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DNIT – Guía del ocio nocturno

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El notable éxito de la marca Ibiza debe ser gestionado con la mesura y el rigor que exige su éxito mundial como destino turístico.

¿Bailas… o Whatsappeas?

­La tecnología ha cambiado muchos hábitos y ha invadido prácticamente todos los campos  de la vida cotidiana. La noche y el espectáculo no iban a ser una excepción a esta imparable regla y ya ha llegado a las mismísimas pistas de baile de los centros de ocio de Ibiza. El what’s up se ha colado también en el underground y en medio del furor del baile. La necesidad imperiosa que tiene la gente de comunicar a amigos, familiares, pareja o amante donde está en todo momento como una forma de justificar y demostrar que ha estado ahí es realmente fascinante y está produciendo curiosos fenómenos. En el momento que aparece cualquier renombrado DJ o famoso en la cabina, los teléfonos móviles disparan sus flashes o ponen en marcha su sistema de grabación para captar ese momento mágico para algunos. A renglón seguido el personal envía un wasap a sus colegas para hacerles participes de es momento tan genial con lo que todo el mundo está tan ocupado whatsappeando y nadie baila. El espectáculo es increíble y digno de un análisis sociológico de los nuevos comportamientos juveniles y más aún cuando el acto se repite a lo largo de la noche.

La pregunta del millón ahora es: A qué se va a una discoteca? A bailar o a wasapear? El tema tiene más calado ya que no se reduce al mundo de la discoteca sino que multiplica sus efecto en los conciertos de música en vivo, por ello la cantante Bjork pidió a sus fans en su último concierto que no utilizasen los móviles durante su actuación ya que le había costado mucho esfuerzo preparar cada segundo del concierto con un gran grupo de artistas y colaboradores y era una pena que los asistentes se perdiesen un solo segundo de todo su impresionante show por estar pendientes de la foto o el video para enviar a los amigos. El cambio de comportamiento conlleva hacerse muchas preguntas sobre la idoneidad del uso indiscriminado del soporte móvil y de las aplicaciones de distribución masiva, aún no reguladas. La libertad individual permite a cada uno usar a su modo el móvil mientras este permita que el ‘bailongo’ de al lado pueda danzar libremente sin estar pendiente de no molestar a un wasapero.

Nadie escapa a la omnipresente moda de los flecos

Aparecieron con timidez hace un par de años, la mayoría pensó que eran flor de una temporada, pero lo cierto es que los flecos estaban dispuestos a quedarse en nuestros armarios. Y a conquistar absolutamente todas las prendas de ropa posible. Desde los zapatos hasta los bikinis. Nada escapa a su embrujo.
En un primer momento eran  de piel, en tonos tierra y naturales, y decoraban ligeramente botas de estilo étnico que no hubiera extrañado ver en los pies de la india Pocahontas. Los flecos fueron subiendo. Se apropiaron también de los bolsos. Y de los bikinis. Quien el verano pasado no tuviera un traje de baño con flecos en el escote o la cinturilla es que no sabía nada de moda. O que tenía miedo de confundir las tiras de tela con los tentáculos de una medusa.
Y este año ha sido la explosión. Imposible ir por la calle y no ver en todo momento una prenda con tiras ondeantes. Y los escaparates y maniquíes de las tiendas, igual: llenos de flecos. De piel, de hilo, de tela… No hay límites. Ni de longitud ni de materiales. Sólo los que imponga la imaginación de los diseñadores.


Ni siquiera los estilos tan diferentes que se ven en la isla durante el verano suponen un escollo para sumarse a esta moda. Las más hippies los lucen en capazos y botas, en ante y de colores naturales. Las rockeras optan por el omnipresente negro, con tiras largas de cuero que cuelgan de los bolsos hasta el suelo y que combinan a la perfección con pinchos y tachuelas. Ni siquiera las discotequeras escapan. También tienen flecos las camisetas de algodón, blancas y de colores fosforitos, con las que combinan sus shorts y taconazos.

Ibiza atrae famosos de Hollywood y de todo el mundo

El ocio nocturno de Ibiza ha elevado su fama a la categoría del gran lujo internacional acrecentando su poder de atracción entre los personajes de fama mundial que buscan su oferta gastronómica, de baile y entretenimiento un oasis de lujo que complementa la belleza del mar, las calas y la paz del interior de la isla. Este equilibrio de fuerzas naturales dota a Ibiza de un atractivo difícil de superar por ningún otro destino de ocio mundial.

¿Hay para todos?

La discoteca Es Paradís durante la última Fiesta del Agua. RUBEN E. IBÁÑEZ

Chelina Manuhutu, Dj, modelo y productora. «Esta isla esta vinculada a la música»

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Chelina Manuhutu, su impresionante belleza exótica y su talento musical le han colocado como referente internacional de la fiesta Playboy que se celebra cada mes en Blue Marlín Ibiza. Esta mujer de familia moluqueña lleva la música en la sangre. Su padre es músico de la popular banda holandesa Masala, su madre ha sido una reconocida bailarina y en su casa todo suena a música, así que estaba predestinada a ser DJ y productora aunque su estilo y elegancia la invitasen a ser modelo hasta 2011. Viaja por el mundo buscando un sueño: que su música se escuche.

—Usted viaja constantemente y vive de avión en avión.
—Es cierto, entre Amsterdam e Ibiza, viajo mucho y voy de club en club. Vivo en Amsterdam pero cada vez paso más tiempo aquí, ahora resido aquí y la intención es quedarme todo el año, así que no sé si volveré a Amsterdam.

—¿Qué significa Ibiza para usted y su carrera?
—Muchísimo, ya que toda la música proviene de aquí y todos los grandes DJs están en Ibiza, y para los clubbers es el lugar qué tienes que visitar a nivel musical.

—¿Dónde comenzó su carrera como Dj tras ser modelo?
—Bueno empecé en Amsterdam pero aquí he desarrollado  mi carrera artística. He pinchado en fiestas y diferentes clubs de Amsterdam como Superclub, Scape y muchos otros pero al final mi base como artista se decanta cada vez más por Ibiza.

—¿Cómo es que hay tan pocas mujeres DJs en la escena mundial de la música electrónica?
—No lo sé, aunque cada vez hay más chicas. A mí me encanta y no veo una razón por la que las mujeres no lo puedan hacer, si te gusta la música y bailar este es el hobby o el trabajo perfecto.

—Usted fue modelo pero soñaba con ser Dj ¿ahora es su hobby o su trabajo?
—Si tu hobby lo puedes convertir en tu trabajo no tendrás nunca la sensación de que tienes que trabajar, eso es algo fantástico. A mi me gusta ser DJ, es una gran ventaja y si puedo ganar dinero… entonces ya es una pasada.

—Holanda es la meca de los nuevos DJs de música electrónica pero pese a ello también hay muy pocas mujeres.
—Supongo que es porque es un trabajo duro, sobre todo porque es de noche y también por el trabajo de producción que haces tú sola en el estudio donde no ves a nadie. Tienes que pasar muchas horas detrás del ordenador buscando música día y noche, y realmente te tiene que gustar mucho. Quizás no es un trabajo que muchas mujeres quieran hacer, a los hombres les gusta más este tipo de cosas, a la mayoría de mujeres les gusta  la música para bailar.

—¿Cómo definiría su música? ¿en qué estilo musical o categoría se clasificaría?
—Depende de la hora en la que pinche. Mi estilo es tech-house e intento siempre darle un toque funky y groovy. También mezclo temas que a lo mejor no pegan para nada. En Blue Marlin Ibiza me llaman ‘Blue Breaking’ así que quizás me tengo que quedar con esta denominación.

—¿Dónde se encuentra mejor en sitios al aire libre o en clubs cerrados?
—Los dos locales son diferentes. Pinchar al aire libre es fantástico, es lo mejor del mundo, la gente está feliz, viene de la playa y la atmósfera es mágica. En un club también me gusta porque la gente viene a escuchar la música de verdad y a disfrutar del ambiente nocturno. Si puedo elegir prefiero el aire libre.

—¿Qué conoce de Ibiza?
—Ahora vivo aquí y la intención es quedarme también en invierno así que espero conocer más a fondo la isla. Conozco las playas, la vida tranquila, la deliciosa gastronomía y los DJs que vienen de todo el mundo a la isla. Hay mucha variedad y posibilidades, puedes ir a una fiesta de música trance, electro, comercial, underground o para los que no les guste la música electrónica puedes relajarte en la playa y aun y así también te influencia la música ya sea chill out, hippy o étnica. Esta isla está muy vinculada a la música.

—Usted es la Dj estrella residente de la fiesta Playboy. ¿Qué otros proyectos tiene?
—Siempre tengo diferentes cosas encima de la mesa, pero por el momento estoy tan liada pinchando el verano en todo el mundo que no tengo mucho tiempo para producir. La producción es algo que me gusta mucho pero se necesita mucho tiempo y dedicación, estudiar, tutoriales en Youtube y nuevas técnicas y tengo todo el invierno para hacerlo. Lo mejor es poder pinchar la música que uno hace y si tienes la suerte que otros la comparten y la pinchan mejor que mejor.

—¿Con que DJ le gustaría hacer un ‘Back to Back’?
—Siempre digo que con Andrea Oliva de Ants. Me encanta esa fiesta y la música que ponen, Oliva pone el estilo de música que me gusta: funky y groovy. Hay muchos DJs con los que me gustaría pinchar como Uner, o alguien más deep como Technasia con mucho swing, Dozen que es más acid o Save and Cheap que es más underground.

—Usted tiene un look muy moderno, exótico y original a la hora de vestirse ¿Qué estilo le gusta más como mujer?
—Me gusta vestirme según como me encuentro. Hay días en los que no me gusta arreglarme demasiado y voy en zapatillas, no soy mucho de ponerme tacones y esas cosas, mi estilo, aunque no lo parezca es un poco de chico. He crecido rodeada de chicos en mi familia y eso todavía está un poco dentro de mí. Lo importante es ser uno mismo y no hacer las cosas, vestirte, expresarte o comportante como los demás solo porque está de moda o porque sí. Me gusta estar siempre guapa como mujer y siempre me quejo como todas que ‘No tengo nada de ropa’ aunque tengamos el armario lleno, en ese aspecto somos todas iguales.

—¿Cuál es su sueño?
—Actualmente vivo mi sueño, pero mi próximo sueño sería que DJs reconocidos pincharan mi música y estar en el top10 . Seguir actuando por todo el mundo.

—¿Qué le parece las cantidades desorbitadas de dinero que se pagan en Ibiza a los top Djs?
—No tengo  idea de lo que ganan los top-Djs. Trabajamos por dinero, aunque en mi caso pienso en el dinero como forma de reinvertir en mi carrera, en producir y hacer sosas nuevas.  Tengo un estudio en Amsterdam y  hay que pagar el alquiler y comprar aparatos tecnológicos nuevos. Hay que ganar algo sino se convierte en algo frustrante.

—¿No le parece ridículo 150.000 euros por una sesión?
—Los futbolistas también ganan cantidades desorbitadas y los artistas en Estados Unidos. Si lo pagan es porque lo valen y los DJs son músicos también. Lo importante es reciclarse y renovarse, otra cosa es acomodarse y que te paguen una barbaridad por eso. Hay que seguir trabajando y darlo todo sino tienes que dejarlo.

—¿Cuál es su canción favorita de este verano?
—Hay muchas. Por poner un ejemplo, ‘Sugar’ de Technasia.

El Flower power Vip de Martorell

­Las palabras «Zona VIP» han degenerado mucho, especialmente en Ibiza. Esas restringidas zonas ya no son para Very Important Persons. VIP significa, ahora, Very Important Precio. Ya no hace falta ser realmente importante para tener acceso a esos espacios. Lo importante es poder pagar los astronómicos precios que piden.
Hace dieciséis veranos que promociono la fiesta Flower Power, creada por Piti Urgell, y uso la palabra VIP para distinguirla de las otras fiestas sin mi convocatoria y sin prensa.
La Flower Power que organizo es muy democrática, como lo era la Ibiza de los años hippies. En mi fiesta hay personalidades muy VIP, pero se codean con personas de todas las clases sociales, de muy diferentes edades, economías y nacionalidades. Esa meticulosa selección es la base y el éxito de la fiesta.
Además es una alternativa a la música del DJ famoso. A los invitados a la fiesta les gusta las canciones compuestas e interpretadas por músicos profesionales, con letra, melodía y ritmo para bailar. No les gusta estar apretujados en una pista con miles de personas que no bailan, y que solo levantan y agitan un brazo, mientras hacen fotos al DJ de turno, o selfies con sus móviles.

En ninguna zona VIP de Ibiza se reúne un grupo de gente amante de la isla, tan simpática, educada y con buena presencia como la noche que convoco en Pachá. Muchos de ellos son amigos, se conocen desde hace años o tienen ganas de conocerse.
La presencia de los medios de comunicación, y la consecuente difusión en periódicos, revistas y programas de televisión, han hecho que la fiesta Flower Power sea famosa.La convocatoria es dificilísima y muy complicada, debido a que no se pueden enviar las invitaciones por correo postal, ni por Email. Mis invitados viven en una casa  ubicada en «la piedra azul, la segunda palmera a la derecha», etcétera. Internet funciona mal, y podrían reenviarse las invitaciones a otras personas. Un mes antes de la fiesta, con una mochila cargada con invitaciones nominales, las voy repartiendo por casas, barcos, restaurantes, fiestas, beach clubs, y los locales de moda en la isla. Algo muy agotador.
Y he de soportar cientos de llamadas de gente que quiere ser invitada, o que pretende llegar a la fiesta con varios amigos o familiares. Me resulta muy desagradable tener que repetir tantas veces NO NO NO, como si fuera la canción de  Amy Winhouse.

USHUAÏA. Una atmósfera única en Ibiza

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Escenario de una de las fiesta de Ushuaïa. USHUAÏA

Claudio Coccoluto,Productor y DJ. «La música es un diálogo con Dios»

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Llegó a Ibiza muy joven y se quedó prendado de la música que su amigo José Padilla pinchaba en las puestas de sol de Sant Antoni donde la gente aplaudía y se emocionaba con la simbiosis entre música y naturaleza. Por eso reivindica la Ibiza de los noventa donde se concentraban todas las emociones del mundo. Tras una larga carrera en la radio italiana y como DJ y productor, Coccoluto mantiene su filosofía vital equilibrando música, melodía y ritmo en comunicación constante con el público y analiza los cambios en le forma de bailar y sentir la música en las pistas del siglo XXI.

—¿Todavía se divierte con la música?
—Aparte de la diversión que proporciona la música, considero que es un diálogo natural con Dios. El hombre busca la armonía en su vida.

—¿Le gusta la música electrónica?
—La conozco toda. No me considero un DJ de música house o  electrónica. Dentro de mi música hay house, electrónica, soul, funky y de todo.

—Antes el DJ miraba a la gente como bailada y pinchan en función de la pista. Ahora miran el ordenador portátil o gesticulan. ¿Que ha cambiado en la cabina?
—Es como un cortocircuito eléctrico cuado la corriente salta. El DJ ha superado a  los rockstars y  la comunicación con la pista ha cambiado. Los rockstars hablaban al público en una dirección, ahora el DJ habla a la gente desde dentro de la pista con lo que la comunicación es bidireccional. Si el DJ vuelve a ser como las estrellas del rock de los años 70 daremos un paso atrás en la comunicación y esto no me gusta. Me apetece sentir en todo momento las vibraciones y lo que siente  la gente y no me agradan los DJs distantes. Es el modelo que viene de Estados Unidos, el espectáculo como en Las Vegas, no es el ‘estilo Ibiza’.

—De los noventa hasta hoy día, Ibiza ha cambiado mucho. ¿Cómo ve los cambios?
—Parecerá que digo cosas banales pero en los noventa no había autopista, ni vallas luminosos, ni nada de eso. Para mi Ibiza era el lugar donde se concentraban las emociones de todo el mundo, de toda la Europa. Cuando iba a escuchar a José Padilla en Café del Mar y pinchaba ‘Great gig in the sky’ de Pink Floyd junto al mar y en la puesta de sol, la gente aplaudía y sólo de pensarlo se me ponen los pelos de punta y de esto hace ya 25 años.  No encuentro estas emociones en el show de hoy en día porque la emoción es prefabricada. José hizo algo tan bonito como fusionar la música  con la naturaleza de la isla y tenía sentido porque eso era la verdadera espiritualidad de la isla.

—¿Conoce a su compatriota Marco Carola, el Dj más importante de la música electrónica actual?
—Sí, le conozco. Esto quiere decir que todos los estilos musicales tienen cabida. Su éxito ha sido, es también el mío, lo mismo que Josep Capriati. Considero que el DJ de música electrónica italiano o español le pone más sentimentalismo que uno nórdico y calienta esa cosa tan fría que tiene la electrónica, como Carola.

—Pero holandeses y alemanes se llevan la fama.
—A  los latinos quizá nos parezca que su forma de pinchar es más fría, pero  para ellos es perfecta y eso les da fama en sus países.

—¿Con qué sueña después de tantos años en el candelero?
—En la música falta percusión y el ritmo  tribal para hacer bailar a la gente. Hay que tener una justificación para estar delante de toda esa gente que te escucha porque ahora la competencia es brutal. Antes eramos menos DJs, ahora son multitud, aunque en mi caso me siento como en los noventa.

—En sus comienzo su música era más melódica, ahora ni siquiera hay coros en las canciones. ¿Se puede bailar y emocionarse igual?
—El mundo de la música siempre es así, unas veces es una cosa y otras veces  gana la otra, es el yin y el yang. Unas veces hay más melodía y otras más electrónica, cuando el balance entre ambas está equilibrado hay un buen tema.

—Los clubbers bailan ahora con las manos en alto, hacen fotos con el móvil para subirlas a las redes sociales pero no bailan. ¿Qué está pasando?
—Vivimos en una era en la que lo más importante es comunicarle a la gente que estás ahí viviendo esa experiencia más que vivirla. En el último concierto de Bjork en Roma había colgados carteles pidiendo por favor que no se hicieran fotos o grabaciones ya que el concierto había sido creado por artistas que habían trabajado con mucha pasión y dedicación y requería una máxima atención para que daca uno lo viviese con sus propios ojos y no para distraerse grabando. Es triste que una artista como Bjork tenga que decirle a su público que no hagan fotos. Todo lo contrario a Paris Hilton.

—¿El dinero lo justifica todo?
—Todo el mundo tiene derecho a ganar dinero, todos trabajamos por dinero. Amnesia ha apostado por lo que quiere la gente y esto es una realidad. Los jóvenes están muy vinculados a las redes sociales y quieren eso constantemente. Está muy bien pero lo triste es estar en una mesa cenando y que todo el mundo esté conectado en vez de comunicarse cara a cara. Nosotros lo sabemos porque conocemos otra cosa.

Tatuajes de oro y plata para vestir la piel como si fueran joyas

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Hace un par de veranos se veían algunos. Discretos. Pocos. Una rareza. Este año, sin embargo, pocas son las mujeres que se han resistido a los tatuajes de aspecto metálico que visten la piel como si fueran auténticas joyas. Sólo hay que dar una vuelta por la isla para descubrirlos en manos, brazos, pies, espaldas, ombligos, nucas y hasta en exuberantes canalillos.
Se pueden adquirir en casi cualquier souvenir, tienda de moda e, incluso, en algunos de los supermercados de las zonas turísticas. Y, obviamente, en los puestos de los mercadillos hippies de la isla, donde se han convertido en uno de los best-seller del verano.
Ha sido la modelo Alessandra Ambrosio la que los ha puesto de moda. Si no fuera por ella, seguramente estos tatuajes temporales que simulan joyas permanecerían aún en el olvido.

Fue Chanel quien los subió por primera vez a una pasarela en 2010. Gustaron, así que el director artístico de maquillaje de la casa francesa decidió lanzar una colección. Dos años después fue Dior quien lo intentó. En ninguno de los dos casos el éxito fue el esperado.
Pero hace unos meses Alessandra Ambrosio se puso un espectacular tatuaje metálico que combinaba oro y plata para asistir al festival de Coachella.
Y entonces todo el mundo quiso tenerlos. Son baratos (alrededor de 20 euros). Fáciles de poner. Duran entre cuatro y seis días. Y resaltan el bronceado.

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