad, en la carta se pueden encontrar platos ibicencos como la frita de pulpo y cocina española y mediterránea con toques italianos.

Sabores mediterráneos

Héctor Menéndez, responsable junto a su hija Anaí de la actual dirección, destaca que ofrecen tres tipos de paella y también una cocina mediterránea que incluye pasta y piadinas, «que son típicas, de la región de la que yo nací». «Aunque como también soy medio argentino ponemos mucha atención a la carne que cocinamos en un horno Josper a carbón para garantizar su calidad más optima», resalta Héctor.

«La fruta y verdura compradas a diario por mi mismo y con las que también elaboramos un menú orgánico es otro de los atractivos de nuestra cocina diaria», subraya el responsable del establecimiento. Y es que la buena cocina de mercado sigue siendo hoy, como antaño, el mejor reclamo de uno de los bares más antiguos de Ibiza.

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