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El Paladar
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Siempre encontramos una excusa para comer algo dulce y el día de Reyes no es una excepción.
Un día mágico, donde pequeños desenvuelven regalos con energía, sabiendo que a pesar de que pueda ser lunes, no hay que ir al colegio; mayores, agotados tras envolver todos esos paquetes, sonríen a sus niños y mantienen la esperanza de recuperar la inversión con un décimo de la lotería.

Llega la hora de desayunar y, como manda la tradición, toca tomar un trozo de roscón y una taza de chocolate caliente. Sea cual sea el momento de consumo, está claro que el roscón de reyes se ha hecho un hueco en nuestra tradición navideña.

El roscón original no tiene relleno y va decorado con fruta escarchada, almendra y azúcar granulado, pero a medida que pasan los años, la creatividad ha modificado también el típico dulce del día de Reyes rellenándolo de nata, trufa, manzana e incluso té Matcha. Ante la amplia oferta de roscones, las pastelerías luchan por vender el mejor, pero ¿por qué no atreverse y prepararlo en casa?

EPÍGRAFE

La tradición del roscón de reyes en España

Si en el siglo XI, el afortunado que encontraba la judía era coronado Rey del Faba, ¿por qué en la actualidad encontrar el haba no significa conseguir el gran premio?
Actualmente en España la tradición del roscón de reyes ha evolucionado hasta prepararlo con diferentes rellenos, sin fruta escarchada e incluso con la masa del propio roscón hecha con chocolate.
El premio también ha evolucionado hasta el punto de tener un ganador y un perdedor. El ganador debe tener la suerte de hallar en su trozo de roscón la figurita del rey y así coronarse. En cambio, el perdedor es el que encuentra el haba y, por consiguiente, tiene que pagar el roscón de la mesa o el del año siguiente.
Incluso hay familias que cambian la figurita por dinero real para que el premio sea todavía mayor.

La receta

Para elaborar un roscón de reyes en casa necesitamos los siguientes ingredientes: 500 gr de harina, 120 gr de mantequilla, 125 gr de azúcar, 3 huevos, 20 gr de levadura de panadería, 250 ml de leche tibia, 2 cucharadas de agua de azahar, la corteza rallada de 1 limón, guindas, 1 naranja y 1 pera confitadas, 100 gr de almendra laminada, sal, 1 haba y 1 muñeco sorpresa (suele ser un rey).
En primer lugar, se precalienta el horno a 180º y, en paralelo, disuelve el sobre de la levadura en un poco de leche templada, se añaden 150 gr de harina y se mezcla bien hasta que se consiga hacer una bola de masa blanda. Se tapa con un trapo de cocina se deja reposar hasta que la masa madre crezca el doble de su volumen.
En un cuenco, se pone el resto de la harina (350 gr) y se hace un hueco en el interior donde se añaden los 3 huevos, el azúcar, el resto de la leche, el agua de azahar y el limón rallado y una pizca de sal.
Se amasa hasta conseguir una masa fina, a la que, sin parar de amasar, se añade la mantequilla.
Se añade la Masa madre y se amasa hasta que esté bien mezclada toda la masa. Dejamos reposar sobre una base enharinada y con un trapo de cocina en un sitio templado durante 2 horas y media como mínimo. Una vez que haya pasado este tiempo, se vuelve a amasar y poner sobre papel para hornear encima de la bandeja del horno.
Se le da forma de rosca y se introducen el haba y el rey envueltos en papel de aluminio. Se pinta con un pincel huevo batido por encima de la masa, adorna con las frutas escarchadas, espolvorea con almendra laminada y por último con azúcar. Se hornea el Roscón de Reyes 180º durante 20-30 minutos.

El origen

La costumbre de comer roscón durante el día de Reyes tiene su origen en el siglo XI, cuando en motivo de la festividad de la Epifanía se celebraba una fiesta cristiana conocida como ‘El rey del haba’ y que consistía en elegir a uno de los niños más pobres del pueblo para coronarle como rey de la Epifanía y darle regalos, vestidos y manjares.
En las casas también se celebraba, donde se preparaba el popular roscón. El niño que encontraba el premio se le coronaba rey.

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